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Coronavirus: El día que explotó Formosa

La provincia estuvo 100 días sin ningún caso. Era la única en el país junto a Catamarca. Ahora en cuestión de horas se confirmaron 34 casos. Estalló en un centro de aislamiento donde había personas que llegaron desde otras provincias. Y ahora hay dudas sobre cómo se actuó.



Por Gabriel Michi

Un cumpleaños en el centro de aislamiento Juan Pablo II de Formosa. Varios de los participantes hoy están infectados



Pasaron 100 días. 100 días de un éxito envidiado por muchos. 100 días en que, mientras el Coronavirus explotaba en 22 de las 24 provincias argentinas, dos de ellas se mantuvieron indemnes, como en su momento lo contó MundoNews. Catamarca sigue en esa situación privilegiada. Pero en Formosa esa realidad cambió en forma radical. En cuestión de horas, de no tener ningún infectado, pasaron a confirmar 34. Y todo el esfuerzo hecho para evitar que el COVID 19, que había llegado a la Argentina el 3 de marzo no toque territorio formoseño, quedó ensombrecido por esta nueva realidad. Fue el día en que todo cambió. El día en que el Coronavirus explotó en Formosa.


El primer caso que conoció la provincia fue el de una médica de 36 años cuyo esposo es un enfermero universitario. Ambos fueron contratados para hacerse cargo de un hospital rural del interior de la provincia de Formosa, en Fortín Lugones, centro-oeste del territorio formoseño. Llegaron en ómnibus, pero aún no se hicieron los test al resto de los pasajeros que estuvieron en el mismo micro. El caso de la médica, oriunda de la localidad bonaerense de Quilmes, es considerado "importado" y fue asignado a su jurisdicción de residencia, es decir a la provincia de Buenos Aires.


El segundo caso que se conoció fue el de un joven estudiante universitario de 18 años que llegó a la provincia, como lo hicieron otros que desarrollan sus estudios de grado en otros lugares (por ejemplo, en Resistencia y Corrientes, pero también en Buenos Aires) y que fue puesto en cuarentena preventiva en el centro de aislamiento Juan Pablo II, perteneciente al Obispado de Formosa. Ese espacio fue equipado y rentado por el gobierno de Gildo Insfrán para esta función sanitaria.



El joven, que había llegado desde Buenos Aires el 30 de mayo, empezó a tener síntomas de Coronavirus recién al días 11 y terminó internado. Pero, según denunciaron varios jóvenes, las condiciones de ese "aislamiento" estaban lejos de ser tales. Y el contacto entre quienes estaban allí distaron mucho de cumplir con las medidas necesaria para evitar el contagio.


De hecho hay imágenes que grafican que las condiciones de confinamiento no cumplen con requisitos fundamentales en materia de aislamiento social. Se compartían lugares comunes u multitudinarios y, a pesar de que había quienes cumplían con el uso de barbijos, otros no lo hacían o al menos no lo concretaban en la dimensión que deberían utilizarse.



Dos imágenes que grafican la enorme congestión de personas en el centro de aislamiento Juan Pablo II.


A MundonNews llegó un video de uno de los jóvenes que estaba alojado en este centro de aislamiento y que va describiendo, con sus propios términos, la situación en la que viven en dicho lugar. Y las personas que resultaron infectadas por el Coronavirus mientras que estaban separados del resto de la sociedad en esta cuarentena pero que permanecían en estrecho contacto entre ellos.




Algunas de las imágenes del video que llegó a MundoNews que muestra las condiciones del "centro de aislamiento".


Es más, hasta hay fotos que documentan el festejo de cumpleaños con la participación de muchas personas y sin los debidos cuidados. De hecho, el 6 de junio, el diario La Mañana publicó una nota sobre un cumpleaños de un nene que se festejó dentro de ese complejo.




El joven en cuestión entró a la provincia “en un contingente que, luego de ser controlados en el punto de partida del ómnibus, en los controles conjuntos de la localidad de Mansilla -ingreso a la provincia por RN 11- y en la Unidad de Pronta Atención de la Contingencia, fueron ubicados en el Centro de Alojamiento Preventivo del Juan Pablo II”, según informó el gobierno local. Las autoridades también señalaron que “durante este tiempo transcurrido, se realizaron los controles sanitarios diarios habituales en cada uno de los Centros, sin que se hubiera manifestado síntoma alguno”. Pero la cosa cambió el 11 de junio cuando empezó con un dolor abdominal y diarrea. Por eso lo trasladaron al Hospital Distrital 8. Allí es "donde se lo aísla preventivamente y, si bien sus síntomas no están incluidos por protocolo nacional en la definición de 'caso sospechoso', se decide su hisopado dando positivo a Coronavirus”.


Como hay carreras que se no se dictan en la Universidad de Formosa, muchos estudiantes se van a cursarlas en casas de estudios de otros lugares del país. En especial, en la Universidad Nacional del Litoral, UNNE, en Resistencia (Chaco) y Corrientes, pero también en Buenos Aires, donde el virus está circulando con fuerza. El gobierno provincial hizo la gestión para ser trasladados de vuelta a su provincia y previo regreso a sus casas debían cumplir con el aislamiento en el centro Juan Pablo II.


