Guerra en Medio Oriente: una tregua que duró un suspiro
- MundoNews

- 9 abr
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Cuando se vencía el ultimátum de Trump a Irán para que reabra el Estrecho de Ormuz a cambio de un cese al fuego se anunció un acuerdo. Pero poco después Israel lanzó el peor ataque contra el Líbano. Los iraníes aseguran que eso rompió lo pactado. Netanyahu lo niega.
Por Gabriel Michi

Al borde del abismo. Con el mundo en vilo. Y la respiración agitada. Así parece haber llegado una frágil tregua. Tan frágil que duró un suspiro. El "cese al fuego" de dos semanas mediado por Pakistán y acordado por EE.UU. e Irán -con el visto bueno de Israel- apenas se mantuvo indemne durante 12 horas. ¿Por qué? Porque en la mañana del 8 de abril Israel lanzó el peor ataque contra el Líbano para diezmar al Hezbollah -grupo armado que actúa como proxy de Irán- impactando en más de 100 lugares y matando a 254 personas e hiriendo a más de 1.100. Frente a semejante matanza, Irán denunció la violación de lo acordado y anunció que volvía a cerrar Ormuz a los barcos comerciales y petroleros que por allí circulan. El premier israelí Benjamín Netanyahu dijo que el Líbano no entraba en el paraguas de lo negociado pero tanto Irán como Pakistán (el mediador) aseguraron que sí. Y EE.UU. se puso del lado -otra vez- de Israel. Y ahora la tregua está en duda. Duró un suspiro. Tal es así que las autoridades iraníes manifestaron que sería "irrazonable" continuar con las conversaciones para forjar un acuerdo de paz permanente con Estados Unidos con un escenario bélico en marcha como el desatado con los bombardeos israelíes sobre el Líbano.
En las últimas horas, el principal negociador iraní, el presidente del Parlamento, Mohammed Bager Qalibaf, puso de manifiesto la continua inestabilidad en la región tras el anuncio del alto el fuego por parte del presidente Donald Trump el martes. Encima, ambas partes presentaron agendas muy diferentes para las conversaciones de paz que -si las cosas no cambian- deberían comenzar el sábado, aunque el alto el fuego ya parece haberse esfumado. El portavoz iraní afirmó que Israel ya había violado lo acordado con sus ataques post tregua y que Estados Unidos había atropellado el entendimiento al insistir en que Irán abandonara sus ambiciones nucleares. Por eso, "un alto el fuego bilateral o las negociaciones son irrazonables".
Pero Israel no sólo sostuvo que el alto el fuego de dos semanas no abarcaba el Líbano sino que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que los ataques continuarían. En su recate salió el vicepresidente de EEUU, JD Vance, quien señaló: "Creo que los iraníes pensaban que el alto el fuego incluía al Líbano, y simplemente no era así". Lo hizo desde Budapest antes de comenzar su viaje a la capital paquistaní, Islamabad, donde encabezará la delegación estadounidense que participará de la negociación con Irán..
Lo cierto es que, más allá del anuncio del acuerdo, horas después se supo que EE.UU. e Irán parecían estar muy distanciadas también en lo que respecta a su programa nuclear, uno de los factores que Trump citó como base para la guerra. El presidente estadounidense afirmó que las autoridades iraníes habían accedido a dejar de enriquecer uranio, que puede convertirse en armas nucleares, y que entregaría sus reservas existentes. El propio Trump expresó en las redes sociales: "Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterrará y eliminará todo el 'polvo' nuclear profundamente enterrado". Sin embargo, Qalibaf afirmó que, según los términos del alto el fuego, se le permitía continuar enriqueciendo uranio.
Tan frágil es la tregua que en los discursos, de un lado y del otro, parecen una ficción ya que las dialécticas enfrentadas se adjudican un triunfo aplastante sobre el enemigo. Aunque tanto Estados Unidos como Irán se declararon victoriosos en una guerra que ya dura cinco semanas y que ha dejado miles de muertos, sus principales disputas siguen sin resolverse. Cada bando mantiene sus exigencias contrapuestas para alcanzar un acuerdo que podría marcar el rumbo de Oriente Medio durante generaciones.

Así la esperanza que se había despertado a una hora y 28 minutos de que venciera el ultimátum de Donald Trump -que temerariamente planteaba que exterminaría a una civilización (la iraní)- pareció hacerse añicos. El stop a esa cuenta regresiva impuesta por plazo trumpista -que tenía su tope a las 20:00 horas del Este de EEUU el martes 7 de abril- pareció fracasar y ese alivio temporal cuando ya se estaba llegando al día 40 de un conflicto que hasta el momento le costó la vida a casi 4.000 personas -desde el 28 de febrero cuando EE.UU. e Israel iniciaron los ataques contra Irán y que ese país respondió- se volvió un espejismo.
Durante todo ese tiempo la alianza de Trump y Netanyahu lanzó más de 3.000 ataques e Irán unos 1.500, que no fueron sólo contra Israel sino contra varios países vecinos que tenían presencia militar de bases estadounidenses. Así fue cerca de una veintena de naciones quedaron involucradas –de manera directa o indirecta- en un conflicto bélico regional y quedó al borde de una guerra total.
La pretendida tregua, mediada por Pakistán, se produjo tras intensos intercambios de ataques aéreos, ataques con misiles y amenazas que provocaron ataques sin precedentes contra naciones del Golfo, interrumpieron las rutas marítimas mundiales y aumentaron los temores a una confrontación prolongada. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, lo anunció en X: “Ambas partes han demostrado una notable sabiduría y comprensión, y se han mantenido comprometidas de manera constructiva para promover la causa de la paz y la estabilidad”. Pero, un día después. el propio Sharif debió hacer un llamado a la cordura, en medio de los ataques feroces de Israel sobre el Líbano.
Horas después del anuncio del acuerdo, Irán ya había reabierto el Estrecho de Ormuz y dos barcos, el cerealero NJ Earth -con bandera de Grecia-. y el Daytona Beach -con bandera de Liberia- llegaron a cruzar. Pero luego, con los ataques israelíes sobre territorio libanés, los iraníes lo volvieron a cerrar y así se volvió a colocar un enorme interrogante sobre si se retomará el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz durante las próximas dos semanas, algo que se tradujo en un alivio para todo el planeta ya que por allí pasa el 20% del petróleo global y el 30% del Gas Natural Licuado (entre muchos otros productos) y donde habían quedado varados entre 2.000 y 3.000 barcos con 20.000 marineros a bordo.
El impacto de la noticia del acuerdo llevó a que el precio del barril de petróleo baje de los 100 dólares y que las bolsas coticen en alza, después de largas jornadas al rojo vivo. Y a que las calles de Teherán hubiera festejos y también quemas de banderas de Israel y EE.UU. Pero horas después ocurría el ataque de Israel sobre el Líbano y el cierre del Estrecho por parte de los iraníes, dejando al desnudo lo frágil que era esa tregua. La tregua que duró un suspiro.





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