• MundoNews

Atrapados a mitad de camino

El drama de los que estaban por mudarse y justo los acorraló la cuarentena, con sus limitaciones de movimientos. En algunos casos están pagando dos alquileres: el de su vivienda vieja y la nueva. Y los impuestos de ambas. Calculan que son 700 familias.


Por Gabriel Michi



El lugar indicado. Pero en el momento equivocado. Así, sin siquiera imaginarlo, la declaración del "Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio" por la epidemia de COVID 19 los atrapó en un agujero negro. Las personas que habían emprendido el complicado camino de una mudanza quedaron encerrados en una realidad desesperante. Respetan a rajatabla las limitaciones en los movimientos dispuestas por el Gobierno para evitar que el Coronavirus se siga propagando, pero a la vez claman a gritos que alguien los escuche y encuentre algún tipo de solución particular a esta situación excepcional que los abruma. Piden que, por lo menos, haya un día especial de mudanza, una especie de ventana en el tiempo, donde todos los que quedaron en el medio de ese "puente" puedan concretar su ansiado deseo de concluir el arribo a su nuevo hogar.


Y en esa abstracción legal, con connotaciones bien concretas representadas por personas de carne y hueso, los propios protagonistas calculan que quedaron al menos 700 familias en toda la Argentina. Hay todo tipo de casos. Desde aquellos que la mudanza se había planteado para gozar de un espacio más cómodo para su familia; personas que recientemente se separaron de sus parejas; vencimientos de contratos de alquiler que no son renovados y donde hay riesgo de desalojo; y, en los casos más graves, hasta necesidades por cuestiones de salud; entre muchos otros dolorosos ejemplos.


Un decreto que emitió el Poder Ejecutivo prohíbe los desalojos mientras dure la Pandemia por el COVID 19. En realidad ese paraguas de protección tiene hoy una fecha de vencimiento (que puede ser prorrogada) el 30 de septiembre. Sin embargo, en la práctica, se viven otras realidades, según denuncian tanto en la cuenta de Twitter que los agrupa (https://twitter.com/PermisoM) donde bregan por ese bendito "Permiso de Mudanza"; como también lo hacen en el canal de Youtube donde cuentan, en primera persona, sus historias. Por ejemplo, hay casos de familias que están pagando doble alquiler (y dobles impuestos): la de la vivienda vieja y la de aquella a la que se iban a mudar, para evitar en el primer caso ser expulsado de su actual lugar de residencia y, en el segundo, para no perder ni el dinero de la reserva ni la oportunidad de haber encontrado (en algunos casos después de mucho tiempo) el lugar tan deseado para seguir con sus proyectos de vida.


Otros ejemplos de la desesperante situación que viven quienes quedaron a mitad de camino en sus mudanzas es que, si son inquilinos, los propietarios suelen ser los que ponen las reglas. Y si no les gusta a quien quiere alquilar, se joroban. Si bien hay muchos casos de personas que siendo propietarios han sido contemplativos frente a este cuadro excepcional que se vive por la cuarentena, otros no lo son. Y hay denuncias de personas que salieron a hacer las compras y cuando regresaron se encontraron con que el propietario había ingresado al domicilio y los había desalojado de hecho. U otros casos donde la mudanza ya estaba en marcha el día que se declaró la cuarentena y las mascotas quedaron en un hogar y sus dueños en otro. El abanico de dramas es tan variado como la diversidad de situaciones que se viven en cada familia en particular.


El cartel que están viralizando las personas que quedaron atrapadas por la cuarentena en medio de sus mudanzas.


Una historia de sueños y pesadillas


Uno de los casos más difíciles de quienes quedaron atrapados en medio de sus mudanzas es el que cuenta Elena Gross, la creadora de la cuenta de Twitter "Mudanza Ya". Esta docente porteña, y su pareja Chirstian, tenían el sueño de mudarse a una vivienda más amplia del dos ambientes que ahora ocupan, para poder ensamblar ambas familias y compartir con ese nuevo hogar con los tres hijos que ambos suman y que tienen 19, 16 y 8 años. La idea era pasar de ese departamento de dos dos ambientes en Nuñez a otro de 4 ambientes en Villa Urquiza, ambos en la Capital Federal. Y así permitir que cada uno pueda estar más cómodo.



