La crisis de vivienda afecta a casi la mitad de la Humanidad

Más de 3.400 millones de personas en el Mundo viven en asentamientos informales, barrios marginales y hogares inhabitables. La ONU exige medidas para cumplir con ese derecho.
Por Gabriel Michi

Es un derecho básico universal. Y, sin embargo, es uno de los que está más ausente. El Derecho a una vivienda digna debería comprender a todos los habitantes del planeta. Pero la mitad de la Humanidad, unos 3.400 millones de personas, tienen problemas de vivienda. Según la ONU en la Tierra hay más de 1.000 millones de personas viven en asentamientos informales y barrios marginales, y 3.000 millones no habitan carecen de vivienda adecuada. Por eso el organismo exige que se debata una nueva arquitectura financiera internacional para que los países en desarrollo puedan invertir en vivienda "a gran escala". Este reclamo llega en un momento donde esta problemática cobra una enorme actualidad internacional por el caso de Maricarmen, la mujer de 87 años que acaba de morir tras un polémico desalojo producto de la usura y que trajo al tapete la falta de viviendas y la especulación inmobiliaria en España, generando una ola de protestas e indignación que no se detiene.
En la reunión em Mascate (Omán) para conmemorar el Día Mundial del Hábitat, que este año se centra en el tema "Vivienda adecuada para todos", representantes de gobiernos, sociedad civil y la academia pidieron medidas urgentes para abordar una crisis mundial de la vivienda que afecta a casi 3,400 millones de personas. Según ONU-Hábitat, la agencia que promueve la urbanización sostenible, "una vivienda adecuada no es un lujo. Es la base de una vida digna y de ciudades sostenibles".
Así lo definió la directora ejecutiva de Anacláudia Rossbach quien subrayó que "la vivienda debe tratarse como una prioridad pública, junto con la tierra y los servicios básicos", y destacó la necesidad de una mayor inversión en las comunidades y de cooperación entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil. Y explicó que, según el marco de Derechos Humanos de la ONU, la vivienda se considera adecuada cuando cumple siete criterios que incluyen la disponibilidad de servicios, la habitabilidad, la asequibilidad, la ubicación y la accesibilidad. Y sostuvo: "Una vivienda adecuada significa mucho más que una estructura física con cuatro paredes y un techo. Una familia puede tener un techo y aun así gastar tanto en el alquiler que le quede poco para comida, educación o atención sanitaria. Una casa puede ser asequible, pero estar lejos de los empleos, las escuelas o el transporte".
En eso coincidió incluso el propio secretario general de la ONU, António Guterres, quien sostuvo que la vivienda adecuada para todos es "el fundamento de la dignidad, la seguridad y las oportunidades". Y remarcó que el hecho de que más de 3.400 millones de personas en todo el Mundo se vean privadas de este derecho humano universal, es una enorme deuda de toda la Humanidad. Dijo Guterres: "Más de mil millones viven en asentamientos informales y barrios marginales, y muchos más sufren falta de vivienda o han sido desplazados por conflictos, catástrofes y el cambio climático".
Por su parte, el presidente de la Asamblea de ONU-Hábitat, Nga Kor Ming, recordó a los participantes que "detrás de las cifras hay personas reales" y, por ende, nadie debería ser indiferente. Ming, quien es ministro de Vivienda y Gobierno Local de Malasia, destacó la situación de las familias que viven en hogares sin protección legal, o incluso sin saneamiento básico ni agua limpia, cuyos hijos sufren enfermedades prevenibles: "Una casa sin agua limpia, sin seguridad ni protección legal no es un hogar. Es una trampa de pobreza. Por lo tanto, para lograr una vivienda adecuada para todos, debemos abandonar las soluciones rápidas y pasar a una transformación sistémica".
El Secretario General de la ONU subrayó que "invertir en vivienda adecuada y transformar los asentamientos informales reduce la pobreza, combate la desigualdad, construye resiliencia climática y fomenta sociedades pacíficas e inclusivas". Por eso, Guterres pidió una acción coordinada de los gobiernos nacionales y locales, la creación de alianzas más sólidas y un mejor uso de los datos en la toma de decisiones. Pero fue más allá: "Debe reformarse la arquitectura financiera internacional para movilizar la financiación adecuada, predecible y asequible que los países en desarrollo necesitan para invertir en vivienda a gran escala". Para concluir: "En este Día Mundial del Hábitat, tratemos la vivienda como un bien público y construyamos un mundo donde todos tengan un lugar al que llamar hogar". Algo que parece tan lógico como inalcanzable. En un Mundo donde casi la mitad de la Humanidad vive en viviendas inhabitables.






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