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Albania: Las protestas ponen en jaque la privatización de tierras a favor del yerno de Trump

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    MundoNews
  • hace 6 días
  • 5 min de lectura

Desde hace 2 meses miles de personas se manifiestan contra la idea oficial de venderle una isla a Jared Kushner, esposo de Ivanka. La "Revolución de los Flamencos" pide la cabeza del primer ministro que ha facilitado la compra de áreas naturales con polémicas reformas.


Por Gabriel Michi


La "Revolución de los flamencos" está en marcha. Desde hace por lo menos dos meses, miles y miles de personas salen a las calles de Albania para protestar contra un mega proyecto inmobiliario que implica la privatización de refugios naturales protegidos. Y, lo que agrava el asunto, es que detrás de la iniciativa estaría la empresa de Jared Kushner, el yerno del presidente de los EE.UU., Donald Trump, casado con su hija Ivanka. Encima, las sospechas de corrupción salpican todo el proceso, agregándole más polémica a la venta indiscriminada de estas tierras a extranjeros y llevando a que los manifestantes hasta pidan la cabeza del primer ministro albanés, Edi Rama. Lo llamativo es que el mandatario que podría favorecer a Kushner transita su cuarto periodo consecutivo tras ganar las elecciones de 2025 como representante del Partido Socialista.


La denominada "Revolución de los flamencos" es la mayor manifestación ambiental en más de una década en Albania y enfrenta una iniciativa que terminaría con la destrucción del ecosistema de Vjosa-Narta, si se termina de construir el proyecto de la familia política de Trump. El proyecto inmobiliario de Jared Kushner e Ivanka Trump busca transformar la deshabitada isla de Sazan y zonas de la laguna de Narta en un complejo turístico de lujo valorado en unos 1.400 millones de euros


Según la organización Protección y Preservación del Medio Ambiente Natural en Albania (PPNEA), socia de BirdLife International, el espacio donde se quiere concretar la iniciativa afectarían el último delta fluvial de flujo libre del Mar Mediterráneo que, a su vez, es el refugio de más de 200 especies de aves, incluyendo flamencos -de ahí el nombre de la "Revolución"- y pelícanos dálmatas, tortugas bobas que anidan allí y la foca monje del Mediterráneo, en peligro crítico de extinción. Es más, denuncian que ya hay un aeropuerto construido en flagrante violación de la ley .


Este escándalo que en cada marcha suma a más manifestantes en las calles de Tirana, la capital albanesa, está siendo investigado por la Justicia. La Fiscalía Especial de Albania contra la Corrupción y el Crimen Organizado congeló los activos de la empresa inmobiliaria respaldada por Kushner, responsable del plan, una de las líneas de una creciente investigación por fraude inmobiliario relacionada con el complejo turístico de 4.000 millones de dólares, según ha informado el Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado.


El proyecto de la familia del presidente de EE.UU. se inscribe en un proceso que comenzó hace más de una década, en el que Albania fue modificando sus leyes para acelerar grandes inversiones turísticas. Pero este proyecto impulsado por el yerno de Donald Trump fue la gota que rebalsó e hizo explotar la rabia en las calles. A partir de allí se puso en evidencia el descontento popular por éste y muchos otros grandes emprendimientos inmobiliarios costeros que se vienen desarrollando. La investigación judicial reconstruye, a partir de 252 decisiones urbanísticas -aprobadas por el Consejo Territorial Nacional (KKT) entre 2015 y 2026-, cómo ese modelo está transformando áreas protegidas, recursos naturales y comunidades locales en la paradisíaca "Riviera albanesa". Esos emprendimientos afectan a más de 12 millones de metros cuadrados de suelo —unas 980 hectáreas— y autorizan 6,7 millones de metros cuadrados edificables.


Este proceso de privatización de tierras (con la consabida extranjerización de los recursos) comenzó cuando en 2015 el Gobierno albanés aprobó la Ley de Inversiones Estratégicas (Ley 55/2015) para atraer capitales en lugares estratégicos. Pero también bendijo al Ejecutivo con un poder muy discrecional para aprobar grandes proyectos con menos controles administrativos. Según el economista Zef Preçi, más del 95% de los llamados "inversores estratégicos" son empresarios albaneses que hicieron fortuna en otras actividades, muchas se ellas que están bajo investigación por la Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado (SPAK) ante la sospecha de posibles orígenes ilícitos.



