• MundoNews

In Memorian: Donde los muertos por COVID 19 no son un número

Actualizado: 12 de jul de 2020

Distintos espacios e iniciativas se convirtieron en verdaderos mausoleos para homenajear y corporizar a las víctimas de la Pandemia. En Brasil, con una poética increíble, reliquia.rum rescata la historia de mujeres que partieron. En Italia, familiares cuentan las historias de los suyos en una página de Facebook. Varios medios le pusieron nombre y apellido a cada una de los fallecidos. La idea: no olvidar sus vidas ni esconderlas detrás de la fría estadística.



Por Gabriel Michi



Se fueron. Se evaporaron. No hubo siquiera posibilidad de despedirlos. Sus nombres se desvanecieron. Fueron devorados por números. Y, cada día, ese agujero negro se fagocita sus historias. El dolor de sus deudos, encima, recibió ese otro puñal. El del olvido social. Los muertos por el Coronavirus en el Mundo sufren esa otra muerte. La de convertirse sólo en una estadística. Y, con eso, la posibilidad de elaborar el duelo por parte de sus seres queridos también se desvanece tortuosamente.


Frente a esta realidad tan dolorosa han surgido iniciativas para que el olvido no sea tal. Una suerte de mausoleos virtuales que vienen a homenajear la memoria de los que ya no están por culpa del COVID 19. Que le ponen cuerpo y vida a esos números en los que los han convertido. Para que se sepa que detrás de cada uno hay historias, familias, sentimientos. Buscando que se corporicen y no sean tapados por las estadísticas.


Una fenomenal experiencia se está dando en Brasil. Se llama reliquia.rum (a través de Instagram) y allí la antropológa Débora Diniz rescata historias de mujeres que partieron en medio de la Pandemia y que se convirtieron en una cifra más para el Estado. Ese abordaje de Diniz, junto al magnífico trabajo del artista Ramón Navarro, es pura poesía rememorativa. Con las ilustraciones de Navarro acompañando cada historia se construye el homenaje que merece cada una de esas mujeres, con determinados signos en las figuras que representan algo de lo que las constituyeron en vida. Y, así, las corporizan en la memoria para que sus deudos puedan tener ese emotivo réquiem, ese relicario, y que nadie las olvide. Que dejen de ser un número. Que sean personas. Que sean vidas.


En diálogo con MundoNews, Diniz lo ejemplifica con una escena dramática que se ha repetido en todo el Mundo. Y en Brasil en particular: "Uno se enferma, se va para el hospital y no retorna. Y la gente no hace siquiera los rituales fúnebres de despedida. Así que este relicario surgió como un acto político, para hacer el duelo, como un registro estético y de recordatorio público de que hay vidas que se van, que hay vidas que desaparecen pero que tienen amores, vínculos, historias. Y que los noticieros intentan olvidarse, al poner sólo número"


Reliquia.rum surge en un contexto especial. En el Brasil de Jair Bolsonaro. Y, como cuenta la excelente periodista Luciana Peker, en una nota en el sitio Infobae, Débora Diniz debió exiliarse a los Estados Unidos en 2018, producto de las amenazas recibidas por su posición a favor de la legalización de aborto. Hoy, ese país de América Latina que se ha convertido en uno de los peores focos de la Pandemia a nivel mundial. Un lugar en el que la indolencia e irresponsabilidad de su Presidente (quien también contrajo el mal) llegó a límites inhumanos donde cada día los fallecidos se cuentan por miles, superando en el mes de julio los 70.000 en total. Esa abrumadora cifra invisibiliza sus historias.





- MundoNews: - ¿Cómo surgió la idea de reliquia.rum?

- Débora Diniz: Reliquia.rum es un relicario, un álbum de memorias. Son memorias de fotografías de mujeres imaginadas pero de historias reales. Y es una combinación de los números de la Pandemia, de los noticieros, con la imaginación de un pasado que ninguno de nosotros hasta este momento ha vivido. Por eso es que son mujeres de un tiempo que nosotros no conectamos. No son nuestras abuelas, no es gente viva que está ahí como representación de este tiempo de la historia. Esta desubicación de la historia es parte de lo que provoca la desubicación de la Pandemia. Es una desubicación geográfica, una paratoquia, pero también una anacronía: el tiempo de la vida está en suspensión.


- MundoNews: ¿Cómo es eso?

- Débora Diniz: Para hablar de la vida en suspensión, del tiempo en suspensión, de gente que ha muerto, empezamos con una muerte en particular, al principio de la Pandemia en Brasil el 23 de marzo en el caso de la primera mujer que murió por COVID 19 en Río de Janeiro. Y los noticieros no hablaban de ella, no daban su nombre, no la nombraban. Hablaban solamente de "una empleada doméstica". Pero era "una empleada doméstica" de otra mujer, de una mujer de la élite del país. Había incluso un posesivo en el noticiero. Y no se la nombraba ni se la mostraba a ella no por una cuestión de confidencialidad ni de privacidad, sino que no la mostraban porque ella era un cuerpo anónimo antes de la llegada de la Pandemia. Y la Pandemia hace que la gente, que la multitud, se convierta en números y todos los días los números aumentan. Y la gente desaparece. Y acá hay una palabra que es muy provocadora porque es una palabra muy vinculada a la historia argentina: los desaparecidos. Esta es una Pandemia que desaparece con las personas.



- MundoNews: ¿En qué sentido?

- Débora Diniz: Uno se enferma, se va para el hospital y no retorna. Y la gente no hace siquiera los rituales fúnebres de despedida. Así que este relicario surgió como un acto político, para hacer el duelo, como un registro estético y de recordatorio público de que hay vidas que se van, que hay vidas que desaparecen pero que tienen amores, vínculos, historias. Y que los noticieros intentan olvidarse, al poner sólo números. Pero hay elementos en los noticieros que logramos recuperar, elementos de las vidas concretas de las mujeres. Y de ahí es donde empezamos con la imaginación de un pasado, con la estética y con las palabras de la historia.



La ilustración que homenajea a la primera mujer muerta por Coronavirus en Río. Fue el inicio para reliquia.rum.



En esta fenomenal misión no sólo está involucrada Débora Diniz, sino también un gran artista llamado Ramón Navarro, con quien trabaja desde hace más de 20 años en películas y otros proyectos. Además hay una voluntaria que ayuda a buscar los noticieros de las partes más remotas de Brasil. "Lo que