Perú: En su cuarto intento, Keiko regresa al poder a la polémica dinastía Fujimori
- MundoNews

- 30 jun
- 7 min de lectura
Finalmente el órgano electoral confirmó el triunfo de la ultraderechista en el ballotage pero su rival de izquierda, Roberto Sánchez, denuncia fraude. La mujer reinstala así el apellido familiar en la cima de la política pese a los escándalos que llevaron preso a su padre Alberto.
Por Gabriel Michi

La cuarta fue la vencida. Tras haber fracasado en tres ballotages, Keiko Fujimori (51) pudo conseguirlo y volver a instalar el apellido familiar en lo más alto del poder de Perú. Pese a los escándalos de violencia, corrupción, ilegalidades de todo tipo y violaciones a los derechos humanos quue llevaron a prisión a su padre, el ex presidente Alberto Fujimori. Keiko fue confirmada como la nueva presidenta electa luego de que concluyera el escrutinio de la segunda vuelta electoral, en la que se impuso por un estrecho margen frente al postulante de izquierda Roberto Sánchez, quien sigue denunciando fraude y quiere que se anulen los votos llegados desde el Exterior que fueron determinantes en este resultado.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al concluir el escrutinio del 100% de las actas contabilizadas, informó que Keiko Fujimori obtuvo el 50,13% de los votos válidos, equivalentes a 9.223.396 sufragios, mientras que Sánchez alcanzó el 49,86%, con 9.173.755 votos. La diferencia final fue de apenas 49.641 votos -sobre más de 18 millones de sufragios-y se trata de la tercera elección presidencial en ese país que se define por menos de 50.000 votos. Y lo que demuestra cómo Perú -tal como informo MundoNews- aparece partido al medio entre dos opciones diametralmente opuestas desde los ideollógico y que representan opciones extremas de un lado y del otro, con una polarización difícil de superar. Ahora, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamará oficialmente los resultados el 3 de julio, cuando la representante de "Fuerza Popular" será declarada presidenta electa. Luego, el 15 de julio recibirá sus credenciales y el 28 de julio asumirá el cargo en una ceremonia en el Congreso, coincidiendo con el "Día de la Independencia de Perú".
La hija del expresidente Alberto Fujimori consiguió finalmente su objetivo de alcanzar la primera magistratura en su cuarta candidatura presidencial, luego de haber perdido los balotajes de 2011, 2016 y 2021 frente a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente. Sin embargo, su contrincante de izquierda Roberto Sánchez no da el brazo a torcer y anunció que no reconocerá el resultado de la elección al denunciar un supuesto fraude en la votación realizada en el Exterior. Por eso, el candidato había solicitado la anulación de esos votos, aunque su pedido fue rechazado por las autoridades electorales.
El discutido triunfo de Keiko marca el regreso del "fujimorismo" al poder después de 25 años. Pero para consolidarse debería poner fin a una década de fuerte inestabilidad política en Perú, período en el que el país tuvo ocho presidentes en diez años, producto de los permanentes derrocamientos impulsados por el Congreso que utiliza la Constitución instaurada por el propio Alberto Fujimori para condicionar y hacer trastabillar a los jefe de Estado.
La dirigente ultraconserrvadora gobernará durante el período 2026-2031, tras la confirmación del resultado que llegó 22 días después del ballotage, ya que el escrutinio se prolongó por la estrecha diferencia entre los candidatos y el análisis de actas observadas durante el proceso electoral.
Keiko Fujimori -la primera mujer electa como presidenta en la historia de Perú- asumirá en un país con una macroeconomía ordenada, en donde tiene un alto impacto la exportadora de cobre y otros minerales (en general en manos de empresas extranjeras), pero con una enorme desigualdad social y una tasa de informalidad que supera el 75% , además de un aumento de la delincuencia, la corrupción y la inestabilidad política ya que ningún presidente peruano pudo concluir un mandato completo en la última década.
La victoria de Keiko Fujimori se suma una nueva ola de triunfos ajustados de las opciones de derecha en la región -tal como acaba de ocurrir en Colombia con el outsider Abelardo de la Espriella-, con un fuerte apoyo e injerencia de los Estados Unidos de Donald Trump. Este cuarto intento de esta mujer no sólo demuestra su vocación política sino también el esfuerzo por el que el apellido Fujimori -uno de los más polémicos y polarizantes de la historia peruana-. reconfigure y reinstale esa dinastía en el poder, algo que seguramente reavivará las profundas divisiones que durante mucho tiempo golpearon a ese país. Algo que se reflejó en sus tres fracasos anteriores ya que el voto "antifujimori" fue clave para frenarla. Hasta ahora.

