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La cruel "guerra" que enfrenta a humanos contra elefantes en Sri Lanka

Foto del escritor: MundoNews
MundoNews
hace 6 minutos
5 min de lectura

Cada año un promedio de 138 personas y 400 ejemplares de esos animales mueren en ese pequeño país insular por los conflictos que se producen cuando los mamíferos entran a los poblados en busca de alimentos. La razón: la desaparición de su hábitat por la deforestación.


Por Gabriel Michi


EN SRI LANKA EL 70% DE LOS MÁS DE 7.400 ELEFANTES VIVEN EN ÁREAS NO PROTEGIDAS Y SE ACERCAN A LAS POBLACIONES POR FALTA DE ALIMENTOS POR LA DESFORESTACIÓN DE SUS BOSQUES.
EN SRI LANKA EL 70% DE LOS MÁS DE 7.400 ELEFANTES VIVEN EN ÁREAS NO PROTEGIDAS Y SE ACERCAN A LAS POBLACIONES POR FALTA DE ALIMENTOS POR LA DESFORESTACIÓN DE SUS BOSQUES.


Cada año, un promedio de 138 personas mueren en encuentros con elefantes en Sri Lanka. Eso viene ocurriendo en forma sistemática por lo menos desde 2019. La contracara está dada por e número de elefantes sacrificados: un promedio de 400 cada año, la cifra más alta del Mundo. Y es que estos gigantescos mamíferos se ven obligados a entrar en las aldeas en busca de alimento debido a la reducción de su hábitat por el avance del ser humano sobre ellos. Eso llevó a que en esta nación insular al sur de la India (antiguamente conocida como Ceilán), en el océano Índico, haya poblaciones que tuvieron que colocar cercos perimetrales electrificacos para evitar que manadas de elefantes salvajes avancen sobre sus propiedades y destruyan todo a su paso, además de causar la muerte de las personas que allí habitan. Por eso los combaten de mil maneras, cuando ellos se aproximan a sus poblados: decenas de ellos fueron abatidos a tiros al invadir aldeas, mientras que otros fallecieron por envenenamiento, electrocución, caídas en pozos (a veces colocados voluntariamente como trampas) o bien en accidentes como los que se dan por atropellamientos de ferrocarriles. En 2023 el Departamento de Conservación de la Vida Silvestre (DWC) registró un desgarrador récord de 488 muertes de elefantes.


Algunos trabajadores que deben proteger la vida silvestre también recurrieron a esas formas de contención de los animales en zonas como Galgamuwa, que se encuentra en la primera línea de uno de los conflictos entre humanos y elefantes más graves del Mundo. Allí Dewagiri Mudiyanselage Thilakaratne Bandara, uno de los cudadores de la naturaleza, debe recorrer una y otra vez esa valla de más de 14 kilómetros que va desde su propia casa hasta el embalse de Siyambalangamuwa, situado en el noroeste de Sri Lanka, para proteger a las más de 2.000 familias que viven en los pueblos cercanos. Del otro lado de la separación electrificada hay decenas de elefantes salvajes que habitan el bosque cercano que se viene reduciendo año a año por la mano del Hombre.


CADA AÑO, LOS VIOLENTOS CRUCES ENTRE HUMANOS Y ELEFANTES PROVOCAN UN PROMEDIO DE 138 MUERTES DE PERSONAS Y 400 DE ESOS ANIMALES EN SRI LANKA.
CADA AÑO, LOS VIOLENTOS CRUCES ENTRE HUMANOS Y ELEFANTES PROVOCAN UN PROMEDIO DE 138 MUERTES DE PERSONAS Y 400 DE ESOS ANIMALES EN SRI LANKA.


Según Bandara, "hace veinte años no teníamos esta situación porque frente al tanque había grandes bosques, pero con el tiempo los talaron y entonces los elefantes empezaron a acercarse, y así fue como este pueblo empezó a verse afectado”. Y recuerda: “Cuando éramos pequeños, teníamos que ir a un rincón del estanque para ver a los elefantes. Ahora, por las noches, los elefantes vienen a vernos a nosotros.”


Lo cierto es que los habitantes de Sri Lanka tienen profundos lazos culturales con los elefantes. De hecho, hay rituales como coloridas procesiones en los templos donde forman parte de la "coreografía" armada por los humanos. Es más, poseer uno de estos animales es entendido como símbolo de estatus. Y, por otro lado. los elefantes también constituyen un pilar fundamental de la industria turística de la isla, que año a año representa cerca de 4 mil millones de dólares. Es decir, cerca dl 5% de su PBI (estimado en 108.000 millones de dólares) lo produce esa industria sin chimeneas pero con la atracción de los elefantes.



