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La sospecha más temida: acusan a Netanyahu de no oír las alertas antes del 7 de octubre

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MundoNews
hace 2 minutos
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El diario israelí Hareetz denunció que el primer ministro recibió información de los ataques de Hamás varios días antes y que no hizo nada para prevenirlos. Asegura que el líder de Emiratos Árabes se lo habría advertido 10 días antes. Otras voces ya habían dicho lo mismo.


Por Gabriel Michi




Es el fantasma más temido. Una sospecha que crece. Junto con la indignación si es que se comprueba. Ese fantasma que recorre Israel desde hace casi 3 años. Desde aquel siniestro 7 de octubre de 2023 en que cientos de milicianos del Hamás cruzaron la frontera de Gaza para cometer la mayor masacre contra judíos desde el Holocausto. En aquella jornada funesta mataron a más de 1.200 personas que vivían en Israel cerca de la frontera con la Franja. Dejaron más de 5.400 heridos y seucestraron a 250 personas, entre ellas muchos argentinos. Y en el aire quedó flotando la pregunta de cómo esos terroristas pudieron cometer semejante barbarie sin que sus planes sean detectados previamente por los poderosos servicios de Inteligencia israelís y cómo las autoridades no pudieron frenarlo antes de que ocurra. Y eso crecer las sombras sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu, el mismo que luego decidió responder con una embestida contra la Franja de Gaza que dejó más de 73.000 muertos y una destrucción infinita. Ahora el prestigioso diario Hareetz acaba de publicar que el presidente de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed Bin Zayed, le advirtió -por teléfono- 10 días antes al premier israelí sobre la posibilidad de un ataque y que Netanyahu no hizo nada al respecto. la exhaustiva investigación, realizada para un nuevo libro, revela también otras advertencias antes del 7 de octubre, que también habrían sido ignoradas por "Bibi", algo que el primer ministro no sólo acada de desmentir sino que anunció acciones legales contra el diario.


Según el informe de Hareetz, en septiembre de 2023, Bin Zayed, habría advertido personalmente a Netanyahu de que Yahya Sinwar, entonces líder de Hamás en Gaza, preparaba una operación de gran envergadura contra Israel. Esa revelación impacta en uno de los lugares más sensibles dentro de la conmocionada sociedad israelí y deja muy mal parado al primer ministro que mira con preocupación las elecciones del próximo mes de octubre donde se define su futuro. Encima, semejante información llega apenas una semana después de que el propio Netanyahu asegurara que la masacre no habría ocurrido si los responsables militares y de Inteligencia le hubieran despertado aquella madrugada del 7 de octubre.


Haaretz publicó que la conversación de advertencia de Bin Zayed con Netanyahu habría durado 45 minutos y se mantuvo mediante un "sistema de comunicaciones seguro". De acuerdo a lo publicado por el diario, tres altos funcionarios extranjeros conocedores de su contenido aseguran que el presidente de EAU alertó de que la acción provocaría un derramamiento de sangre, desestabilizaría Oriente Próximo y pondría en peligro los "Acuerdos de Abraham", aquellos que normalizaron en 2020 las relaciones entre Israel y varios países árabes.


Del otro lado de la línea, el líder emiratí habría escuchado la escéptica respuesta de un Netanyahu que se jactó de que Israel tenía controlada la situación en la Franja Gaza y que, en cambio, Hamás parecía concentrado en preparar ataques en Cisjordania. También le relató que su país estaba preparado para afrontar cualquier embate. Pese al peso de su interlocutor y de la información que le estaba transmitiendo, Netanyahu no le habría comunicado el contenido de la llamada al jefe del Estado Mayor, Herzi Halevi, ni a los responsables del Shin Bet (Servicio de Inteligencia interno que opera en Israel y Palestina) y del Mossad (Servicio de Inteligencia que opera en el Exterior), lo que agrava mucho más la acusación.


Desde la oficina del primer ministro rechazaron el artículo: “Es una mentira absoluta”, apuntaron. Y desmintieron -en un comunicado- la supuesta comunicación con Bin Zayed.: . "Los informes de la prensa son falsos. No se dio ninguna advertencia al primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos antes del 7 de octubre. Si hubo alguna información relevante, se transmitió a través de canales de inteligencia entre los dos países".


Por su parte, Halevi y el entonces director del Shin Bet, Ronen Bar, sostuvieron que nunca fueron informados de ese presunto contacto. El presidente emiratí no hizo declaraciones hasta el momento. La llamada no está acreditada mediante documentos públicos ni ha sido confirmada oficialmente por Abu Dabi. Pero es uno de los elementos claves del libro "Rehenes: 843 días de abandono", escrito por los periodistas Shlomi Eldar y Ruth Yuval. En él los cronistas utilizan testimonios de altos funcionarios, documentos, correspondencia y grabaciones, aunque no contaron con un registro sonoro de ese diálogo.


