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Brasil: El fanatismo político convertido en locura asesina

Un bolsonarista pretendía hacer explotar una bomba en Brasilia para evitar que Lula asuma la Presidencia el próximo domingo. Cuando fue detenido confesó que quería generar un caos y que intervengan las Fuerzas Armadas. Un caso extremo pero que evidencia a los golpistas.


Por Gabriel Michi




George Washington de Oliveira Sousa tenía un plan. Un plan criminal. Criminal, asesino y golpista. Un plan que, según sus palabras, no surgió de la nada. Se inspiró en las ideas propiciadas por su ídolo político: Jair Bolsonaro. No es que el saliente presidente de Brasil le haya ordenado poner una bomba para evitar que el próximo domingo asuma el electo Luis Inácio Lula Da Silva, como pretendió hacer Sousa. Pero el mismo terrorista -porque de eso se trata- confesó: "Lo que me motivó a comprar las armas fueron las palabras del presidente Bolsonaro, que siempre enfatizó en la importancia de que los civiles estén armados diciendo: 'Una población armada nunca será esclavizada'". Eso fue para intentar justificar el arsenal que tenía en su poder cuando lo detuvieron y en el que había invertido más de 30.000 dólares desde que Bolsonaro flexibilizó el acceso y la tenencia de armas. Pero fue más allá: admitió que la colocación del artefacto explosivo en el aeropuerto de Brasilia tenía como objetivo generar un verdadero caos en el país y obligar a la intervención de las Fuerzas Armadas. Esa intervención viene siendo declamada por miles de bolsonaristas desde el mismo momento en que se supo que el ballotage presidencial lo había ganado Lula. La negación de la derrota y sus aspiraciones desestabilizadoras se tradujeron en cientos de cortes de rutas en todo Brasil y manifestantes golpeando las puertas de los cuarteles.


George Washington -ironía del destino el nombre que detenta- de 54 años, repartía su tiempo como gerente de una estación de servicio en el Estado norteño de Pará y como peligroso activista bolsonarista, viajó más de 1.300 kilómetros el 12 de diciembre pasado para sumarse a un campamento de partidarios del presidente saliente frente al cuartel general del Ejército desde donde, lisa y llanamente, están exigiendo un Golpe de Estado. "Mi viaje a Brasilia fue para unirme a las protestas frente al cuartel general del Ejército y esperar a que las fuerzas armadas me autorizaran a tomar las armas y destruir el comunismo", confesó ante la Policía.


El arsenal que la Policía le enco9ntro al terrorista bolsonarista en el departamento que alquiló en Brasilia.


Frente a semejante escenario se está reforzando la seguridad para la toma de posición de Lula. La preocupación que existe quedó demostrada en las palabras del ministro de Justicia entrante, Flavio Dino, quien señaló sobre Sousa: "No estamos hablando de un lobo solitario. Hay gente poderosa detrás de esto y la Policía investigará. No permitiremos el terrorismo político en Brasil". Dino también sostuvo que este hecho "demostró que los llamados campamentos 'patrióticos' se han convertido en incubadoras de terroristas"


En ese sentido, el jefe de la Policía Civil, Robson Cándido, fue categórico: "No permitiremos en Brasilia este tipo de manifestaciones que amenazan vidas, el derecho de las personas a ir y venir o incluso la propiedad". George Washington de Oliveira Sousa se enfrenta hoy a una potencial condena a 30 años de prisión por "terrorismo".


El artefacto explosivo con el que Sousa pretendía realizar el atentado terrorista fue encontrado en un camión cisterna cerca del Aeropuerto Internacional de Brasilia. En los allanamientos que se hicieron se secuestraron un rifle, dos escopetas, revólveres, más de 1.000 piezas de municiones y otros 5 artefactos explosivos en el departamento alquilado por el sospechoso en Brasilia. Cuando fue detenido el sospechoso identificó a otros involucrados en el complot y dijo sentirse abandonado por sus secuaces. Eso llevaría a más arrestos y demostrarían que no se trató de un "lobo solitario", tal como señaló Dido. Se trataría de un plan criminal mucho mayor. Dentro de un escenario donde seguidores de Bolsonaro pretenden atentar contra la vida de las personas, pero también contra las instituciones y la democracia. El fanatismo político convertido en locura asesina.



Estando detenido, George Washington confesó su intento de atentar con una bomba contra la asunción de Lula.



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