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¿Es realmente imposible predecir los terremotos?

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    MundoNews
  • hace 1 minuto
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Tras la devastación en Colombia y Venezuela reaparece la pregunta que le quita el sueño a todos. Loa avances chinos en la materia. Y por qué los expertos dicen que se está muy lejos.


Por Gabriel Michi



En cada terremoto, las imágenes de destrucción, dolor y muerte sacuden a todos. Edificios, casas, escuelas, hospitales y todo tipo de infraestructura que se viene abajo impactan en todo el planeta. Pero mucho más el sinnúmero de víctimas que esos fenómenos naturales dejan en el camino. Los terremotos producen un efecto devastador en todo el planeta. Y ante cada una de esas situaciones tan dramáticas vuelve a aparecer la misma pregunta: ¿pueden prevenirse? Y, la mayor parte de los expertos aseguran que no. Aunque en el último tiempo han habido avances importantes en la ciencia en China que generan esperanzas.


Lo cierto es que cada año se calcula que hay 20.000 terremotos el Mundo, lo que arroja un promedio de 55 sismos por día. Según el Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) la mayoría son leves e imperceptibles. Otros, en cambio, son tan destructivos como decenas de bombas atómicas. De acuerdo a registros que arrancan en el año 1900, cada año suele haber 16 terremotos de gran magnitud; 15 de una potencia dentro del rango 7 y uno de magnitud 8 o superior. Frente a eso, y ante la imposibilidad de frenar esos fenómenos, sería clave poder prevenirlo para avisar con antelación a la población y así evitar una mayor cantidad de víctimas, tal como ocurre, por ejemplo con los huracanes.


China se empecinó en los últimos años en investigar cómo prevenir estos sismos y emitir alertas tempranas que reduzcan los daños personales y hasta los riesgos. Para eso viene desarrollando un sistema que está equipado con 33 centros de alerta temprana y cerca de 20.000 estaciones de monitoreo de diversos tipos, que cubren 2,4 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa aproximadamente una cuarta parte del territorio del país. Y es que, más allá de los registros que se puedan descubrir las alteraciones bajo tierra, las investigaciones chinas han detectado determinadas variaciones en la atmósfera cuando se va a producir un terremoto.


Los cambios de gravedad derivados de los datos regionales de seguimiento en China de 1998 a 2005 mostraron variaciones notables antes de que se produjeran dos grandes terremotos[ el de Yutian (Xinjiang) en 2008 -de magnitud 7,3- y el terremoto de Wenchuan (Sichuan) en 2008 -de magnitud 8-. Basándose en estas variaciones de la gravedad, un grupo de investigadores del Segundo Centro de Monitorización y Aplicación de la Corteza de la Administración de Terremotos de China sugirió que los cambios de gravedad derivados de los datos regionales podrían ser potencialmente un precursor útil a medio plazo de los grandes terremotos, pero se necesita una investigación adicional significativa para validar y evaluar esta hipótesis.


China comenzó a investigar un sistema nacional de alerta temprana de terremotos en 2009 tras esos dos grandes sismos que causaron numerosas víctimas y destrucción. En 2018, se puso en marcha por completo el proyecto nacional de alerta temprana de terremotos, siguiendo el principio de "construir, aplicar y mejorar simultáneamente", y ya ha logrado resultados prácticos durante este período. Por ejemplo, el 5 de septiembre de 2022, se produjo un terremoto de magnitud 6,8 ​​en Luding, Sichuan, y las autoridades emitieron un mensaje de alerta temprana 6,2 segundos después del sismo, proporcionando una alerta con sólo segundos de antelación a 1,5 millones de personas en el área que rodea el epicentro. Y esa es la clave; si bien no se puede frenar el terremoto si un puñado de segundos antelación puede salvar miles de vidas: con tan solo 3 segundos de aviso previo, las personas pueden realizar acciones que les salven la vida, como agacharse debajo de una mesa o refugiarse en una esquina; con 5 segundos, pueden evacuar un edificio de una sola planta al exterior. Así un aviso de 3 segundos puede reducir las bajas en un 14%, uno de 10 segundos puede reducirlas en un 39% y uno de 20 segundos puede reducirlas hasta en un 63%.


Por otro lado, un alerta lanzada apenas unos pocos segundos antes del terremoto también brindan la oportunidad a las compañías ferroviarias de alta velocidad, las plantas químicas, las centrales nucleares y otras instalaciones o emplazamientos de tomar medidas de emergencia, como el apagado de los reactores nucleares, para evitar mayores desastres. Los expertos señalan que el proyecto nacional de alerta temprana de terremotos de China ya es el más grande del Mundo.


