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Trump y el debate por el no debate

Actualizado: oct 13

El Presidente de los Estados Unidos se bajó del segundo encuentro con Biden, que se haría en forma virtual, el jueves 15, para evitar más contagios de COVID 19. Es la primera vez en la Historia que un candidato se niega a completar esa contienda que ya había tenido un debut caótico. La importancia de estos desafíos para el votante y quiénes están detrás de ellos.


Por Gabriel Michi


El primer debate presidencial, realizado en Ohio, fue caótico por las permanentes interrupciones de Trump.



Pateó el tablero. Así, como suele hacerlo. Casi de manera caprichosa. Y rompiendo toda una tradición de muchos años en la democracia norteamericana. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que no participará del segundo debate con su contrincante Joe Biden, previsto para el próximo jueves 15 de octubre. Lo hizo tras la decisión del Comité de Debates Presidenciales de que el próximo encuentro entre los dos aspirantes a la Casa Blanca se celebre de manera virtual, en locaciones diferentes, alegando motivos de seguridad por la amenaza del COVID 19, enfermedad que contrajo el propio Trump y que obligó a su internación durante tres días.


Consultado por la novedad, el magnate le respondió a la cadena FOX: "No voy a hacer un debate virtual. No voy a perder el tiempo en un debate virtual", disparó. Y no se quedó allí: señaló que él había ganado el primer mano a mano (realizado el 29 de septiembre en Cleveland, OHIO), pese a lo escandaloso que resultó, y que están haciendo ésto para "proteger a Biden". Y agregó que no se iba a "sentar frente a una computadora" para debatir, y lo calificó de "ridículo". Vale decir que no sería la primera vez que se haría un debate con los contrincantes en distintas locaciones: el 1960, el tercer debate entre John F. Kennedy y Richard Nixon se concretó de esa manera, con el primero en un estudio en Nueva York y el segundo desde California.


Desde la trinchera de Biden aseguraron que ellos sí aceptaban las nuevas reglas de la virtualidad. La subdirectora de campaña del demócrata, Kate Bedingfield, señaló en un comunicado que "el vicepresidente Biden espera hablar directamente con el pueblo estadounidense y comparar su plan para unir al país y reconstruir mejor con el liderazgo fallido de Donald Trump sobre el coronavirus que ha llevado a la sólida economía que heredó a la peor recesión desde la Gran Depresión". Horas después los encargados de la campaña de Biden rechazaron la propuesta de Trump de postergar el tercer debate para el 29 de octubre. Estaba previsto para el 22 de ese mes en Nashville, Tennessee.


Sin embargo desde las trincheras de Trump deslizaron que habían acordado con los demócratas trasladar el segundo debate a esa fecha y por eso proponían postergar el tercero para el 29 de octubre. La respuesta de la vocera de Biden fue: "Esperamos participar en el debate final, programado para el 22 de octubre, que ya está empatado para la última fecha de debate en 40 años". Agregó Bedingfield:Donald Trump puede aparecer o puede declinar nuevamente. Esa es su elección ". Y concluyó: "Aceptamos las tres fechas - 29 de septiembre, 15 de octubre y 22 de octubre - en junio. Trump eligió hoy retirarse del debate del 15 de octubre. El comportamiento errático de Trump no le permite reescribir el calendario y elegir nuevas fechas de su elección ".



Time ilustra a la Casa Blanca propagando el Covid 19.

Lo que resta saber ahora es si el segundo debate se hará igual, postergándolo una semana o bien los demócratas aprovecharán utilizando el recurso de la "silla vacía", algo que la Argentina conoce pero que no es muy común en otros lugares del Mundo. Como no es común -y es la primera vez que ocurre- que un candidato a la Presidencia de los Estados Unidos se baje de un debate. Pero con Trump todo es posible. Y, de hecho, inmediatamente después del anuncio de su ausencia al encuentro que iba a tener su sede en Miami, Florida, desde las huestes trumpistas se propuso hacer un acto de campaña a la misma hora del "debate virtual", si es que finalmente se termina realizando.