La laguna de Narta, en el oeste de Albania, donde se levantaría el proyecto de Kushner.



Varios de los emprendimientos en cuestión se levantan sobre verdaderos paraísos naturales. Dentro de ese marco, el proyecto más grande autorizado es Green Coast que ocupa 893.000 metros cuadrados. En ese complejo se permitió la construcción de 473.000 metros cuadrados para villas privadas, restaurantes, clubes nocturnos y cadenas de hoteles de lujo como Hyatt o Meliá. Por eso, sus detractores señalan que más que un resort turístico es, en realidad, una ciudad privada junto al mar. El proyecto creció año a año durante casi una década gracias a ampliaciones que fueron autorizadas por el Estado a través de 18 decisiones administrativas que ahora están bajo investigación.


Algo similar ocurre con el establecimiento Durrës Marina, que contó con una decena de autorizaciones para transformar el antiguo puerto en una ciudad de lujo de más de 90.000 metros cuadrados de viviendas, hoteles, comercios y hasta un puerto deportivo. Esa concesión también está bajo el escrutinio de la Fiscalía Anticorrupción (SPAK) que ya incautó documentación de la licitación para examinar su legalidad bajo la sospecha de serias irregularidades.


Pareciera que la mecánica bajo sospecha es la misma: los grandes desarrollos turísticos avanzan mediante una sucesión continua de resoluciones ejecutivas que permiten ampliar y redefinir los proyectos durante años, cambiando por completo los alcances de las presentaciones originales y a espaldas de la comunidad. Y, con un fuerte impacto sobre el medio ambiente, ya que se levantan sobre espacios naturales y hasta protegidos, utilizando modificaciones incluso a la legislación ambiental y flexibilizando sus restricciones. Según el director de EcoAlbania, Olsi Nika, “todo esto converge en ese lema político de 'desarrollar' las áreas protegidas y los recursos naturales. Teniendo en cuenta todo esto, especialmente en la Riviera albanesa, vemos cómo se destruyen, transforman y alteran los hábitats naturales, pasando a ser oasis urbanos, que se supone que deben servir al turismo”.


Las investigaciones judiciales apuntan a que, inmediatamente después de que se modificaban las normas, llegaban los permisos para crear o ampliar los grandes desarrollos turísticos en esas zonas tan codiciadas por sus bellezas naturales. Por ejemplo, sólo en 2021, tras la modificación de la legislación sobre áreas protegidas y la reducción de los límites de varios espacios naturales, se aprobaron 41 decisiones en un solo año, permitiendo urbanizar 4,41 millones de metros cuadrados. Y en 2024, con la Ley 21/2024, se volvió a flexibilizar la protección ambiental, y se autorizaron 66 decisiones, que habilitaron casi tres millones de metros cuadrados.


Pero, sin dudas, uno de los casos que más polémica ha generado es el desarrollo de la sociedad Zvërnec South Adriatic Development, participada por Affinity Partners —el fondo de inversión de Jared Kushner— y el grupo albanés Kastrati. El proyecto se ubicaría junto a la laguna de Vjosa-Narta que, integrada en el delta Vjosa-Narta, es uno de los principales humedales del Mediterráneo, donde habita la mayor colonia de flamencos de Albania. Y, como parte de la misma polémica, fue también allí donde se decidió construir el Aeropuerto Internacional de Vlorä, pese a que la ley lo impedía. Por eso, el Gobierno modificó la legislación sobre áreas protegidas y redefinió los límites del paisaje protegido de Vjosa-Narta, dejando fuera la superficie donde se construye la infraestructura de la empresa en la que participa el yerno de Donald Trump. Con esa sospechosa modificación, el emprendimiento del marido de Ivanka quedó formalmente fuera del área protegida, pero rodeado por ella y a escasos metros de la seductora laguna. Y fue la gota que rebalsó el vaso. Explotó la indignación y las calles se llenaron de bronca. Así la "Revolución de los flamencos" ganó las calles de Albania. Y nadie sabe cómo puede terminar.



Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump y yerno de Donald, está en el centro de la polémica por un mega emprendimiento turístico en una codiciada área natural de Albania.
Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump y yerno de Donald, está en el centro de la polémica por un mega emprendimiento turístico en una codiciada área natural de Albania.


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