Pese a esos avances en China, la mayor parte de los científicos coincide en que es fácticamente imposible en la actualidad anticipar con precisión un terremoto. Señalan que esos movimientos telúricos se producen por la liberación repentina de tensión que se va acumulando gradualmente debido a los movimientos de placas tectónicas a lo largo de una falla geológica. Y que para predecirlos se necesita tener en cuenta tres variables: dónde tendrá lugar, su magnitud y el momento en que se producirá. Y eso hoy parece una utopía. En ese sentido, el profesor de Ingeniería del Terreno de la Universidad de Sevilla, Antonio Morales Esteban, le dijo a la cadena BBC: "Podemos conocer con cierta exactitud dos de esos parámetros", refiriéndose a los dos primeros. Y agregó: "El terremoto se produce en fallas que se han estudiado geológicamente y en función de su tamaño, de la velocidad en la que se desplazan y una serie de características podemos inferir la magnitud máxima que esas fallas son capaces de producir. Aparte hay otra serie de parámetros que podemos saber, como el número de terremotos anuales, por ejemplo. ¿Por qué es muy difícil conocer el instante? Por la propia naturaleza de los terremotos, que se producen por el contacto entre dos placas en una falla. Esas fallas acumulan tensión. Es como si yo juntase dos puños, los aprieto, los deslizo uno contra otro. Estoy acumulando esfuerzo entre ellos, hay un rozamiento y no se produce nada hasta que de repente, de una manera impredecible, se produce un deslizamiento súbito".


Por eso los expertos aseguran que no hay forma de descifrar en qué momento se cruzará un umbral de resistencia entre las placas en roce y se liberará esa tensión acumulada por años. Encima no es algo uniforme sino que las fuerzas tectónicas empujan con diferentes fuerzas, a distintos niveles y velocidades. Si bien los científicos pueden saber que esa liberación de tensión ocurre cada cierto periodo, que puede ser de decenas o centenares de años, no pueden establecer en qué momento exacto puede ocurrir. Un ejemplo concreto es el tantas veces anunciado Gran Terremoto de San Andrés (en la falla homónima de la costa Oeste de EE.UU.), cuya amenazante inminencia ha sido motivo de debates y películas y su fantasma -en cuanto a la potencia de destrucción que tendrá- creció en los últimos tiempos, tal como informó MundoNews.


A veces hay ciertos patrones que se repiten. Por ejemplo, en zonas sísmicas como Chile, los grandes terremotos de más de 8 grados, suelen reaparecer cada 80 años o 100 años. Pero es imposible precisar el momento exacto en que va a suscitarse, a lo sumo se puede tener una aproximación pero con una ventada de 10 y hasta 20 años. Un dato: el terremoto más potente registrado en la historia ocurrió en Valdivia en 1960 y tuvo una potencia de 9,5. Murieron cerca de 2.000 personas. Es de esperar, por ejemplo, que en los próximos años haya un gran terremoto en la zona chilena de Copiapó, en Atacama, ya que el último fue en 1922 y las tensiones sísmicas son permanentes. Pero se desconoce con precisión cuándo se desatará.


Los expertos también señalan que, a pesar de los avances, todavía no existen instrumentos y modelos científicos capaces de predecir el momento exacto de los terremotos. Antonio Morales Esteban explicó: "Con la instrumentación que tenemos hoy día y el estado del conocimiento, predecir el instante es imposible. Necesitaríamos conocer la tensión acumulada y la resistencia al material en cada punto para poder hacer un modelo, lo cual ahora mismo está muy lejano". Las fallas suelen tener miles de kilómetros, por lo que es imposible tener tal grado de precisión.


Todavía no existe la tecnología para medir lo que puede ocurre a grandes profundidades. El ser humano sólo pudo bajar a cuatro kilómetros de profundidad en las minas,. Y el pozo más profundo se hizo en la Unión Soviética y alcanzó 12 km de profundidad. Sin embargo, el radio terrestre tiene 6.370 km. Por lo que se vuelve imposible aún saber qué ocurre en las profundidades donde se pueden dar los movimientos sísmicos originales que desencadenen otros más cerca de la superficie.


Además, las fallas geológicas no son algo homogéneo. Y muchas veces se superponen. Por ejemplo, la Placa de Nazca -que desató el reciente terremoto de Colombia- subduce (se hunde por debajo de otra) hace más o menos 23 millones de años, algo que dificulta su estudio.


Hay muchas personas que sostienen que hay cambios de conducta en los animales cuando un terremoto es inminente. Sin embargo, hay dudas al respecto porque no hay evidencia probada de que los animales tengan capacidad de detectar cuándo esa tensión se va a liberar a cientos de kilómetros de distancia. Por hora, sólo queda esperar si los estudios que se están haciendo en materia de cambios atmosféricos son un indicio preciso para detectar y prevenir próximos terremotos. Pero todavía parece faltar mucho camino por recorrer. Y mucha tecnología por desarrollar. La naturaleza seguirá mostrando su poderío sin que el ser humano pueda hacer demasiado.




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