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EE.UU.: El crimen racial que pega en Argentina

Actualizado: 17 de jun de 2020

Sean Monterrosa era un joven norteamericano, hijo de una santacruceña. Lo fusiló la Policía de Vallejo, California, en medio de incidentes tras una protesta por el asesinato de George Floyd. Estaba arrodillado y con sus manos en alto cuando le dispararon. Hay marchas en reclamo de Justicia. Su familia cuenta el dolor que viven y cómo la fuerza intenta encubrir y ocultar pruebas. El sueño del chico era poder conocer la tierra donde nació su madre.



Por Gabriel Michi



Sean Monterrosa tenía 22 años y un sueño: conocer la Argentina. Le gustaban las empanadas y las pastas que su mamá, Laura Monterrosa (57), le dedica a la familia con nostalgia. También el asado. Y había empezado a disfrutar el compartir un mate. Laura, nacida en Caleta Olivia, en la provincia argentina de Santa Cruz y que había vivido en Córdoba, le solía regalar esos placeres. Neftalí (57), el papa de Sean y de sus dos hermanas, Michelle (24) y Ashley (20), es salvadoreño pero le tomó el gusto a los sabores criollos cuando estuvo por estas tierras por sus estudios para recibirse de cirujano. Fue en la provincia mediterránea donde conoció a Laura. Y nunca más se separaron. Juntos se instalaron en San Francisco, EE.UU., donde nacieron sus tres hijos. Hoy la tragedia tocó a la puerta de la familia Monterrosa. Y aquel sueño de Sean de poder ver jugar a su ídolo Lionel Messi y conocer la tierra de su madre, se hizo añicos.


El 2 de junio pasado la Policía de Vallejo, localidad cercana a San Francisco, en los Estados Unidos, le arrebató la vida. En medio de incidentes que ocurrieron por los reclamos contra el racismo tras la muerte del afroamericano George Floyd, Sean se topó con una muerte injusta e impensada.. Los oficiales de la Policía local habían concurrido a la tienda Walgreens, donde las manifestaciones habrían desembocado en supuestos saqueos. Cuando llegaron los patrulleros, Sean sólo atinó a arrodillarse y levantar sus manos, para demostrar que no representaba ningún peligro. Pero desde un vehículo sin identificación un policía disparó en cinco oportunidades, provocándole una herida de muerte al joven. La versión que dio la Policía es que confundieron un martillo que Sean tenía en un bolsillo con lo que entendieron que era un arma.




La escena del crimen de Sean en Vallejo, California. El asesinato ocurrió alrededor de las 0:30 del 2 de junio.

Los medios locales de la Bahía identificaron al oficial agresor: sería Jarrett Tonn, un policía con 18 años en la fuerza y con un prontuario en el que desde 2015 ya había protagonizado al menos cuatro tiroteos, sólo que los tres anteriores no terminaron en muerte. Quien salió a defender el accionar de Tonn fue el sindicato de la policía argumentando que "no tenía otra opción razonable" y estaba "protegiéndose a sí mismo y a sus compañeros". Algo que dista mucho de lo ocurrido ya que Sean no sólo no estaba armado sino que estaba arrodillado y con sus manos en alto.


Ahora el Departamento de Justicia del Estado ordenó una investigación profunda sobre el accionar del Departamento de Policía de Vallejo, ya que además del caso de Monterrosa acumula un sinnúmero de denuncias por la aplicación de una violencia extrema e innecesaria. De hecho, tiene tantos antecedentes que ninguna aseguradora los quiere tener como clientes. Les resultan muy caros. Es una de las Policías con más denuncias por este tipo de situaciones en todo los Estados Unidos. En los últimos 10 años está fuerza que debería dar seguridad a una pequeña ciudad como la de Vallejo, de apenas 121.000 habitantes, ocasionó la muerte de 19 personas. Un ejemplo aún mas terrible: en el año 2012 el 30% de los asesinatos cometidos allí fueron en manos de la Policía.


Es más, Tonn es uno de los 14 policías de Vallejo a quienes los residentes y activistas llaman "Fatal 14", oficiales que dispararon y asesinaron a ciudadanos en más de una ocasión y nunca enfrentaron consecuencias. Hace años que los defensores de los derechos civiles han alertado sobre estos ataques y que suelen tener como principales víctimas a personas afroamericanas o latinas. La tasa de asesinatos del Departamento policial de Vallejo es significativamente más alta que el promedio nacional y que otras ciudades del norte de California. Otro caso increíble es el de un oficial que mató a tres hombres en un período de cinco meses y que fue ascendido.


Y otro caso que grafica la brutalidad de este accionar fue el asesinato de Willie McCoy, un joven de 20 años que dormía en su automóvil cuando seis oficiales dispararon 55 balas en 3,5 segundos. Fue en febrero de 2019. Quizás por eso la olla a presión no aguantó más y explotó con el brutal crimen de Monterrosa. Las calles se llenaron de indignación y desde ese 2 de junio no cesan las manifestaciones y protestas en reclamo de "Justicia por Sean", el joven que soñaba con visitar aquella lejana tierra de su madre, llamada Argentina.



Una de las marchas reclamando justicia por Sean Monterrosa, convertido en un símbolo de la lucha contra el racismo.



La palabra de sus padres



"Sean era un niño muy bueno. Un muchacho muy educado. Estudioso. Y estuvo en el lugar equivocado luchando en una protesta por la causa de los hermanos morenos. En ese lugar encontró la muerte mi hijo. Cuando todos corrieron, él se arrodilló y levantó sus brazos en alto. Y de esa manera fue brutalmente asesinado por este criminal, este policía", describe en un desgarro y con su voz entrecortada Laura Monterrosa, esta madre argentina que llora hoy por el hijo que le arrebató la Policía de Vallejo. MundoNews habló en exclusiva con todos los integrantes de la familia. Están devastados.



Sean, de campera negra, junto a su familia: sus hermanas Michelle y Ashley, su mamá Laura y su papá Neftalí.

Pese a ese dolor inconmensurable, Laura saca fuerza no se sa