El desafío llega en momentos donde el Presidente sigue atravesando su cuadro de Coronavirus y donde sigue la polémica por el grado de descuido (no uso de barbijos ni respeto al distanciamiento social) por parte de la Administración Trump, en la que se han registrado más de una decena de contagios entre quienes, por ejemplo, acudieron al acto de postulación de la jueza Amy Coney Barrett al Tribunal Supremo de los EE.UU, realizada en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el pasado 26 de septiembre.


De hecho, ya en el debate entre los candidatos a la Vicepresidencia, el republicano Mike Pence y la demócrata Kamala Harris, se tuvieron que tomar recaudos especiales. Ambos estuvieron separados por más de 4 metros y con mamparas de acrílico, algo que no se había visto en el encuentro entre Trump y Biden pero que se justificó con la posterior confirmación de que el Presidente estaba enfermo. En Salt Lake City, en el Estado de Utah, Pence y Harris tuvieron un debate caliente, pero mucho más civilizado del escandaloso que lo antecedió.



El debate entre Harris y Pence, en Utah, por la Vicepresidencia, fue un poco más ordenado que el de Trump-Biden.


Ataque al Comité de Debates


Conocida la decisión del pase a la virtualidad, el gerente de campaña de Trump, Bill Stepien, argumentó que el Comité de Debates Presidenciales buscaba "defender a Biden al cancelar unilateralmente un debate en persona". Y lo calificó de "patético".


Y en cuanto al temor de que Trump contagie de COVID 19 en ese debate, Stepien señaló: "Estos son los hechos: el presidente Trump habrá publicado múltiples pruebas negativas antes del debate, por lo que no hay necesidad de esta declaración unilateral. La seguridad de todos los involucrados puede lograrse fácilmente sin cancelar la oportunidad de que los votantes vean a ambos candidatos irse a la cabeza. Pasaremos esta triste excusa para rescatar a Joe Biden y hacer un mitin en su lugar".


Ahora, ¿tiene sentido decir que el Comité de Debates está protegiendo a Biden? Los hechos hablan por sí solos: esta organización es independiente, se creó en 1987 y ya realizó todos los debates presidenciales desde aquella época. Lo hizo en los años 1988, 1992, 1996, 2000, 2004, 2008, 2012, 2016 y 2020. Es decir, en 9 elecciones por el máximo poder en la Casa Blanca. Y nunca, bajo ninguna circunstancia, un candidato se bajó de la contienda.


Es más, en la conducción de la organización participan renombrados referentes del Partido Republicano al que pertenece Trump, como también del Partido Demócrata. Y representantes de importantes ONGs de alcance nacional e internacional. La Directora Ejecutiva, es Janeth H. Brown, una experimentada profesional que ocupa ese cargo desde la fundación en 1987 y que previamente trabajó en puestos de personal en la Casa Blanca (en la Oficina de Administración y Presupuesto y en el Departamento de Estado), y en el Senado.


Y, la cúpula de la organización la ocupan tres copresidentes: Dorothy S. Ridings (presidenta y directora ejecutiva del Council on Foundations, una asociación nacional de unas 2.000 fundaciones y corporaciones que este año otorgarán donaciones de aproximadamente US$ 18 mil millones), Kenneth Wollack (de la Fundación National Endowment for Democracy -NED- que recibe financiamiento de Congreso de Estados Unidos) y, lo que desarticula aún más el argumento de Trump, Frank J. Fahrenkopf (nada más y nada menos que el Presidente de la Convención Republicana).




Janet Brown, Dorothy S. Ridings, Kenneth Wollack y Frank J. Fahrenkopf, Jr., las cabezas del Comité de Debates.


Como si fuera poco, también son copresidentes honorarios ex jefes de Estado como los demócratas Barack Obama y Jimmy Carter y el republicano George W. Bush (también estuvieron los fallecidos Gerald Ford y Ronald Reagan). O sea que el argumento de algún favoritismo por Biden se cae con el sólo peso de los hechos.


