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2064: El año en que el tiempo pondrá marcha atrás

Según un estudio de la Universidad de Washington en ese momento se alcanzará la mayor cantidad de población de la Historia de la Humanidad. Y, a partir de allí, comenzará a descender. Las insospechadas razones de un fenómeno que desvela a los científicos. El rol de los migrantes. Quiénes serán las potencias económicas y que pasará con Argentina.


Por Gabriel Michi


Según worldmeter.info por estos días en el Mundo viven cerca de 7.800 millones de personas. Es más del doble de lo que había en la década del '60. Y ese reloj pasa a una velocidad increíble, a tal punto que habiendo pasado 7 meses y medio de este 2020, nacieron 75 millones de personas y fallecieron un poco menos de la mitad: unos 31 millones. De ellos, alrededor del 2% (para ser precisos, el 1,8%) murieron por Coronavirus.


Desde el comienzo de la Historia, la vida humana se ha reproducido en forma permanente. Mientras que hace 10.000 años (año 8.000 AC) en el Planeta transitaba un millón de personas, para el año 1800 ya se había alcanzado los 1.000 millones de habitantes. En la década de 1960 se superó los 3.000 millones. Y se llega al 2020 con la cifra mencionada: unos 7.800 millones.


Ahora bien, ese aumento constante y acelerado va a tener un punto de inflexión: el ascenso se va a detener en el año 2064, dentro de 44 años, cuando comience la curva descendente. El tope sería al alcanzar los 9.700 millones de habitantes. Y, a partir de ahí, la población comenzará a reducirse hasta los 8.800 millones para el 2100. Es decir, nunca se alcanzaría la abrumadora cifra de los 10.000 millones de personas conviviendo al mismo tiempo en el Planeta Tierra.


No serán las Pandemias. Ni el calentamiento global. Ni las guerras. Ni ninguna de las proyecciones que imaginó la ciencia ficción. Ni siquiera los alertas que se despertaron de los papers científicos más serios. Es la conclusión a la que arribó una investigación realizada por un equipo de especialistas del Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington.



Ese documento, publicado en la revista The Lancet, afirma que para aquella fecha habrá un brutal descenso de los nacimientos a nivel mundial. Esa baja en la tasa de reproducción no tendrá que ver con cuestiones biológicas sino sociológicas. El mayor acceso a determinados derechos constituidos (aunque no siempre cumplidos) por parte de las mujeres (educación, trabajo, métodos anticonceptivos) aparecen como la clave para explicar este fenómeno demográfico. La posibilidad de que ellas tengan otros proyectos de vida, con un mayor desarrollo profesional, sin tantas postergaciones en una sociedad que aún hoy les plantea un modelo donde la única "completitud" se las daría el ser madres, será una de las cuestiones centrales en esta dinámica relacional.


Esa situación de hecho hoy ya se está dando en los países del Primer Mundo, en particular en algunas naciones europeas. Y aparece evidenciada en algunos índices. Por ejemplo, en países como Italia, España y Grecia (y fuera de la UE, Australia) la edad promedio para ser madre por primera vez ascendió a los 30 años en los últimos años. Mientras en otros como Angola, Bangladesh, Chad y Mali el promedio de edad de las madres primeriza se ubica en los 18 años.


Además, mirando al futuro, muchos países incluso verán mermar de manera contundente sus poblaciones. En por lo menos 23 esa reducción llegará a la mitad. Y, en general, se trata de países desarrollados donde ya hoy se nota un descenso importante en la cantidad de nacimientos por mujer. En general esa baja en los nacimientos tiene como correlato el mayor envejecimiento de su población. Ya que al nacer menos niños, la proporción de personas mayores crece. Eso se agigantará hacia aquel 2064, con tantos bebés llegando al Mundo como ciudadanos mayores de 80 años. El cálculo que arroja el trabajo de esta prestigiosa Universidad señala que la cantidad de chicos menores de 5 años descenderá de los 681 millones a 401 millones para el año 2100. Mientras que los adultos mayores con más de 80 años ascenderá de los 141 millones en 2017 a 886 millones para el final del siglo en curso.