Según los analistas, la resiliencia de Keiko muestra también que el fujimorismo -el movimiento que surgió en torno a su difunto padre, el expresidente Alberto- sigue vigente a pesar de todos los escándalos que llevaron a prisión al polémico dirigente durante 16 años y que terminó falleciendo en 2024 tras su liberación. Alberto Fujimori gobernó con mano de hierro entre 1990 y 2000, y hasta llegó a dar un "autogolpe" de Estado por el que disolvió el Congreso Nacional. Su sesgo autoritario vino acompañado de todo tipo de violencia y crímenes de lesa humanidad, además de múltiples hechos de corrupción.
Pese a los escándalos en los que estuvo involucrado su padre, Keiko Fujimori también decidió involucrarse en política desde muy temprana edad, ejerciendo de facto como primera dama a los 19 años tras la separación de sus padres. Posteriormente, forjó su propia base política y ganó un escaño en el Congreso en 2006 con el mayor número de votos jamás registrado para un legislador peruano.
Con el tiempo tuvo un distanciamiento con su padre, pero luego se volvió a acercar a su pensamiento y su legado político. Así se presentó una y otra vez como una mujer de fuerte carácter capaz de restablecer el orden mientras Perú se enfrentaba (y enfrenta) un aumento vertiginoso de la delincuencia y la extorsión. Y no sólo eso: también planea emular algunas de sus políticas más controvertidas como la reactivación de los “jueces anónimos”, un sistema utilizado en la década de 1990 para procesar casos de terrorismo y narcotráfico, que posteriormente fue condenado por organizaciones de derechos humanos por socavar el debido proceso. También sigue los pasos de su padre en cuanto a la economía de mercado, la defensa a ultranza de la propiedad privada y una mayor vinculación con Washington, en el mismo camino que encararon muchos gobiernos conservadores de la región.
Pero no sólo en eso el fruto no cayó muy lejos del árbol. También en cuento a los problemas legales. De hecho, la carrera política de Keiko Fujimori se vio manchada cuando pasó casi un año y medio en prisión preventiva entre 2018 y 2020 por acusaciones de financiación ilegal de campañas, que fueron retiradas el año pasado. Su compañero de fórmula, Luis Galarreta, ha calificado ese período como transformador, describiendo a una "nueva Keiko" más reflexiva y pragmática. Según Galarreta: "Salió de prisión sin resentimiento”.
Pese a la defensa de su espacio, Fujimori no deja de ser una figura controvertida. Sus opositores argumentan que su partido de derecha, Fuerza Popular, que durante mucho tiempo ha sido una fuerza dominante en el Congreso y que se espera que ostente el mayor bloque minoritario con 41 escaños en la Cámara de Diputados y 22 en el Senado en la legislatura de 2026 a 2031 -sistema bicameral que se estrena a partir de ahora-, contribuyó mucho al ciclo general de inestabilidad que vive Perú.
Todo eso generó masivas protestas con su candidatura, tanto de militantes de otros partidos (en especial de izquierda) y grupos de la sociedad civil. En la primera vuelta del pasado 12 de abril, Keiko Fujimori sólo obtuvo el 17,19% de los votos lo que le permitió ir al ballotage con Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) que se quedó con el 12,03%, en una elección ultra atomizada entre 32 fórmulas presidenciales. La segunda vuelta se llevó adelante el 7 de junio donde Fujimori obtuvo el 50,13% contra el 49,86% de Sánchez, resultado que acaba de confirmar la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE),
Fujimori también se enfrentará a un sistema de partidos fragmentado que va y viene en coaliciones de gobierno que se arman para la ocasión pero que duran poco y nada por sus propios intereses. En un país donde los escándalos de corrupción han afectado a casi todos los líderes peruanos en las últimas tres décadas. Y que llevaron a tener ocho presidentes y veintiún primeros ministros en los últimos diez años
.
Perú fue gobernado por Pedro Pablo Kuczynski (julio 2016-marzo 2018); Martín Vizcarra (marzo 2018-noviembre 2020); Manuel Merino (10 a 15 de noviembre de 2020); Francisco Sagasti (noviembre de 2020-julio de 2021); Pedro Castillo (julio de 2021-diciembre de 2022); Dina Boluarte (diciembre de 2022-octubre de 2025) y José Jurí (octubre de 2025-febrero de 2026), y José María Balcázar (hasta el presente). De todos ellos, sólo dos de ellos fueron elegidos por voto popular: Kuczynski y Castillo. Los demás han sido vicepresidentes que sustituyeron a presidentes destituidos y/o congresistas elegidos por sus pares.
Keiko Fujimori sucederá a José Balcázar, quien asumió el cargo a principios de este año después de que el Congreso destituyera a su predecesor, José Jerí, por un escándalo relacionado con reuniones no reveladas con un empresario chino. Y quien, a su vez, había sucedido a Dina Boluarte, que llegó a la Presidencia tras la destitución de su compañero de fórmula Pedro Castillo en 2022.
Vale recordar que Alberto Fujimori falleció a los 86 años en el 2024, tras salir de prisión gracias a un indulto. Como también terminaron con problemas judiciales varios de sus sucesores: de hecho, en Perú existe la única cárcel del Mundo en la que conviven hoy en día varios ex presidente: como informó MundoNews, en el penal de Barbadillo, hoy están presos tres ex mandatarios: Alejandro Toledo (2001-2006), Ollanta Humala (2006-2011), Martín Vizcarra (2018-2020) y Pedro Castillo (2021-2022). Pero el primer preso de esa envergadura que pasó por allí fue el propio Alberto Fujimori.
Ahora la flamante presidenta electa convivirá con un Parlamento que volverá a tener un sistema bicameral, sin que ningún partido tenga mayoría en ninguna de las Cámaras, una dinámica que ha complicado la gobernabilidad y contribuido a los recurrentes juicios políticos. Según los analistas, los aliados de derecha podrían darle a Fujimori una ligera ventaja. Su partido, Fuerza Popular, contará con 22 de los 60 escaños del Senado, suficientes para bloquear el juicio político. Y, si bien la mujer tuvo que moderar un poco su discurso para obtener más apoyos, sigue siendo una impulsora de la "mano dura". Como su padre. Esta vez, la cuarta fue la vencida para Keiko. Y la puerta de entrada para que -con el voto popular- la polémica dinastía Fujimori regrese a lo más alto del poder en Perú.






Comentarios