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"La Niña" y "El Niño": de las sequías a las inundaciones

Un extraño fenómeno azota al Mundo: el tránsito cada vez más frecuente desde un extremo de falta de agua al desborde de la misma, en poco tiempo y en los mismos lugares. Un escenario que se cuadruplicó en los últimos 40 años. Los motivos, según los expertos.


Por Tomás Michi


De un extremo a otro. Sin escalas. Sin medias tintas. En otro capítulo más de esa película de terror que tiene como protagonista al cambio climático que golpea al mundo entero, hay un dato que preocupa particularmente a los expertos: el tránsito inmediato en algunos lugares de escenarios extremos de grandes sequías a lluvias descomunales que inundan todo. Un estudio reveló que en ciertas regiones del Mundo se cuadriplicó -en las últimas cuatro décadas- la posibilidad de que haya una transición de catástrofes naturales como graves sequías que pasan a lluvias torrenciales. Un equipo de científicos de la Universidad de Texas en Estados Unidos examinó datos de 1980 a 2020 para analizar esta tendencia y afirmaron que en ese período de tiempo, la probabilidad de ir de extremo a a extremo aumentó del 0,25% al 1%. "La sociedad suele tener dificultades para responder a un tipo de desastre natural como la sequía, pero ahora de repente también tienes inundaciones. Y esto viene ocurriendo en muchos lugares", se lamentó Zong-Liang Yang, coautor del estudio y profesor de la institución estadounidense. En ese sentido, remarcó que Europa es uno de los siete focos regionales del Mundo en los que se viene profundizando este fenómeno. Otro caso es el de California, donde en 2022 registró su peor sequía en un milenio y durante los tres primeros meses de 2023, las fuertes lluvias causaron inundaciones récord.


Los investigadores descubrieron que el cambio climático no es el único motivo de estos cambios meteorológicos repentinos. También se vincula con los "circuitos de retroalimentación en la tierra", que, de acuerdo a sus análisis, incrementan la probabilidad de fuertes inundaciones tras las sequías. Afirman que en las regiones húmedas, la sequía provoca la evaporación del agua del suelo y las plantas, lo que significa la generación de una fuente de humedad para que esas produzcan lluvias torrenciales tengan más lugar. Por su lado, en las regiones secas el calor y las bajas presiones atraen la humedad de otras zonas, como el océano, lo que implica una mayor probabilidad de precipitaciones peligrosas. Sin embargo, no se puede negar el efecto del cambio climático. Según los expertos, se prevé que acelere estos rápidos cambios.


Bajo esa línea, Shuo Wang, otro de los autores del informe y profesor de la Universidad Politécnica de Hong Kong, expresó que "el cambio climático está alimentando sequías e inundaciones consecutivas que han causado una devastación generalizada, con la consiguiente pérdida de vidas y daños materiales, infraestructurales y medioambientales". Añadió que el descubrimiento de los bucles de retroalimentación terrestres puede servir para aumentar la precisión de los modelos climáticos predictivos, así como ayudar a las comunidades a tener una mejor preparación frente a las las oscilaciones entre sequías e inundaciones. "Nuestros hallazgos aportan ideas para el desarrollo de sistemas de alerta temprana para mitigar los impactos de las rápidas transiciones entre seco y húmedo", aseguró. La investigación estudió cuatro décadas de datos meteorológicos e hidrológicos a nivel global y encontró siete puntos críticos regionales en todo el mundo donde la tendencia estaba empeorando: el Este de América del Norte, Europa, el Este de Asia, el Sudeste asiático, el Sur de Australia, el Sur de África y el Sur de Sudamérica.


