Francia: el inédito hackeo a las heladeras de comercios que amenazó la seguridad alimentaria

Piratas informáticos atacaron el sistema de refrigeración de al menos 400 supermercados de grandes cadenas. Tuvieron que tirar a la basura miles de productos. Investigan a los autores.
Por Gabriel Michi

En la historia se han hackeado elecciones, bases de datos con información de millones de personas, sitios webs de empresas, páginas de políticos o famosos, accesos a bancos o entidades financieras y hasta sofisticados sistemas de defensa, entre muchos otros ejemplos. Sin embargo nunca había ocurrido algo similar: piratas informáticos atacaron las heladeras de al menos 400 comercios de Francia, haciendo que suban a temperaturas por encima de los 50 grados centígrados -en algunos casos llegaron a provocar incendios- y produciendo un riesgo sin precedentes en el sistema alimentario galo que vio perder millones de euros por los productos afectados. Nunca antes había ocurrido algo así. Y no se sabe nada de quienes fueron sus autores ni que objetivo buscaban con semejante daño.
El inédito hackeo se convirtió en un asunto de Estado por la gravedad de lo ocurrido. Ahora los investigadores franceses buscan desesperadamente a los piratas informáticos que tomaron el control de las unidades de refrigeración de cientos de supermercados que debieron tirar a la basura miles de productos que necesitaban de frío. El ciberataque desnudó las vulnerabilidades de los sistemas conectados vía Internet, como es en este caso. Hasta el momento, ningún grupo se atribuyó públicamente la responsabilidad en el insólito ataque, lo que desconcierta a las autoridades.
El ciberataque, que subió las temperaturas de las heladeras en más de 400 locales de grupos de supermercados como Carrefour, Monoprix, Intermarché y Cooperative U, despertó todas las alertas. Las grandes tiendas parisinas tuvieron que arrojar cajas llenas de carne en mal estado y productos congelados a enormes contenedores de basura. La agencia francesa de ciberseguridad señaló que la brecha de seguridad afectó a frigoríficos que utilizaban software de la empresa danesa Danfoss, así como a los que utilizaban software de Copeland y Dixell.
Por su parte, Danfoss declaró que muchas de las unidades afectadas habían llegado al final de su vida útil y ya no recibían actualizaciones de software ni de seguridad, o bien utilizaban firmware obsoleto. Añadió que había recomendado a sus clientes mantener actualizados los sistemas compatibles con el firmware más reciente y migrar los sistemas antiguos a soluciones de última generación. Un portavoz de Copeland, propietaria de Dixell, se negó a confirmar la información y afirmó que la principal prioridad de la empresa era proteger las operaciones de sus clientes.
Pero hay fuentes que confirmaron a la agencia Reuters que en el caso de Danfoss, las graves vulnerabilidades presentes en versiones anteriores de su firmware se conocen desde hace meses. Y no son las únicas. El 9 de agosto, la empresa de ciberseguridad Claroty detalló las vulnerabilidades —ya corregidas— del controlador Danfoss AK-SM 800A que podrían haber permitido a los intrusos eludir la autenticación y ejecutar código en dispositivos comprometidos.
Todavía no se reveló públicamente el mecanismo con el que los atacantes hackearon los refrigeradores. Sin embargo, los expertos en ciberseguridad dijeron que todo apuntaba a una maniobra básica que fue posible gracias a la falta de adopción de las actualizaciones de Danfoss y a la exposición de las interfaces de los dispositivos a Internet. Según Ken Munro, socio de la empresa británica de ciberseguridad Pen Test Partners, "se trata de higiene cibernética básica. Si te equivocas, acabarás con un desastre maloliente como comida descongelada". Munro aseguró que as vulnerabilidades bien conocidas significaban que los atacantes estaban, en esencia, intentando abrir una puerta, lo que implicaba que el ataque podría ser fácilmente obra de "niños jugando". Y agregó: "Si se tratara de un Estado nación, ¿por qué afectar solo a un subconjunto de frigoríficos franceses? Hay muchos otros países con frigoríficos conectados a internet. La ausencia de rescate o demanda sugiere una falta de comprensión de las posibles pérdidas comerciales que podrían sufrir los propietarios de los frigoríficos".
Mientras tanto, hay informes que señalan que muchas de las heladeras de los supermercados siguen siendo accesibles a través de internet, ya que utilizan el servicio de escaneo Shodan. La agencia Reuters hizo un relevamiento en el que descubrió que al menos 4.500 interfaces de Danfoss aún eran visibles tras el ciberataque. Sin embargo, es muy difícil dilucidar cuántos de estos dispositivos ejecutaban software vulnerable, pero la empresa francesa de análisis de internet Onyphe afirmó que solo una pequeña minoría de los aparatos que tienen operativa la última versión del software, lo que potencia los peligros.
Según la compañía Onyphe, las versiones obsoletas y vulnerables "seguían estando ampliamente representadas entre las interfaces de acceso público". Y así el temor de un nuevo hackeo está latente. Como el peligro que se extiende sobre la seguridad alimentaria de todos los franceses.





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