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El esperado viaje "penitencial" del Papa Francisco a Canadá

Jorge Bergoglio reinició sus giras por el Mundo, después de una serie de dolencias que se lo impidieron. Y lo hace en América del Norte donde pedirá perdón por los abusos de la Iglesia contra los pueblos indígenas por los llamados procesos de "asimilación" en los que fueron sojuzgados por el Estado y el Clero. Mientras planifica su visita a Ucrania pero hay dudas.


Por Gabriel Michi


El Papa recibió hace un tiempo a representantes de los pueblos indígenas de Canadá. Sus testimonios lo conmovieron.

El día llegó. Muy demorado, por cierto. Pero llegó. El Papa Francisco, después de haber suspendido una serie de visitas a distintos países por algunas afectaciones en su salud )en especial en su rodilla) emprendió un viaje trascendental hacia Canadá. Y esa demora no se refiere sólo a las cuestiones de los viajes que el Sumo Pontífice no pudo hacer en los últimos meses, sino también al mensaje que lleva al país de América del Norte. Este viaje de seis días lleva consigo un pedido de perdón muy especial. Según sus propias palabras el "espíritu" es realizar "viaje penitencial" para pedir disculpas a los indígenas por los abusos que sufrieron en los internados durante los llamados procesos de asimilación. Un proceso de "colonización" que significaron distintas violaciones a los Derechos Humanos de los pueblos originarios locales.


Apenas subió al avión, el Papa Francisco, se acercó a la parte trasera de la aeronave, donde lo acompañan 78 periodistas, y -apoyado sobre un bastón- les agradeció su trabajo y compañía durante este viaje en el que visitará Edmonton, Quebec y Iqaluit. "Este es un viaje penitencial, lo hacemos con este espíritu", señaló Francisco, quien hace unos meses mantuvo una serie de encuentros en el Vaticano con los indígenas, con quienes se volverá a juntar durante la visita. También se reunirá con las autoridades locales en Quebec. Por ejemplo, entre los encuentros se destaca los que mantendrá con la gobernadora Mary Simón y el primer ministro, Justin Trudeau.


A pesar de sus problemas de rodilla, el Papa quiso saludar uno a uno a los periodistas y caminó ayudado con su bastón por los pasillos del avión. Consultado sobre si su condición física no lo complicaba para esas tareas, el jefe de la Iglesia Católica respondió que podía hacerlo poco a poco.


Francisco y un "viaje penitencial" para pedirle perdón a los pueblos indígenas de Canadá por los abusos de la Iglesia.

Esta "peregrinación penitencial" en la que que hay que "inclinar la cabeza para pedir perdón", según las propias palabras del Sumo Pontífice, sirve también pero también para "extender las manos para abrazar a los pueblos indígenas, víctimas en el pasado de 'políticas de asimilación' que han causado daño, también por parte de las instituciones religiosas". Hace pocos días, desde la ventana del Palacio Apostólico, tras rezar el Ángelus, el Papa Francisco volvió a reiterar su "dolor" y su "cercanía" a las comunidades indígenas canadienses que – tras los diálogos de finales de marzo y principios de abril – se encontrarán personalmente con él durante el 38º viaje apostólico que tocará cuatro ciudades: Edmonton, Maskwacis, Quebec e Iqaluit. El Pontífice argentino pidió a los fieles católicos que lo acompañen en este "camino de reconciliación y sanación ya emprendido".


El pasado 28 de marzo, Francisco había recibido en una audiencia privada a grupos de Inuit, Métis y de First Nations: "Manifesté mi dolor y mi solidaridad por el mal que han sufrido", contó luego del encuentro. En esa reunión escuchó sus peticiones y, sobre todo, los testimonios de los más ancianos que habían vivido en primera persona el pasado de crueldad del país, cuando, desde 1880 hasta las últimas décadas del siglo XX, en los institutos financiados por el gobierno y administrados en su mayoría por organizaciones cristianas, se pretendía educar y convertir a los jóvenes indígenas y "asimilarlos" a la sociedad canadiense.


Ya en un Ángelus de junio de 2020, el propio Francisco había expresado su consternación, concretada después en su voluntad de recibir a representantes de los pueblos indígenas en el Vaticano un año después (varios fueron los aplazamientos también a causa de la Pandemia de COVID-19). Todos ellos, indígenas y obispos, fueron finalmente recibidos el 1 de abril en una gran audiencia en la Sala Clementina. Allí el Papa pronunció aquellas palabras por las que los indígenas habían viajado al otro lado del mundo: “Estoy muy apenado. Y me uno a mis hermanos obispos canadienses para pedirles disculpas. Se los he dicho y lo repito: siento vergüenza, dolor y vergüenza, por el papel que diversos católicos, sobre todo con responsabilidades educativas, han tenido en todo aquello que los ha herido, en los abusos y en la falta de respeto hacia su identidad, su cultura e incluso sus valores espirituales. Todo esto es contrario al Evangelio de Jesús”.


El jefe de la Iglesia Católica recibió a los referentes de distintos pueblos indígenas de Canadá.

La reanudación de los viajes papales retroalimentó la posibilidad de que Jorge Bergoglio visite Ucrania, algo que lo viene desvelando desde hace tiempo por la guerra desatada desde que comenzó la invasión rusa el 24 de febrero pasado. Francisco insistió en que le gustaría poder concretar esa misión pero reconoció que "es complicada" su organización.

Vale recordar que el secretario de Estado para las Relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher, aseguró en una reciente entrevista que el Papa podría ir ya en agosto a Kiev, aunque, la respuesta que ahora dio el Sumo Pontífice a los periodistas que lo acompañan, pondría algún manto de duda sobre esa posibilidad.


Pero en lo inmediato la agenda es otra. Está centrada en este pedido de perdón, en medio de un "viaje penitencial" muy esperado y demorado. Pero que finalmente llegó.



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