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EE.UU.: Una condena histórica, en el nombre del hijo

En una sentencia sin precedentes, James y Jennifer Crumbley, padres de un adolescente que en 2021 cometió una masacre en una escuela y asesinó a 4 estudiantes, recibieron 10 y 15 años de prisión por "homicidio" involuntario al no detectar el peligro que representaba.


Por Gabriel Michi




Es un fallo histórico. Y que puede generar un precedente. Un antes y un después. Además de muchas polémicas. Por primera vez en la Historia, los padres de un adolescente -que fue autor de una masacre en Estados Unidos- fueron condenados por su responsabilidad parental. Y por haber sido "negligentes" y no prevenir el peligro real que su hijo representaba. James y Jennifer Crumbley recibieron penas de 10 y 15 años de prisión, respectivamente, por no tomar medidas que hubieran evitado el asesinato colectivo cometido por su hijo Ethan -en una escuela de Michigan- contra cuatro alumnos, en 2021. Así se convirtieron en los primeros padres condenados por un tiroteo masivo en una escuela de EE.UU., un mal que se ha convertido en epidemia en las instituciones educativas de la principal potencia del Mundo. La Justicia de Michigan los encontró culpables de "homicidio involuntario" después de que los fiscales presentaron pruebas de que en su casa había un arma no asegurada y de la indiferencia hacia la salud mental de su hijo adolescente que aquel 30 de noviembre de 2021 -a sus 15 años- sacó una pistola de su mochila y comenzó a disparar en la escuela Oxford High School. Ethan, que ahora tiene 17 años, cumple cadena perpetua por asesinato y otros delitos de los que se declaró culpable y hasta llego a solicitar que le den ese castigo. Ahora los jueces de Michigan apoyaron la postura de los fiscales que habían acusado al matrimonio Crumbley por"negligencia grave" al no asegurar el arma -una pistola semiautomática de 9 mm que ellos mismos le compraron a Ethan- que utilizó su hijo para cometer los delitos. El caso sienta un precedente en la Justicia estadounidense, al ser la primera vez que se condena a los padres de un "school shooter", como se denomina a los autores de estas masacres. Vale decir que se les van a computar los 858 días ya cumplidos tras las rejas.


A esa instancia se llegó después de que el Tribunal de Circuito del Condado de Oakland y un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones de Michigan fallaron previamente en contra de los Crumbley. Es por esto que las abogadas de los acusados, Shannon Smith y Mariell Lehman, intentaron argumentar que no era "razonablemente previsible" el desenlace y, por ello, la supuesta "negligencia grave" de los Crumbley no existiría ya que era impensado que su hijo cometiera aquella matanza. Bajo esa línea, señalaron que Ethan -que se declaró culpable de cargos que incluían el de "terrorismo" por cuatro asesinatos en primer grado- fue el único responsable del hecho criminal. Las víctimas fatales fueron los estudiantes de Oxford High, Madisyn Baldwin, de 17 años; Tate Myre, 16 años; Hana Santa Juliana, 14; y Justin Shilling, de 17 años.


La jueza Cheryl Matthews, que leyó la sentencia contra los Crumbley, señaló: "La oportunidad golpeó una y otra vez, cada vez más fuerte, y fue ignorada. Nadie respondió y estas dos personas deberían haberlo hecho y seguro que no lo hicieron". Y continuó: "Estas condenas confirman actos repetidos o falta de actos que podrían haber detenido un tren fuera de control que se aproximaba", apuntando a la negligencia de ese matrimonio frente a las señales preocupantes que daba su hijo Ethan. Luego les habló a las familias de las víctimas, que estaban en la sala del tribunal, y les dijo que si bien nunca podrá entender el dolor que sufren, les aseguró: “Vi lo que ustedes vieron y escuché lo que ustedes escucharon” durante los juicios.



En el juicio los padres de Ethan, el autor de la masacre, pidieron perdón a las familias de las víctimas.