En ese lugar había 178 personas alojadas cuando explotó el Coronavirus. Fue entonces que se decidió hacer 225 hisopados entre las personas alojadas en el centro de aislamiento y el personal que los asiste. En el término de horas se confirmaron otros 32 casos positivos, entre los que estaba también el de un hombre de 40 años que había llegado desde Buenos Aires donde su hijo está internado en el Hospital Garraham en la Capital Federal y que había llegado a la provincia en un avión sanitario. Todos los aislados del centro Juan Pablo II habían estado en Buenos Aires.



Insfran y Fernández, en un abrazo que generó polémica.

Los casos positivos fueron alojados en el Hospital Interdistrital Evita, donde el presidente Alberto Fernández y el gobernador se mostraron hace dos semanas, en una situación que generó muchas polémicas por lo afectuoso de sus saludos. De hecho, el propio Presidente reconoció el error: “Con Gildo deberíamos haber sido más cuidadosos”


Aunque luego aclaró: “Muchas veces cuando me piden una foto me bajo el barbijo, me suena muy antipático no hacerlo”. Y lo ejemplificó con algo de su propio álbum de fanatismos: Si yo le pidiera una foto a Bob Dylan no me gustaría que salga con la mitad de la cara tapada”, agregó en broma.



Cambio de status


Por esta explosión de Coronavirus, el Gobierno provincial informó que “atento a la actual situación, se suspende el programa de ingreso ordenado y administrado a la provincia de Formosa hasta tanto finalice la implementación del protocolo de bloqueo y control, con excepción del ómnibus proveniente del sur del país que se encuentra en ruta desde el día de ayer”.


También hay un recalculando en el Centro de Aislamiento Juan Pablo II. Allí todos los que venían cumpliendo la cuarentena y que no se les haya detectado el COVID 19, deberán empezarla de cero, es decir con 14 días más por delante en condiciones de confinamiento.Por otro lado, se reforzarán las medidas de seguridad sanitaria que ya se habían dispuesto en el protocolo interno: los policías no se pueden acercar adonde están alojados los aislados; las entregas de productos sólo se pueden hacer a través de una ventana; cada persona sólo puede utilizar sus propios cubiertos y toallas; y las mucamas son el único personal que sólo puede ingresar a los dormitorios, obviamente envueltas en trajes especiales y usando bolsas especiales para retirar la ropas y elementos de cama.




El predio donde está el Centro de Aislamiento Preventivo Juan Pablo II pertenece al Obispado de Formosa.


El debate ahora es para qué sirve este tipo de aislamiento si no se tienen los recaudos necesarios entre las personas que allí están alojadas. Es cierto que se controla así que el virus no se propague hacia afuera, pero hacia adentro corre como regadero de pólvora. Y eso es lo que parece haber ocurrido en Formosa.


No es el único antecedente de denuncias sobre los peligros del tránsito interno del virus en lugares de confinamiento. De hecho, el pasado 25 de abril, el juez federal Fernando Carbajal hizo lugar parcialmente a un Hábeas Corpus que presentaron tres abogados por las condiciones de alojamiento de personas con cuarentena vigilada en la Escuela de Cadetes de la Policía de Formosa. Si bien el magistrado rechazó los recursos contra la "ilegalidad o arbitrariedad de las medidas adoptadas por el Consejo de Atención Integral de la Emergencia Covid-19 de la provincia de Formosa", sí hizo lugar a la exigencia de una serie de medidas para garantizar medidas de seguridad sanitarias para esos lugares. Y le dio 48 horas al gobierno formoseño para cumplirlas.


Entre ellas estableció que los lugares de alojamiento "deberán ser habitaciones individuales o dobles, pudiendo ampliarse a más personas si las mismas tienen vínculos familiares o de amistad y lo aceptaran expresamente, y no existan razones epidemiológicas que lo desaconsejen". También planteó la necesidad de "asegurar la intimidad de las personas, solo pudiendo compartir habitaciones quienes sean integrantes del grupo familiar o sin serlo, así lo soliciten expresamente". Y garantizar baños privados para cada grupo familiar, además de la provisión y cambios de ropas de cama y toallas, que las habitaciones se encuentren acondicionadas para soportar las temperaturas acordes al clima, que se asegure la provisión de alimentos e insumos de limpieza y descartables, además de los medios para la higiene personal y del ámbito de vida, la cual podrá estar a cargo de las

personas alojadas, entre otras cuestiones.


Con los resultados a la vista, cabe preguntarse si se cumplieron esas exigencias en todos los centros de aislamiento. Porque, claramente, algo falló. Y una provincia que había logrado estar indemne de la Pandemia, hoy se enfrenta a un escenario muy complejo. 100 días de éxito sanitario que ahora son sólo un recuerdo. Y que parecen haberse tirado a la borda en este presente. El día que el COVID 19 explotó en Formosa.





Controles en vía pública

En Formosa, durante el "Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio", fueron controlados 19.573 personas en la vía pública por parte de la Policía. De ellas, 505 fueron judicializadas por incumplir las restricciones de circulación. Eso derivó en causas penales. Además se controlaron 10.794 vehículos y se secuestraron 54  y también 2 embarcaciones.

También se implementó la limitaciones para circular en vehículos según la terminación de las patentes. El día en que explotó todo, se secuestraron 7 automóviles y 43 motocicletas. Y, además, fueron notificadas 130 personas por no usar el barbijo en la vía pública. Por otro lado hubo controles en comercios y se labraron 10 infracciones, además de decomisar mercaderías. 



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