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La experiencia de los fotógrafos cubriendo la Pandemia en América

Actualizado: 23 de jun de 2020

Entrevistados por Stephen Ferry, cinco reporteros gráficos que trabajan en Colombia y Estados Unidos comparten lo que han aprendido al cubrir la emergencia sanitaria y social generada por el Coronavirus. La historia la publicó la Red Ética de la Fundación Gabo.



Por Stephen Ferry

@stepenedwardferry


https://fundaciongabo.org/es

Pasajera del metro de Nueva York mira desde el interior de un vagón. Fotografía por Juan Arredondo.

Frente a los enormes retos que la Pandemia de COVID-19 presenta al periodismo, la Fundación Cabo ha aportado una serie de seminarios y conversatorios acerca de cómo reportar sobre la crisis desde la cuarentena y cómo entender los aspectos científicos de la crisis. Con esta entrada al blog, quisiera aportar unos relatos tomados de la experiencia de fotorreporteros (y un videógrafo) en el campo de trabajo. Por la naturaleza de nuestro trabajo, no es posible trabajar desde la casa. Nos toca salir y medir con cuidado cada situación para no arriesgar nuestra salud ni exponer a los demás, además de las cuestiones éticas que surgen cuando nos toca documentar el sufrimiento ajeno y la muerte.


Las cifras cuentan un número espeluznante de colegas muertos por el virus. Según la ONG suiza, Press Emblem Campaign: han fallecido 138 en el mundo hasta la fecha, con casi la mitad en América Latina. 


A continuación, varios colegas cuentan cómo han lidiado con este reto complejo, las decisiones que han tomado en el campo de trabajo y cómo el cubrimiento del virus ha impuesto cambios en su forma de trabajar. Cada relato está acompañado por ejemplos de su trabajo. Estoy agradecido con cada uno por tomar el tiempo de escribir estos textos y aportar las imágenes.




I. Christian EscobarMora, reportero gráfico con la agencia MIRA-V. Instagram: @escobarmora



Mientras realizaba un cubrimiento del impacto del COVID-19 en  una de las zonas con peores condiciones de salubridad, recursos y escasa presencia estatal en Cali -la tercera ciudad más grande de Colombia-, me negué con un cinismo sano a ingresar a la casa de una familia que me invitaba a registrar sus espacios privados, querían que mostrara  “allá afuera, en la prensa internacional” lo que estaban padeciendo; la precaria situación en la que vivían cientos de ellos desde siempre,  ahora más recrudecida en la Pandemia durante la cuarentena obligatoria.