Antes de conocerse la sentencia, James Crumbley, el padre de Ethan, se dirigió a la sala del tribunal y comenzó su declaración disculpándose ante las víctimas, algo que dijo que aún no había podido hacer. "Quiero decir que no puedo imaginar el dolor y la agonía... para las familias que han perdido a sus hijos y lo que están experimentando y por lo que están pasando. Como padres, nuestro mayor temor es perder a nuestro hijo o a nuestros hijos, y perder un hijo es inimaginable. Mi corazón está realmente roto por todos los involucrados", señaló. Y agregó: "Realmente quiero que las familias de Madisyn Baldwin, Hana St Juliana, Tate Myre y Justin Shilling sepan lo mucho que lo siento y lo devastado que me sentí cuando escuché lo que les pasó".


Por su parte, Jennifer Crumbley, la madre del adolescente que cometió la masacre, también habló ante el tribunal y expresó sus condolencias a las víctimas y sus familias. "Me siento aquí hoy para expresar mi más profundo pesar por las familias de Hana, Tate, Madisyn, Justin y por todos los afectados el 30 de noviembre de 2021", dijo. Vale decir que la mujer recibió una condena mayor que su marido (ella 15 años y el 10 años de prisión) porque se cree que tuvo una mayor responsabilidad ya que fue ella quien acompañó a Ethan a comprar el arma y a practicar tiro.



La madre y el atacante fueron juntos a comprar el arma. En el baño del colegio, dejó sus cosas para la masacre

El asesino, un psicópata


En medio del juicio que se llevó adelante previamente contra Ethan Crumbley -donde se declaró culpable- quedó al desnudo no sólo una personalidad psicopática y antisocial, sino que el asesino serial planificó su ataque y que, según las pruebas, "se divertiría mucho" ante la posibilidad de matar a sus compañeros. De hecho, Crumbley dejó un manifiesto grabado que se escuchó en la audiencia donde hablaba de “darles una lección” al resto de los jóvenes de la escuela de Oxford. Así lo informó MundoNews, en una nota escrita por Tomás Michi, en octubre de 2023, cuando a este matrimonio se le negó un último recurso dilatorio antes de llegar al juicio y la sentencia.


En esa grabación, el acusado decía: “Mi nombre es Ethan Crumbley, tengo 15 años y seré el próximo tirador en la escuela. He pensado mucho en esto. No puedo dejar de pensar en ello. Pero está constantemente en mi cabeza. Caminaré detrás de alguien y le dispararé una bala en el cráneo. Voy a abrir fuego contra todos en el pasillo, intentaré golpear a tanta gente como pueda, recargaré y encontraré gente escondida. Seguiré disparando a la gente hasta que la policía entre al edificio. Entonces me entregaré a ellos y me declararé culpable de cadena perpetua. Quiero que todo Estados Unidos vea la oscuridad en mí. Quiero que los padres… lloren a carcajadas”.



Hubo dibujos, imágenes y datos que preanunciaban la matanza que cometió el adolescente en Michigan.


En un tono monótono continuó: “He usado mi máscara durante demasiado tiempo. No puedo soportarlo. No hay voces en mi cabeza. Las voces soy yo... así es como la gente llama a los demonios. No hay demonios. Yo soy el demonio”. Además de la grabación autoincriminatoria los fiscales mostraron una serie de anotaciones de Crumbley  (por ejemplo, un diario escrito a mano del adolescente para un amigo anónimo). En alguno de esos escritos, el asesino incluso llegaba a pedirle al juez que lo sentenciara a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.


Entre esos manuscritos se distinguió una ilustración de la cabeza de lo que parecería ser una mujer, que era acompañada por una leyenda que decía: “La primera víctima tiene que ser una chica bonita y con futuro para que pueda sufrir como yo”. En su ataque la primera persona alcanzada por sus balas fue Phoebe Arthur, una chica que logró sobrevivir pero resultó gravemente herida.


