Un conflicto que se expande cada vez a más países
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El bombardeo de EE.UU. e Israel contra Irán y su posterior contraataque involucraron a varias naciones más y ya hay casi 20 naciones impactadas por la guerra. Pueden ser muchas más.
Por Gabriel Michi

Es como una mancha venenosa que se extiende y de extiende. Y es cada vez más peligrosa. La guerra desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán va creciendo y la respuesta iraní contra objetivos estadounidenses en distintos países suma cada vez más actores que, incluso involuntariamente, se suman al conflicto. Eso regionalizó la escalada y tiñó a esta guerra de una dimensión tan grande que nadie puede arriesgar qué pasará. Con heridos y muertos por doquier, además de cuantiosas pérdidas materiales por la destrucción y efectos económicos impredecibles por la cantidad de vuelos suspendidos y por el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial y el 30% del gas natural licuado.,
Habiendo pasado ya cinco días del inicio del conflicto hasta el momento se registraron un total de 1.335 personas en una decena de países. La mayoría de ellos en Irán: allí fallecieron 1.230 (incluyendo 175 en una escuela de Minab, la mayoría niños, y 87 en un buque militar hundido en el mar de Sri Lanka por parte de un submarino de EE.UU). Para completar hubo 105 muertos más,. 77 sólo en el Líbano por los ataques de Israel contra el Hezbollah, en un anexo al conflicto central. En tanto, en Israel murieron 11 civiles por un misil iraní. Y hubo seis soldados de EE.UU. que fallecieron por la artillería persa. El resto de las víctimas retales se distribuyeron así: 4 en Kuwait, 3 en Emiratos Árabes Unidos -trabajadores extranjeros originarios de Nepal, Bangladesh y Pakistán-, 2 en Irak (por los restos de un misil iraní que pretendía dañar a las fuerzas kurdas), 1 en Omán y 1 en Bahréin.
El jueves 5 de marzo se sumó una nueva nación al listado de los agredidos, Azerbaiyán, donde aparentemente drones iraníes impactaron contra un aeropuerto y una escuela. De esta manera, ya son 18 los países involucrados en el conflicto: Además de los mencionados (EE.UU., Israel, Irán, Sri Lanka y Azerbaiyán) hay que sumar Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Kuwait (donde hubo impactos en las bases militares de EE.UU,), Arabia Saudí (donde fue alcanzada la refinaría más grande de la región), Omán, Irak, Siria, Turquía, Chipre, Jordania y Cisjordania (todos ellos alcanzados por misiles, drones o esquirlas de proyectiles iraníes). Y, también se desató el mencionado enfrentamiento entre Israel y el Hezbollah en el Líbano, sumando también a ese país en la escalada de violencia.
Semejante panorama no hace más que profundizar la preocupación mundial. Muchos países hicieron un llamamiento a desescalar el conflicto, pero por ahora no hubo éxito. Todo lo contrario. Cada vez la guerra se extiende más. Y hay cientos de miles de personas varadas intentando huir de los lugares más amenazados pero gran parte del espacio aéreo de toda la zona está cerrado por la posibilidad de ser alcanzado por un misil o un dron. Hay embajadas abandonadas y los gobiernos extranjeros hicieron un llamado a sus ciudadanos a salir de la región como puedan del Golfo Pérsico. El propio Departamento de Estado de Estados Unidos, país que inició el conflicto, evacuó al personal no esencial y sus familiares en seis países, evitando que el dron que impactó en su sede diplomática en Riad (Arabia Saudita) sea alcanzado por el dron iraní que impactó allí. Sin embargo no puedo hacer lo mismo con 6 militares estadounidenses que murieron por esos ataques en Kuwait.
Si bien los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán supuestamente tenían como objetivo la infraestructura nuclear, las plataformas lanzamisiles y los edificios y complejos gubernamentales en Teherán (de hecho allí fue asesinado el líder supremo Alí Jamenei y otros altos mandos militares), también destruyeron instalaciones civiles como la escuela mencionada en el sureste del país, algo de lo que ambas potencias se hacen los desentendidos.
Según datos publicados el miércoles por el Instituto Israelí de Estudios de Seguridad Nacional, Irán disparó más del doble de misiles y alrededor de veinte veces más drones hacia los estados del Golfo que hacia Israel, y los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait se enfrentan a casi 200 misiles balísticos cada uno. Creen que Irán espera que al infligir suficiente dolor a sus vecinos árabes —y a otros países más lejanos— podrá presionar al presidente estadounidense Donald Trump para que ponga fin a la guerra. Pero el daño está hecho y esos países están furiosos con las autoridades persas. Así la guerra crece y crece y sigue sumando nuevos implicados. Como una mancha venenosa. Pero que no es ningún juego.






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