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¿Cómo serán las próximas vacaciones?


La Pandemia de Coronavirus obligó a repensar todo, desde el teletrabajo al universo de la vida cotidiana. Y plantea enormes desafíos frente al anhelado descanso anual que, sin dudas, será distinto a los años anteriores. Cómo juega esa "zanahoria" con la que soñamos a diario.



Por Diego Quindimil (*)



Soy un fanático de Miramar, voy desde niño, ininterrumpidamente. Es para mí como la Meca para los musulmanes. Tengo que pasar una vez al año. Sea invierno o verano, pero tengo que ir y tocar el mar. Mickey, empanadas de las Pepas, playa y el vivero. Este año, como todos los años, cuando me despedí de Miramar, con el deseo de volver el año siguiente, no imaginaba lo que iba a suceder: la Pandemia.

Al principio de la Pandemia, nos parecía casi ridículo tomar vacaciones para quedarnos en casa. Y nunca como ahora estamos tan deseosos de vacaciones.

Miramar, ¿me verá volver?

La Pandemia es dinámica, o mejor dicho nuestro estado emocional es dinámico, pendular o bien como una hoja de sierra. En pandemia atravesamos diferentes estados emocionales, que nos tienen afectados. Es por esto que las vacaciones son para algunos un punto de certidumbre, una perspectiva. Para muchos es un oasis en el desierto.

Por un lado están los trabajadores esenciales, que tienen que hacer un esfuerzo superior, por el riesgo emocional que conlleva, las situaciones cotidianas. La vida cotidiana se ha psicopatologizado. Lo que antes era rutina, tomar el colectivo, el tren, etc. ahora es riesgoso, y nos genera preocupación y angustia.

Por otro lado los teletrabajadores, que están en casa, en algunos casos están saturados por el encierro y la desconexión y en otros casos están padeciendo el síndrome de la cabaña, un estado emocional de temor de salir a la calle y volver a las rutina pre Pandemia.

Y así fueron pasando los meses. Ya estamos en primavera y con los días más soleados y el calor, llegan también los pensamientos sobre la próxima estación: el verano.

Para esta época, en un año relativamente normal, pensar en verano es empezar a planificar las vacaciones. Playa, montaña, viajes cortos o largos, balnearios de nuestro país o del exterior, todos hemos disfrutado de esos momentos en los cuales salimos mentalmente por un rato de nuestros días de trabajo y empezamos a pensarnos con ropa más cómoda, disfrutando de días relajados.

Las vacaciones son un ansiado punto de llegada, una certidumbre que nos espera después de un período de tiempo de trabajo.

Estas vacaciones 2020/2021 serán muy diferentes.


Hay quienes están planificando continuar sus trabajos remotos pero desde algún lugar más disfrutable que pueda ser vivido como vacaciones por la familia y entonces buscan alquilar alguna casa en las afueras.


Otros, necesitan pedir vacaciones ahora. Están agotados.

¿Vacaciones con respecto a qué trabajo?


Las vacaciones son el momento en el cual dejamos de trabajar. Teóricamente. El tema ya de por sí es complejo, hay gente que no puede o no quiere desconectarse del todo, pero este año además son vacaciones con respecto a un año de trabajo completamente distinto.

Los que no pudieron trabajar como querían este año por la Pandemia, quizás lo que quieran es poder trabajar apenas se pueda.

Los trabajadores esenciales quizás no puedan aún tomarse el respiro que tanto merecen.

¿Desconectarse en relación a qué tipo de conexión?

La conexión tecnológica ha permitido continuar trabajando remoto desde nuestras casas. En un año con ingresos golpeados por la Pandemia para la mayoría, quizás la opción de viajar o poder pasear si las restricciones legales lo permiten, incluya también la necesidad de seguir conectado con los temas relacionados con el trabajo. Probablemente la desconexión sea cambiar de ámbito, cambiar de entorno, desconectarse del hogar, pero seguir trabajando si eso es imprescindible.

¿Serán una nueva versión de la idea de “vacaciones”?

Nos estamos aproximando entonces a una idea que actualiza el mismo concepto de vacaciones.


Las vacaciones versión COVID 19. Como dijimos, el trabajo y el estar conectados al trabajo se han vivido de una forma distinta este año, también la idea de vacaciones ha cambiado.

Cada uno, cada familia, cada empresa, deberá rearmar su esquema de vacaciones.


En una empresa con la cual trabajamos estamos elaborando un esquema que permite desconectar. El programa que ya tenían, el “viernes flex”, que se daba en verano, ahora empezó con la primavera y en lugar de ser viernes, también puede ser lunes, es electivo y coordinado a través de una herramienta colaborativa. En la semana se trabaja una hora más. Este acuerdo se sostiene así hasta el inicio del verano, para volver a revisar. También previamente realizamos una breve encuesta y los resultados que aparecen respecto al agotamiento fue lo que nos llevó a generar esta acción. Las primeras reacciones fueron de alivio y satisfacción por sentirse escuchados.

Vacaciones psíquicas en un año de Pandemia

Cada uno de nosotros es atravesado por la Pandemia de un modo particular, pero es indudable que a todos nos impacta, psíquica y emocionalmente.

En esta situación se encuentran algunas personas que necesitan “ir a boxes” ahora mismo, vacaciones ya. Hay una gran cantidad de personas que están “quemadas”, el estrés o peor aún el síndrome del burnout, lo que se entiende como “estar quemado” en el trabajo y que consiste en un agotamiento por sobrecarga emocional.


Otros necesitan las vacaciones para salir del aburrimiento y la monotonía que impone el día a día, donde ya no sabemos en qué día o mes estamos. En este caso se trata del síndrome de boreout y que consiste en aburrimiento, desinterés y subexigencia.

Las vacaciones son psicológicamente necesarias, para hacer un corte temporal y poder desagotar el estrés que nos trae esta situación tan emocionalmente cargada como es la pandemia. Si en algún momento las vacaciones se consideran un lujo, nos damos cuenta hoy, que son una necesidad. Es un periodo de descanso saludable para relajarnos física y mentalmente, desconectar de los problemas cotidianos, hacer un corte en la temporalidad. Son una recompensa al esfuerzo realizado.

Las vacaciones este año son más necesarias que nunca. El otro día soñé que volvía a Miramar, atravesaba el arco de bienvenida, me dirigía al mar, sin siquiera sacarme las zapatillas, en una mano tenía el celular y en la otra un helado. Al llegar a la orilla, tiré el celular. Cosas que uno solo hace en sueños.



*Diego Quindimil. Psicoanalista. Profesor UBA y UTDT.Director del Posgrado “Gestión Humana de las Organizaciones” (UBA) Director de la consultora Contenido Humano IG: @contenidohumano

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