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La violencia racial de la Policía francesa desata la ira juvenil

El asesinato de un joven afro de 17 años en un control de tránsito en las afueras de París generó una ola de indignación y protestas que derivaron en graves incidentes e incendios.

Denuncian que el accionar de los uniformados contra inmigrantes y descendientes es brutal.


Por Gabriel Michi



Arde París. Y sus alrededores. Arden también Tolouse, Lille, Amiens, Dijon, Mulhouse, Burdeos, Essonne y muchos otros lugares de Francia. Pero sobren todo arde Nanterre, un barrio de la periferia de la capital gala. El brutal asesinato a quemarropa de un joven, Naël, de 17 años en un control de tránsito por parte de la Policía desató la ira y el descontrol. Durante dos noches seguidas en todas esas localidades y muchas más la indignación se hizo sentir junto con las denuncias de que los policías suelen tener una actitud racista y agresiva en particular contra jóvenes descendientes de inmigrantes. En el caso de Naël, que es hijo de argelinos, era un joven repartidor de pizzas y jugador de rugby que pretendió escapar de un control policial y que recibió un balazo a quemarropa a menos de 50 centímetros de distancia por parte de un oficial que decidió disparar ante la posibilidad de que se dé a la fuga.


La bronca de miles y miles de personas inundó las calles francesas de Norte a Sur y de Este a Oeste. Y, en el camino, se incendiaron vehículos, transporte y mobiliario público y privado y hubo fuertes enfrentamientos con la Policía que terminó deteniendo a decenas de personas: 31 la primera noche de protestas y más de 150 la segunda. El uso de la fuerza letal por parte de los oficiales contra el adolescente de origen norteafricano, alimentó la percepción profundamente arraigada de la brutalidad policial en los suburbios étnicamente diversos de las ciudades más grandes de Francia. Algo que vienen denunciando distintos organismos de Derechos Humanos desde hace mucho tiempo: el racismo instalado en la Policía.


El crimen de Naël fue muy cuestionado por figuras de distintos planos. El propio presidente Emmanuel Macron lo calificó como "inexplicable e inexcusable". La Asamblea Nacional de Francia hizo un minuto de silencio para homenajear la memoria del joven asesinado. La primera ministra Elisabeth Borne dijo que el tiroteo "parece claramente no cumplir con las reglas". El líder del Partido Socialista, Olivier Faure, sostuvo: “Todos los hijos de la República tienen derecho a la justicia”. Y hasta el crack del fútbol Kylian Mbappé se mostró conmovido: "Me duele Francia. Mis pensamientos están con la familia y los amigos de Naël"


Mientras la madre del joven fallecido ha convocado una marcha blanca para el jueves a las 12h, su abogado, Yassine Bouzrou, señaló: “Para que el tiroteo fuera legal, el policía tendría que haber estado en peligro, que su vida estuviera en peligro, lo cual no fue así, ya que en el vídeo se ve claramente que los policías están a un lado y no frente del vehículo".


El ministro del Interior, Gérald Darmanin movilizó miles de agentes para intentar garantizar el orden después del descontrol vivido en las últimas dos noches, en particular en el departamento de Altos del Sena. Los manifestantes dispararon fuegos artificiales a los policías e incendiaron autos tanto el martes (día del asesinato) como el miércoles.



Las protestas e incidentes se centraron en Nanterre, en las afueras de París, pero se extendieron por toda Francia.


Un video compartido en las redes sociales muestra a dos policías al lado del automóvil, un Mercedes AMG donde iba la víctima junto a dos amigos. Uno de los uniformados dispara al conductor a quemarropa mientras el automóvil se aleja, para chocar unos metros más adelante. Murió poco después a causa de sus heridas. Uno de sus amigos huyó y el otro fue detenido por la policía. “Tienes un video que es muy claro: un policía mató a un joven de 17 años. Puedes ver que el tiroteo no está dentro de las reglas”, dijo Yassine Bouzrou, el abogado de la familia de la víctima. Y agregó que en Francia hay "una ley y un sistema judicial que protege a los policías y crea una cultura de impunidad en el país".


El uniformado autor del crimen está detenido pese a los esfuerzos que hicieron los sindicatos policiales para intentar exculparlo argumentando que el joven puso en riesgo la vida de los oficiales. Al policía lo acusan de "homicidio doloso" (es decir, intencional, lo que agrava su situación) pese a que en un principio se hablaba de "homicidio culposo" (involuntario, con una condena menor).


Este el tercer tiroteo mortal en controles de tránsito en Francia en lo que va de 2023, por debajo del récord de 13 del año pasado. En 2021 hubo tres asesinatos de este tipo en 2021 y en 2020 fueron dos. Pero hay un dato que no se puede soslayar: la mayoría de las víctimas desde 2017 eran negras o de origen árabe. Eso retroalimenta las denuncias de los organismos de DDHH. De hecho esta es la sexta investigación de este tipo sobre incidentes similares en 2022 y 2023 que han iniciado.


En Nanterre, Mounia, la madre del joven convocó: "Vengan todos, lideraremos una revuelta por mi hijo". Pero ¿qué se sabe de Naël? Era hijo único criado por sólo por su madre ya que su padre nunca se hizo cargo. Trabajaba como repartidor de comida para llevar y jugaba a la liga de rugby. Era muy querido en su barrio y en el colegio donde estudio intermitentemente en Suresnes, cerca de su hogar. Quería formarse como electricista. Quienes lo conocieron dijeron que era muy querido en Nanterre, donde vivía con su madre Mounia y aparentemente nunca había conocido a su padre.


Mounia, la madre de Naël, lidera las protestas.

No tenía antecedentes penales aunque sí había tenido más de un inconveniente con la Policía por cuestiones de tránsito. La mañana en que ocurrió la tragedia, Naël se despidió de su madre con un beso y un "Te amo, mamá", antes de ir a trabajar. Fue alrededor de la 9:00 AM cuando recibió la bala letal en su tórax que acabó con su vida. "¿Que voy a hacer ahora?", preguntó su madre. "Le dediqué todo a él. Sólo tengo uno, no tengo 10 [hijos]. Era mi vida, mi mejor amigo".


Los últimos tres años estuvo jugando al rugby para el club Pirates of Nanterre. Se había incorporado allí como parte de un programa de integración para adolescentes con dificultades en la escuela, dirigido por una asociación llamada Ovale Citoyen. El programa tenía como objetivo lograr que personas de áreas desfavorecidas hicieran prácticas y Naël estaba aprendiendo a ser electricista.


El presidente de Ovale Citoyen, Jeff Puech, explicó que el joven asesinado era un "niño que usaba el rugby para salir adelante. Tenía la voluntad de encajar social y profesionalmente, no un niño que traficaba con drogas o se divertía con la delincuencia juvenil", describió, a la vez que sostuvo que tenía una "actitud ejemplar".


Una "actitud ejemplar" muy distinta a la que tuvieron los policías que lo asesinaron. Y que vuelve a agitar el fantasma de un racismo que se extiende por la policía francesa. En particular, contra los jóvenes. Y más si son inmigrantes o hijos de migrantes. Como si el color de su piel los convirtiera automáticamente en sospechosos ante una Policía que debería proteger en lugar de matar.


El momento en que el polícía asesina a quemarropa al joven de 17 años.



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