Asimismo, en mayo de este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) elaboró un informe que analiza las perspectivas mundiales al cabo de tres años del fenómeno de clima seco conocido como "La Niña". Además, remarcaron que Australia, Brasil y Sudáfrica enfrentan grandes sequías, así como otros países del centro y el Oeste de África, el Sudeste asiático y el Caribe. "El riesgo opuesto, de precipitaciones excesivas, se sostiene para exportadores como la Argentina, Turquía y los Estados Unidos, así como para algunos países de Asia Central", habían afirmado. En ese sentido, en ese estudio, la FAO evaluó las consecuencias de tres años consecutivos de "La Niña", específicamente si volviera el fenómeno conocido como "El Niño". Este último "eleva la temperatura promedio y se asocia con los récords registrados en 2016, cuando ocurrieron varias calamidades de emisión de carbono a la atmósfera, incluyendo incendio de bosques y turberas en Indonesia y billones de árboles perdidos por la sequía en el Amazonas", añaden.


En ese mismo estudio, la FAO remarcó que el problema de una prolongada presencia de "La Niña", la transición a "El Niño" sería más nociva. Según consideraron, se trata de un evento meteorológico "que típicamente distribuye patrones climáticos opuestos". El informe explica que "El Niño" típicamente se da cada dos a siete años, con episodios de "La Niña" y condiciones neutrales en los años intermedios. Debido al calentamiento de las aguas del Pacífico, "El Niño" influye fuertemente "en las temperaturas y los patrones de precipitación en muchas partes del mundo, incluyendo sequías, inundaciones y tormentas", explicaron.






La sequía en América Latina


El fenómeno de "La Niña", que amenaza particularmente a Ecuador y Perú, también afecta a otras partes de la región por el significativo incremento de las temperaturas del Océano Pacífico. De hecho, la Organización Meteorológica Mundial indicó en un informe que estos cambios climáticos bruscos por el calentamiento global y el aumento del nivel del mar se están agravando. Es así que, según un estudio que refleja a escala del territorio, entre los desafíos más importantes del presente y en el futuro cercano, se ubican los impactos de los sistemas de alimentación y el abastecimiento de agua, lo que a su vez impacta actividades económicas y de seguridad humana en las comunidades más vulnerables, incluso los pueblos indígenas. De los 15 lugares que abarca el estudio, 10 son Reservas de Biósfera y 5 Geoparques Mundiales de la UNESCO en 9 países de América Latina y el Caribe. Pero del total, 11 demuestran que los impactos de este fenómeno sobre las comunidades y los ecosistemas se encuentran entre los más importantes, sobresaliendo en más sitios que otras amenazas importantes, tales como los incendios, las inundaciones y los huracanes.


Otro claro ejemplo es el de Argentina, que, durante el mes de junio, la superficie en sequía a nivel nacional se redujo en cerca de 8.5 millones de hectáreas. Las tres categorías disminuyeron levemente su extensión por la mejora en el Sur y Oeste de Patagonia, el sostenimiento de las condiciones de sequía en el centro-norte del país y una leve expansión del área en sequía leve en Cuyo. Todo el este del país se vio afectado por las escasas precipitaciones, dando lugar a que se observen desvíos negativos en casi toda la región del Litoral, Buenos Aires y Este de Patagonia. En el sexto mes del año, la región húmeda, especialmente el NEA y Zona Núcleo, registró en promedio uno de los 4 semestres (enero-junio) más secos de toda la historia. Por otro lado, importantes excesos de precipitaciones afectaron marcadamente al noroeste de Patagonia y parte de la Cordillera Central. Varios días de lluvias y/o nieve hicieron que se llegaran a acumular entre 500 y 1000 mm en algunas estaciones de la zona del Comahue provocando inundaciones y crecidas repentinas. Las lluvias intensas también llegaron a las zonas más bajas, como en Neuquén y Cipolletti.


Así la Argentina no sólo perdió cerca de 20.000 millones de dólares por la sequía sino que después pudo observar cómo varios de esos lugares donde la aridez reinaba se inundaban ferozmente con la llegada de lluvias torrenciales. En esa disputa y superposición de "El Niño" y "La Niña". Como en gran parte del Mundo. Yendo de un extremo a otro. De la falta total de agua a su sobreabundancia. De la sequía a las inundaciones. Sin punto intermedio. Sin escalas. El cambio climático sigue haciendo de las suyas, mientras la Humanidad se hace la distraída por sus propias responsabilidades.


Gráfico realizado por el Servicio Meteorológico Nacional correspondiente al mes de junio de 2023

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