Los fiscales también presentaron pruebas y testimonios de testigos que señalaban que el tirador en masa disfrutaba torturando y matando pajaritos. En la sala del tribunal también se mostró un vídeo de la masacre real, sin sonido, en el que Crumbley salió de un baño con una pistola y disparó contra varios estudiantes mientras cambiaban las clases. Los familiares de varias víctimas no pudieron aguantar y rompieron en llantos ante esas imágenes.



Los fiscales pidieron que el adolescente sea condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La defensa solicitó que se le diera a Crumbley la oportunidad de obtener libertad condicional, argumentando que es un niño que fue abandonado por sus padres y que aún puede ser rehabilitado. Para eso mostraron sus presuntos pedidos de ayuda en su diario. “Una llamada y eso puede salvar muchas vidas. Mi maldad se ha apoderado completamente de mí y antes me gustaba, pero ahora no quiero ser malvado. Quiero ayuda, pero mis padres no me escuchan y no puedo obtener ninguna ayuda. Siento que estoy en un pequeño círculo de tristeza”, señalaba.


La situación llegó a los oídos de las autoridades del colegio y, de hecho, la misma mañana del tiroteo, el niño y sus padres se reunieron con un funcionario escolar después de que un maestro encontrara algunas de las terribles anotaciones. Pese a la gravedad de la situación a Crumbley se le permitió permanecer en la escuela y nunca se revisó su bolso en busca de armas. Horas después cometería la masacre. Y ahí se abre otra pregunta sobre si hubo una brutal negligencia de parte de las autoridades.



Las cuatro víctimas fatales fueron Hana Santa Juliana (14), Madisyn Baldwin (17), Tate Myre (16) y Justin Shilling (17).

Las alarmantes cifras de las víctimas por armas en Estados Unidos


El Archivo de Violencia con Armas indicó que los tiroteos masivos crecieron durante el 2023: hasta finales de septiembre, se habían producido más de 500 ataques armados en todo el territorio nacional. Sin embargo hay un dato más preocupante. Al menos 1.300 niños y adolescentes murieron por disparos en ese período.


Según un informe del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, los homicidios y suicidios relacionados con armas, en niños y jóvenes, alcanzaron un récord en 2021, con 2.279 casos. Esto significa un incremento del 11% desde el inicio de la pandemia de Covid-19, de acuerdo a los datos estudiados por CNN. Las personas pertenecientes a ese grupo poblacional enfrentan un panorama cada vez más difícil: hoy en día, las armas son la principal causa de muerte en el país, por encima de los accidentes automovilísticos y el cáncer, que hasta 2020 se encontraban en lo más alto de esas estadísticas.


Una gran cantidad de esas muertes se la atribuye a los tiroteos en entornos escolares y universitarios, que registraron un incremento constante desde 2017, a excepción de 2020, cuando la pandemia del Covid-19 obligó a las escuelas a cerrar sus aulas y brindar todas sus actividades académicas de manera virtual. Además, la CDC brindó un dato importante: no todas las personas que corresponden a este grupo etario están al mismo nivel de riesgo. Los niños y adolescentes afroamericanos tienen más probabilidades de morir en incidentes relacionados con armas de fuego que los niños de otras razas. Las cifras lo reflejan: en 2021, murieron por impactos de bala 17 de cada 100.000 niños afroamericanos, en comparación con aproximadamente 3 de cada 100.000 niños blancos o 1 de cada 100.000 menores asiáticos.


Esta problemática crece día a día, y pareciera que las autoridades no logran solucionarla. Pero es algo que debe combatirse desde adentro, desde el discurso y la concientización, para que estas costumbres que llevan a la tragedia puedan comenzar a desarraigarse. Es un trabajo consistente y continuo, que, en caso de no llevarse a cabo, este complicado panorama se profundizará, y las víctimas serán cada vez más.



JJames y Jennifer Crumbley fueron condenados "homicidio involuntario" por haber dejado el arma al alcance de su hijo y por no haber visto las señales de sus problemas psiquiátricos..


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