A un año del "alto el fuego" respaldado por Estados Unidos -que permitió el intercambio de los últimos rehenes en manos de Hamás en la Franja de Gaza y la entrega de prisioneros palestinos- esta noticia publicada por Hareetz y desmentida por Netanyahu se mete de lleno en la campaña con vistas a las elecciones del 27 de octubre.


Según el relato del diario israelí, la información que llevó a la advertencia atribuida a Bin Zayed no habría llegado al líder de Emiratos Árabes Unidos por parte de los servicios de Inteligencia de ese país. Se habría filtrado a partir de los contactos indirectos que Israel y Hamás mantuvieron durante el año 2023 y que buscaban una tregua temporal en el conflicto, que ayudara frente a la asfixiante situación que atravesaba Gaza, a cambio de un acuerdo para recuperar a dos civiles israelíes y los cuerpos de dos soldados retenidos en la Franja. Según los periodistas que escribieron el libro, ese canal de diálogo contaba con el conocimiento de Netanyahu y se desarrollaba mediante intermediarios palestinos.





El la cronología de los hechos realizada por los autores de la investigación periodística se señala que a comienzos de septiembre de 2023, Sinwar -el líder de Hamás- interrumpió repentinamente esos contactos. Poco después habría pedido a una figura vinculada a Fatah que comunicara a los israelíes que preparaba “una gran sorpresa” si las negociaciones no avanzaban. En sus mensajes utilizó repetidamente la palabra árabe "zilzal", que significa "terremoto" y apuntaba a que algo muy grave estaba por venir. Según el texto, ese intermediario trasladó la amenaza a un asesor palestino de Bin Zayed y este informó al presidente de EAU. Siguiendo esa línea argumental, el aviso habría llegado también al Shin Bet.


La reconstrucción de los periodistas Eldar y Yuval marcan un día clave: el 15 de septiembre de 2023. Ese día, dice el texto, Ronen Bar recibió la información y llamó a Netanyahu. Dos días después, en una reunión cumbre de los jefes de los principales organismos de seguridad, el Shin Bet alertó sobre un potencial derrumbe de la capacidad disuasoria de Israel y llegó a plantear que había que reforzar las defensas ante un posible enfrentamiento, aunque sin precisiones sobre cuál era la amenaza que acechaba. Pero en la reunión la postura dominante fue que Hamás estaba controlado y que no intentaría una guerra abierta por las condiciones que reinaban entonces.


Enterado de ese escenario, Bin Zayed habría decidido comunicarse directamente con Netanyahu para advertirle sobre la información con la que contaba y el riesgo inminente que afrontaba Israel, evitando así intermediarios y generando un puente entre los máximos niveles de ambos países. El problema es que esa segunda advertencia no habría llegado ni a la cúpula militar y ni a la de la Inteligencia israelí.


La gravedad del asunto se agiganta cuando se sabe que esa advertencia del presidente de EAU estuvo en la misma línea que otras. Por ejemplo, la investigación añade que el entonces jefe de la inteligencia egipcia, Abbas Kamel, transmitió por esas mismas fechas otra alerta sobre una posible operación de Hamás. Esa información -retomada por el libro y Hareetz- ya había sido negada en 2023 por parte del gobierno de Benjamin Netanyahu que desmintió cualquier advertencia de Egipto sobre el ataque que preparaban los terroristas.


Lo cierto es que el 1 de octubre, apenas seis días antes de la masacre del 7-O, Ronen Bar -jefe del Shin Bet- volvió a plantear un posible ataque contra dirigentes de Hamás, incluido el peligroso e intransigente Sinwar. A esa propuesta, Netanyahu habría pedido que se prepararan los planes, pero reclamó mantener la calma y evitar una escalada mayor. Hay versiones coincidentes con esa información que también fue difundida por el Canal 12. Según lo que se conoció, el primer ministro habría pidió "moderación" durante las festividades judías de Sucot, más allá de que después Netanyahu se mostro proclive a arrasar con todo en la Franja de Gaza, al punto que muchos países lo acusan de protagonizar un "genocidio" contra la población palestina.