Pero apareció la cuarentena y no pudieron avanzar. Encima había una urgencia especial: la ex esposa de Christian es enfermera y habían decidido entre todos que los chicos se queden con ellos para evitar una mayor exposición al contagio. Así que ahora están los cinco en el departamento de dos ambientes y, por ejemplo, la nena menor tiene que dormir en el piso a los pies de la cama de la pareja. Encima de todo, Christian era vendedor en una concesionaria de autos y el 25 de marzo lo despidieron porque preveían que, por toda esta situación, iban a bajar mucho las ventas.



Christian y Elena avanzaron en el sueño de compartir un lugar más cómodo. Pero la cuarentena frenó la mudanza.

Pero este caso tiene otros elementos dramáticos. Así lo describe Elena: "A mí en noviembre me descubren un tumor en el ojo derecho. Me hacen todo un tratamiento en febrero. Entonces decidimos con mi pareja ensamblar la familia. Yo estoy viviendo en un departamento de dos ambientes y teníamos pensado, para abril, mudarnos a un departamento más grande. Yo tengo una hija y él tiene dos hijos. Estábamos en tratativas el día jueves (NDR: 19 de marzo, justo cuando a la noche se decreta el inicio del aislamiento). Habíamos ido a ver el departamento, habíamos presentado todos los papeles, lo habíamos señado y a la semana siguiente se iba a realizar la firma del contrato. En el medio aparece el tema del Aislamiento Preventivo, por lo cual no firmamos contrato. Gracias a Dios tenemos una muy buena relación con la dueña de nuestro futuro hogar, así que por ese lado estamos relativamente tranquilos. Pero la realidad es que somos cinco personas en un departamento muy chiquito de dos ambientes".


- MundoNews: ¿Y cómo se arreglan?

- Elena Gross: Para que los chicos más grandes duerman hay que desarmar todo el comedor. Y la chiquita duerme a los pies de nuestra cama. No hay espacio para que lo haga una persona adulta en ese lugar porque en ambos lados hay cajas y las pertenencias de ellos. Y realmente es una situación de hacinamiento que nos angustia un montón. Además estamos en una planta baja contrafrente donde no llega la luz del sol. Son muchas cosas angustiantes que estamos viviendo y del otro lado lo único que podemos obtener es que hay que esperar hasta el 30 de septiembre porque las mudanzas no se van a habilitar.


- MundoNews: ¿Saben cuántas personas quedaron en esta situación, a mitad de camino entre un hogar y el otro?

- EG: Somos 700 familias de todo el país las que por el aislamiento quedamos varados en pleno proceso de mudanza. En nuestro caso estábamos por firmar el contrato de locación con otro dueño para irnos de donde estábamos viviendo. Y hay quienes ya habían firmado el contrato de locación y entonces están entre medio de dos domicilios. Cada uno por su lado intentó en vano ser escuchado por las diferentes Defensorías del Pueblo de cada jurisdicción, por las agrupaciones de inquilinos que existen, pero todos nos decían -con justa razón- que no hay que pagar doble alquiler porque está el DNU que así lo dice.


- MundoNews: ¿Y no es así?

- EG: La verdad es que no es tan así el hecho de que los dueños estén respetando ese decreto. Por lo tanto, más allá de que uno puede conocer o no sus derechos, es angustiante tener a una persona pateándote la puerta, como nos ha contado una de las chicas; o no poder moverse de su casa para ir a comprar las cosas que necesita para darle de comer a sus hijos porque le irrumpen en la casa y después no los dejan entrar y los tratan como si fueran okupas. Frente a eso y frente