ES COMÚN QUE LOS ELEFANTES CRUCEN CARRETERAS Y ENTREN A POBLADOS GENERANDO ESTRAGOS.
ES COMÚN QUE LOS ELEFANTES CRUCEN CARRETERAS Y ENTREN A POBLADOS GENERANDO ESTRAGOS.


Bandara, el guardafauna, tuvo una experiencia traumática en diciembre de 2025: un elefante se metió en el patio trasero de su casa para comer mangos y lo atacó a él y a su mujer, Rathnayake Mudiyanselage Shirani Rathnayake.  El hombre sufrió una fractura de pierna y una dislocación de hombro, mientras que su esposa fue pisoteada y tuvieron que amputarle la pierna derecha, por lo que ahora tiene que trasladarse en silla de ruedas. “Nuestras vidas son completamente diferentes a como eran antes del ataque del elefante. Mi esposa y yo solíamos hacer todo juntos. Trabajábamos juntos en la granja. Pero el 200% de esas actividades se han visto interrumpidas. Ahora debemos cuidarla y la tensión mental que eso supone es algo que ambos sentimos”, dijo Bandara a la agencia Reuters.


No son los únicos que protagonizaron un cambio radical en sus propias vidas. La mayoría de los aldeanos se vieron obligados a adaptar sus costumbres para reducir el riesgo de enfrentamientos con esos mamíferos gigantes. Y hasta eso tiene repercusión en las instituciones públicas: la escuela de  Galgamuwa comienza las clases 30 minutos después de la hora nacional establecida (7:30 a. m.) para evitar las primeras horas de la mañana, cuando los elefantes suelen estar más presentes. Y los habitantes del lugar terminan de trabajar más temprano para poder regresar a casa antes del anochecer, evitando así los encuentros a oscuras con los elefantes. Otro ejemplo es lo que ocurre con los funerales y las bodas: se programan para minimizar la posibilidad de cruzarse con esos animales.



En el caso de Bandara, el guarda fauna tiene un grupo WhatsApp con sus vecinos en el que se pasan información y actualizaciones sobre la localización y movimientos de los elefantes, rastreándolos para evitar encuentros. Muchas veces los vecinos suelen reunirse para intentar ahuyentar a cualquier elefante que intente atacar, gritando y encendiendo petardos, y también llevan a las personas al hospital en caso de un ataque.



EL GUARDAFAUNA BANDARA DEBIO REFORZAR EL CERCO DE SU CASA TRAS EL ATAQUE DE UN ELEFANTE QUE HIZO QUE SU MUJER PIERDA UNA PIERNA.
EL GUARDAFAUNA BANDARA DEBIO REFORZAR EL CERCO DE SU CASA TRAS EL ATAQUE DE UN ELEFANTE QUE HIZO QUE SU MUJER PIERDA UNA PIERNA.


Pese a su traumática experiencia, Bandara es consciente de que el problema de origen tiene que ver con la desforestación provocada por la mano del Hombre. Por eso apoya el fin de la tala de bosques, que generalmente se realiza para la agricultura. Y exige un compromiso con la reforestación, una deuda pendiente en ese país. Y es que el dato es demoledor: la superficie forestal de Sri Lanka se redujo del 70 % que había en la década de 1920, hasta cerca del 34 % en la actualidad.


Si a eso se suma que cerca del 70% de los 7.451 elefantes salvajes de Sri Lanka viven fuera de las áreas protegidas, la amenaza cruzada de multiplica. Además, la población de elefantes también está creciendo, registrando un aumento del 27% con respecto a hace una década: Estos elementos (menos bosques y por ende menos alimentos, sumado a más elefantes que enciman necesitan esos recursos) ha potenciado los encuentros entre elefantes y los humanos.


Y la sabiduría y la templanza del propio Bandara sintetiza el drama: “No siento odio hacia ese animal ni hacia ningún otro. Tenía hambre por culpa de las acciones de los humanos. Veo esta situación más como una consecuencia del karma que mi esposa y yo debemos afrontar. ¿Qué ganaría odiando a ese animal? Es inocente”. Pero su mirada condescendiente no parece ser la misma que muchos de los pobladores de Sri Lanka. Y la muerte parece ser la que se impone, de un lado y de otro. En una cruel guerra entre los seres humanos y los elefantes.


SI BIEN EN SRI LANKA LOS HUMANOS CONVIVIERON PACIFICAMENTE CON LOS ELEFANTES LA CRISIS AMBIENTAL POR LA DEFORESTACIÓN LOS ESTÁ ENFRENTANDO,
SI BIEN EN SRI LANKA LOS HUMANOS CONVIVIERON PACIFICAMENTE CON LOS ELEFANTES LA CRISIS AMBIENTAL POR LA DEFORESTACIÓN LOS ESTÁ ENFRENTANDO,

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