Desde su fundación en 1987, el Comité de Debates Presidenciales organizó:


- 1988 - George Bush (padre) vs. Michael Dukakis

Dan Quayle vs. Lloyd Bentsen (por la Vicepresidencia)


- 1992 - Bill Clinton vs George Bush vs Ross Perot

Al Gore vs Dan Quayle vs James Stockdale (Vicepresidencia)


- 1996 - Bill Clinton vs Bobe Dole

Al Gore vs Jack Kemp (Vicepresidencia)


- 2000 - George W. Bush vs Al Gore

Dick Cheney vs Joseph Lieberman (Vicepresidencia)


- 2004 - George W. Bush vs John Kerry

Dick Cheney vs John Edwards (Vicepresidencia)


- 2008 - Barack Obama vs John McCain

Joe Biden vs Sarah Palin (Vicepresidencia)


- 2012 - Barack Obama vs Mitt Romney

Joe Biden vs Paul Ryan (Vicepresidencia)


- 2016 - Donald Trump vs Hillary Clinton

Mike Pence vs Tim Kaine (vicepresidencia)


- 2020 - Donald Trump vs Joe Biden

Mike Pence vs Kamala Harris



Se podría decir que el primer debate importante que recuerda la historia de los Estados Unidos se remonta al año 1858 cuando, en Illinois, Abraham Lincoln se batía con con Stephen Douglas por un lugar en el Senado. Si bien Lincoln no consiguió el triunfo, la trascripción de aquellos alegatos lo llevarían a la Casa Blanca dos años después.



Sin embargo, en lo que hace a los debate presidenciales en EE.UU., el primero que viene a la mente es el protagonizado en el año 1960 entre John F. Kennedy (Partido Demócrata) y Richard Nixon (Partido Republicano). Y eso tiene que ver con la aparición de estos formatos en la televisión. Los analistas de aquella presentación notaron cómo la cuestión gestual le jugó una mala pasada a Nixon y se lo notó muy nervioso y traspirando. En cambio, quienes sólo lo escucharon por radio (sin imagen) no notaron tanta diferencia a favor de JFK.


El histórico debate de Kennedy con Nixon fue el que inauguró esta tradición televisiva, allá por 1960.

Tras ese debate televisado, donde claramente triunfó Kennedy en la imagen televisiva que quedó grabada, llevó muchos años en que los candidatos pudiesen acordar un nuevo duelo dialéctico que pudiera ser seguido por el público a través de la pantalla chica. Hubo que esperar hasta 1976 para que se recupere la experiencia. Allí se enfrentaron el demócrata Jimmy Carter con el presidente republicano Gerald Ford (que había reemplazado al renunciado Nixon, tras el caso Watergate). Claramente la puja la ganó Carter, quien dejó muy mal parado a Ford que había dicho que los soviéticos no dominaban Europa del Este.


En 1980 el debate fue entre el propio Carter y un hombre venido del mundo del espectáculo: Ronald Reagan. Y el actor supo usar sus dotes escénicas y el humor para molestar al presidente demócrata. Lo mismo hizo en 1984, cuando compitió (y ganó) por su reelección ante Walter Mondale. Y como a Reagan lo ponían en duda por su avanzada edad, el mismo se tomó de esa situación para darla vuelta como una clase de Karate: “Yo no voy a hablar de mi edad en esta campaña. No voy a aprovecharme de mi edad para para demostrar lo joven e inexperto que es mi contrincante”. Eso generó risas hasta en su rival.


Luego, a partir de 1988, llegarían los eventos organizados por el Comité de Debates Presidenciales que hoy es denostado por el actual inquilino de la Casa Blanca. Algo que no había ocurrido con ningún otro presidente, de ningún partido. Pero es Trump... El hombre que pretende romper con todas las tradiciones democráticas de los Estados Unidos. Incluso, la de los debates.

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