El premier israelí intentó responsabilizar a los mandos militares y de Inteligencia del fracaso de la prevención de aquellos ataques. Es más, en entrevistas a los medios, Netanyahu acusó a los encargados de esas tareas tan delicadas de que, a pesar de que habían detectado numerosos indicios de que algo raro estaba ocurriendo durante la noche del 6 al 7 de octubre de 2023, decidieron deliberadamente no despertarlo. "Bibi" argumentó que esos oficiales temían que ordenara movilizar al Ejército, alertar a las localidades fronterizas y atacar a quienes se aproximaran a la valla de Gaza, algo que para ellos justamente iba a hacer detonar un enfrentamiento y una escalada que pretendían evitar. Netanyahu llegó a decir esta semana: “Si me hubieran despertado, esto no habría ocurrido”. Y agregó que incluso habría podido cancelar el festival Nova, el escenario de la peor masacre ya que ahí los terroristas asesinaron a más de 300 personas. El premier argumentó también que si la advertencia llegaba a tiempo él podría haber ordenado a la Fuerza Aérea que ataque a los milicianos antes de que crucen la frontera. Sin embargo, Netanyahu no aportó pruebas de que la decisión de mantenerlo al margen fuera deliberada. Eso sirvió para que muchos pongan en duda la veracidad de sus dichos y que la oposición y antiguos responsables de seguridad descalificaran su versión como una mezquina teoría conspirativa que persigue fines electorales.


Es cierto que los mandos militares y de Inteligencia de aquella época reconocieron que ellos interpretaron erróneamente los indicios y no previeron una invasión de semejante magnitud como la que protagonizaron cientos de milicianos de Hamás. Tanto el Ejército como el Shin Bet llegaron a la conclusión -en sus investigaciones internas- que habían cometido el error de subestimar las capacidades de Hamás y que fracasaron en su misión de proteger a la población de toda la zona fronteriza con la Franja de Gaza. Por eso, Halevi y Bar asumieron públicamente su responsabilidad y abandonaron sus puestos en medio de una tormenta de acusaciones de todo tipo.


Es más, la propia oficina de Netanyahu admitió en 2025 que uno de sus asesores militares recibió, unas tres horas antes del ataque, un informe sobre movimientos inusuales de Hamás. Sin embargo, el documento no fue trasladado al primer ministro porque, según su equipo, no estaba marcado como urgente ni prioritario.


Ante la polémica y la sensibilidad de este tema -sin dudas el que más golpea a la sociedad israelí-, Netanyahu publicó su agenda de aquella mañana:


  • 6:29 horas: Netanyahu fue informado cuando la ofensiva ya había comenzado

  • 6:44: Mantuvo otra conversación con su secretario militar a las 6.44.

  • 8:00: llegó al cuartel general de la Kirya (complejo en Tel Aviv que alberga al ministro de Defensa). Sin embargo, los registros del Shin Bet sitúan su llegada a las 8.22.

  • 9:55: Comienza la primera evaluación conjunta con los máximos responsables militares y de Inteligencia; tres horas después del inicio del ataque.


Mientras que el escándalo por la publicación de Hareetz estalla, lo ocurrido el 7-0 y la responsabilidad o no de Netanyahu vuelve a meterse en el centro de la escena y se transforma en una nueva batalla en medio de la campaña electoral. Y le impacta en forma directa al primer ministro quien nunca asumió ninguna responsabilidad personal por el ataque. Es más, se ha negado sistemáticamente a que se cree una comisión estatal independiente para investigar una catástrofe nacional y establecer responsabilidades individuales. Ese tipo de comisión podría tener un poder tan fuerte que quedaría exento de cualquier presión política.


A cambio el gobierno israelí promovió una comisión cuyo mandato y composición dependerían en buena medida del Ejecutivo y del Parlamento, algo que es rechazado de plano por la oposición y muchas de las familias de víctimas y secuestrados que denuncian que eso permitiría a los propios investigados controlar el proceso en su contra. Una de las voces que se hizo escuchar fue la del ex primer ministro, Naftali Bennett -uno de los principales rivales electorales de Netanyahu- que cree que la información sobre la advertencia emiratí es cierta y acusa al mandatario de “negligencia criminal”. Bennett, sin embargo, no detalló aún cómo conoce el contenido de la supuesta conversación entre los líderes de los dos países.


Por su parte, Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor y también candidato, ha prometido que si él asume investigará toda la década anterior al ataque para determinar qué información recibió cada responsable y qué decisiones adoptó. El Consejo de Octubre, que reúne a supervivientes, familiares y activistas, exige que el debate no se limite a la hora a la que fue despertado Netanyahu, sino que aclare cuántas advertencias recibió Israel antes de la ofensiva y por qué no se actuó ante ellas. Preguntas que hoy aparecen sin respuestas. Pero que agitan los peores fantasmas. Y las sospechas más temidas.







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