La increíble historia del preso más viejo de EE.UU. y su muerte a los 101 años
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Francis Clifford Smith pasó más de siete décadas tras las rejas y logró esquivar 8 veces la pena de muerte. Fue condenado por un asesinato en 1950, cuando tenía apenas 25 años.
Por Gabriel Michi

La naturaleza hizo lo que la mano del hombre no pudo concretar. A los 101 años falleció Francis Clifford Smith, el preso más viejo de los Estados Unidos. Falleció por causas naturales. Y eso es un dato en sí mismo. ¿Por qué? Porque este criminal logró escapar en 8 oportunidades de la pena de muerte. Es más, estuvo 8 veces en el corredor de la muerte y hasta se dio el gusto de que le entreguen la "ultima cena" la misma cantidad de ocasiones, ese extraño agasajo que se le permite a los que van a recibir el castigo capital y por el que hasta pueden elegir el menú de despedida.
Este hombre, que fue sentenciado por un asesinato que cometió en 1950, cuando apenas tenía 25 años, se convirtió en el recluso que más tiempo pasó tras las rejas en una prisión de los EE.UU. Pese a la condena, Francis Clifford Smith insistió hasta el último día de su vida que era inocente y que la situación era injusta. En aquellos años del crimen, Smith era un joven delincuente de poca monta. Pero en 1949 se produjo el homicidio de Grover Hart, un vigilante nocturno de un club náutico de Connecticut. Smith y otro hombre fueron arrestados. Pero éste último llegó a un acuerdo con la Fiscalía y testificó contra Smith. Así fue que, tiempo después, fue declarado culpable de "asesinato en primer grado". Y comenzó ese presidio que se extendió por más de 76 años. Sólo estuvo tres breves períodos en libertad: en 1974, volvió a su casa para Nochebuena y regresó al día siguiente; más tarde, en 1975, obtuvo la libertad condicional durante unos 10 meses, pero fue detenido por hurto menor y posesión de un arma, algo que significó la pérdida de su beneficio de libertad condicional.
Los años que pasó en la cárcel de Osborn el presidiario más longevo se entretenía alimentado a los pájaros. Para eso, se escondía el pan dentro de su ropa, aunque los guardias sabían pero lo dejaban hacerlo. Por eso lo apodaban "El hombre de los pájaros de Osborn". En los últimos años de su vida padecía demencia, producto de su avanzada edad.
El clamor por su presunta inocencia no sólo lo esgrimió el propio Smith, sino que varias personas cuestionaron por años las pruebas en las que se basó su condena. Y esas dudas estuvieron planteadas no sólo porque hubo testigos que se retractaran de sus declaraciones sino que incluso otro recluso confesó posteriormente el asesinato que se le imputaba al protagonista de esta historia. Es más, uno de los agentes que interrogó a Smith tras su detención testificó que creía en su inocencia: "Ni siquiera estoy seguro de que estuviera presente en el asesinato", anunció el mayor Leo Carroll a la Junta de Indultos.
Fue por estas sospechas e interrogantes sobre su culpabilidad puesta en duda que Smith obtuvo un indulto de las numerosas ejecuciones -8 en total- que se programaron hasta que, en 1954, su sentencia de muerte fue conmutada por cadena perpetua. Por eso el preso más viejo de los EE.UU. pasó más de 70 años tras las rejas. En 1967 escapó de prisión pero fue recapturado 12 días después.
Según declaró a la BBC Richard Sparaco, ex director ejecutivo de la Junta de Indultos y Libertad Condicional, Smith rechazó varios intentos posteriores para volver a la libertad condicional hasta 2020, cuando se le concedió ese beneficio pero supervisado. Para eso fue trasladado a una residencia para ancianos dentro del sistema judicial.
Más allá de las particularidades de este caso, la verdad es que la presencia de presos mayores de 55 años aumentó casi un 400% entre 1991 y 2021. Es más, la Oficina del Censo de Estados Unidos prevé que para 2030, al menos un tercio de la población carcelaria tendrá más de 50 años. Frente a eso, hay muchos expertos que plantean mejores condiciones de detención y beneficios excarcelatorios para los adultos mayores ya que las instalaciones carcelarias impactan muchísimo en la salud de personas ancianas. Por eso habla de "desencarcelamiento inteligente", algo que podría incluir políticas como la liberación por motivos humanitarios y la libertad condicional para personas mayores o con problemas médicos. Incluso argumentan que eso sería un beneficio económico para el sistema penitenciario, por los gastos en atención de salud que estas personas requieren.
En ese sentido, Smith fue uno de los primeros en recibir atención médica a través del programa MissionCare Health, que atiende a personas privadas de libertad. Ese programa cuenta con tres centros en el noreste de EE.UU. El preso más antiguo pasó sus últimos años de vida en 60 West donde recibía los servicios de enfermería especializada y de cuidados a largo plazo que necesitaba. Allí falleció mientras dormía. "Murió de vejez". Pero es sabido que el encarcelamiento prolongado como el de Smith -más de 7 décadas- puede provocar un "envejecimiento acelerado" y hacer que afecciones como la demencia pueden aparecer "significativamente antes" que en el resto de las personas. En esas condiciones vivió este hombre la mayor parte de su vida, al punto de convertirse en el preso más viejo de los EE.UU. Ese que esquivó la muerte impuesta por el ser humano. Pero que no pudo con la impiedad de la naturaleza. Y el implacable paso del tiempo.






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