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Irán vs Ucrania: El peligro de que se conecten dos guerras

  • Foto del escritor: MundoNews
    MundoNews
  • 27 jul
  • 5 min de lectura

Teherán acusa a Zelensky de haber atacado un barco carguero en el Mar Caspio. Así, el conflicto de Medio Oriente tendería un riesgoso puente con el ucraniano-ruso. Antecedentes.


Por Gabriel Michi



Son dos guerras libradas a miles de kilómetros de distancia una de otra. Una se disputa en Europa del Este. La otra en Medio Oriente. Ambas comenzaron en el mes de febrero, pero la primera en el año 2022, y la segunda en este 2026. En la que se originó hace cuatro años, todo se precipitó cuando Rusia decidió invadir Ucrania. En la que comenzó hace cinco meses el disparador fue el ataque coordinado entre EE.UU. e Israel contra Irán. Y, a pesar de que los actores principales son distintos, cada vez hay mas puentes que unen dos guerras que en principio se creían inconexas. El episodio más reciente que puede llegar a vincular peligrosamente a los dos conflictos fue el ataque de Ucrania contra un buque carguero iraní en el Mar Caspio. Pero ese es sólo el último capítulo de esta riesgosa película que ya se veía reflejada también en la alianza estratégica en materia militar -en especial en el tema de los drones- entre Rusia e Irán. Y una Ucrania que se involucraba cada vez más en el conflicto de Medio Oriente brindando ayuda para la detección de esos tipos de vehículos no tripulados a Israel y otros países del Golfo Pérsico que eran acosados por los drones iraníes.


En las últimas horas el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, lanzó una fuerte advertencia al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky por el ataque del sábado contra un carguero iraní en el Mar Caspio, en el que un marinero resultó muerto y otro herido. “No quedará sin respuesta” señaló el canciller iraní a la vez que acusó de actuar al servicio de Israel para “arrastrar a Europa a la guerra de Irán. Araqchi denunció: “Zelensky ha atacado un buque mercante iraní, matando a un marinero. Una flagrante violación de la Carta de la ONU, perpetrada a instancias de Israel para arrastrar a Europa a su guerra”. Y agregó que el ataque constituye un “acto de agresión” que “puede avivar aún más la guerra y ampliar el conflicto”. Es la “continuidad del enfoque irracional y hostil” de Kiev hacia Teherán, aseguró el canciller iraní.


 Abbas Araqchi planteó: “El régimen ucraniano, al atacar un buque mercante iraní, no solo cometió una violación del derecho internacional, sino que también busca peligrosamente ampliar la guerra y la inseguridad”. Y aclaró que la República Islámica “nunca ha intervenido” en la guerra entre Rusia y Ucrania, pero que ahora ejercerá su derecho a la legítima defensa para proteger sus intereses, a la vez que responsabilizó al Gobierno ucraniano y a sus aliados de las consecuencias derivadas del incidente.


Desde Kiev. la versión oficial del gobierno de Zelensky apuntó al presunto vínculo entre ese barco iraní con la provisión de armamentos a su enemigo ruso. El presidente de Ucrania afirmó que su país había atacado en el Mar Caspio un buque de guerra ruso y embarcaciones utilizadas para transportar carga militar vinculada a Irán, aunque no identificó ningún buque mercante concreto ni confirmó el ataque denunciado por Teherán. Desde hace mucho tiempo Ucrania viene denunciando que Irán suministra drones a Rusia en su guerra. Y también ha explicitado que, como contrapartida, el Kremlin le brinda apoyo militar a Teherán desde el inicio de la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos.


En ese contexto, el Mar Caspio se transformó en un punto sensible de la relación triangular entre Moscú, Teherán y Kiev ya que por esa vía transitan rutas comerciales y logísticas que Ucrania sostiene que Rusia utiliza, con apoyo iraní, para sostener su campaña militar. Por eso es que ha decidido atacar la cadena de suministro a los rusos. Sin embargo, Irán niega cualquier participación directa en el conflicto ruso-ucraniano. Pero este episodio no es más que una muestra de cómo esos frentes se cruzan peligrosamente, conectándose entre sí, ejerciendo una presión sin igual no sólo en cuanto a la cuestión bélica sino también en cuanto a las mismas rutas comerciales, la puja por los recursos militares, llevando incluso a que las principales potencias se vean obligadas a dividir su atención. Así, dos guerras que parecían inconexas se terminan relacionando y potenciando los riesgos.


Mientras que desde hace casi dos semanas se volvió a reactivar el conflicto entre EE.UU. e Irán, con bombardeos cruzados y decenas de muertos, ahora la República Islámica aparece salpicada también por la otra guerra, la de Rusia con Ucrania. En una escalada multiforme ya que no se trata de un choque armamentístico convencional sino que los países en litigio han buscado estrategias para afectar al enemigo afectando la estructura económica, logística y militar del adversario. Se sabe que eso se evidenció con los bloqueos económicos que Occidente -en especial EE.UU.- le hizo a Irán, más allá de los ataques bélicos. Pero la República Islámica no se quedó atrás y respondió bombardeando con misiles y drones las bases militares estadounidenses en toda la región y a sus países aliados, golpeando en las estructuras energéticas y la industria del petróleo de esas naciones. Pero también recurrió al estrangulamiento del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz por donde pasaba el 20% del petróleo mundial, asestándole un duro revés a la economía mundial con una suba inusitada del precio del barril de crudo. A eso se suma la estratégica alianza de Irán con los hutíes de Yemen quienes en las últimas semanas vienen generando ataques en el Estrecho de Bab el-Mandeb -por donde pasa el 10% del petróleo del planeta- lo que podría provocar un sofocón aún más grave en el valor internacional.


Así, mientras Ucrania sigue recibiendo la ayuda de la Unión Europea -aprobó un préstamo de 90 mil millones de euros para cubrir las necesidades financieras y militares de Ucrania durante 2026 y 2027, que se suman a otros 43.300 otorgados entre 2022 y 2026-, Estados Unidos le provee el sistemas Patriot, Inteligencia satelital, municiones de precisión y defensa aérea. Pero EE.UU. está involucrado en forma directa en la otra guerra, la de Medio Oriente, por lo que necesita también armamentos para ese escenario. Porque esos mismos recursos los necesita para proteger bases, barcos y aliados estadounidenses frente a Irán.


En tanto, Rusia ha venido obteniendo ayuda militar de Corea del Norte y de Irán. En este último caso en particular con la provisión de misiles y drones. Y los rusos tampoco pueden distraer armas en el conflicto de Medio Oriente porque los necesitan para su contienda bélica en territorio ucraniano. Pero Rusia también utiliza su relación con Irán para aumentar el costo de la intervención estadounidense en Oriente Medio. Y es allí donde afloran los reportes sobre una potencial entrega de Inteligencia, información satelital y apoyo tecnológico ruso a Teherán


Si bien las guerras Rusia/Ucrania y la de EE.UU./Irán parecen ir por caminos paralelos que no se cruzan, cada vez surgen más elementos comunes que encienden todas las alertas. Los drones y misiles iraníes usado por los rusos y los sistemas de defensa estadounidenses utilizados en Ucrania son apenas una muestra de cómo se cruzan esos senderos. Sumado a los intereses de los actores en juego. Parecen dos frentes separados, pero sólo parecen. Porque el riesgo de que ambas guerras se crucen está al acecho. Un puente muy peligroso.




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