La velocidad de la IA le saca una peligrosa ventaja a las normas para controlarla
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La ONU alerta sobre los retrasos de los países para regular el uso y los desarrollos de la Inteligencia Artificial que avanza sin control. Ventajas y desventajas de estas tecnologías.
Por Gabriel Michi

La ciencia ficción imaginó distintos futuros distópicos con respecto a la tecnología. Más allá de cuándo se escribían esas páginas o se filmaban esas escenas cinematográficas, la idea de un Mundo donde las máquinas desafiaban al ser humano que las construyó, llegando al extremo de robots con pretensiones de dominación sobre su creador, generaron todo tipo de historias que parecían fantasiosas y distantes. Sin embargo, como dice la canción de la banda "Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota", "el futuro llegó hace rato". Y ese futuro que hoy es presente es una amenaza para la Humanidad. ¿Por qué? Porque la automatización y el desarrollo de la Inteligencia Artificial ya es una realidad que avanza a una velocidad feroz que deja atrás las normativas que puedan controlarla y ponerle límites. A esa advertencia llegó el Panel Científico Internacional Independiente sobre IA de la ONU que alertó que los gobiernos no están pudiendo seguirle el paso. Y es que en los últimos tiempos los avances en esos desarrollos pasaron de habilidades -en apariencia, inofensivas- de responder preguntas o generar texto, a escribir códigos informáticos, analizar enormes cantidades de datos, crear imágenes y videos realistas, ayudar a los científicos a descubrir nuevos medicamentos y, cada vez más, actuar por sí sola con poca supervisión humana. Lo cual puede resultar particularmente peligroso, tal como contó MundoNews cuando publicó el artículo "El futuro más temido: llegaron los robots asesinos autónomos" (en 2021) en el que se revelaba que, por primera vez en la historia, en Libia drones no tripulados ni dirigidos por personas atacaron a seres humanos que integraban un bando en una guerra. Y desde aquel momento hasta ahora la cosa ha ido empeorando a una velocidad imparable, sin que los Estados hagan demasiado para frenarlo.
Mientras las capacidades de la Inteligencia Artificial se aceleran, los expertos de la ONU señalan que las normas destinadas a garantizar su uso seguro corren desde atrás y no la pueden alcanzar lo que se refleja en las dificultades para mantenerse al día. El informe apunta que para establecer una gobernanza mundial eficaz debe ponerse manos a la obra en materia de normativas y regulaciones porque aún está a tiempo de hacerlo, aunque eso se acorta abruptamente.
De acuerdo a lo señalado por el Panel Científico Internacional Independiente sobre IA de la ONU la Inteligencia Artificial podría convertirse en una de las tecnologías más transformadoras para la Humanidad, con todo lo bueno y malo que eso implica. Utilizada de forma responsable, podría acelerar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible al mejorar la atención sanitaria, la educación, la investigación científica, la agricultura y la accesibilidad para las personas con discapacidad. Pero, sin salvaguardias, la misma tecnología podría profundizar las desigualdades, difundir desinformación, amenazar los derechos humanos, alterar los mercados laborales y poner potentes sistemas de Inteligencia Artificial en manos de muy pocos gobiernos y empresas.
Los desafíos son muchos si se tiene en cuenta esa velocidad que ha adquirido el desarrollo de la IA. Algunos ejemplos son los avances que -a partir de nuevas y potentes redes de computación- se han dado con las enormes cantidades de datos para el entrenamiento y técnicas mejoradas de Inteligencia Artificial que han producido "sistemas capaces de mantener conversaciones fluidas, razonar sobre cuestiones científicas complejas, desarrollar programas informáticos y crear imágenes, audios y videos muy realistas". Y, en ese punto, los expertos plantean que hoy los "agentes" de IA no se limitan a responder instrucciones de las persona sino que pueden cada vez más planificar tareas, usar herramientas digitales, escribir programas y completar encargos complejos con poca o ninguna supervisión humana.
Según el informe, los investigadores afirman que la complejidad de las tareas que estos sistemas pueden completar se ha duplicado cada pocos meses. Con lo que la amenaza que representa es mucho mayor ya que no se ha podido avanzar al mismo ritmo en lo que tiene que ver con la regulación y el control a través de normativas. Lo que se vuelve un peligro incluso superior al que imaginó la Ciencia Ficción. Aún en sus escenarios más fantasiosos.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA IA, SEGÚN LA ONU
El informe de la ONU destaca una lista cada vez mayor de avances concretos y también de amenazas por el desarrollo de la IA. Del lado positivo están:
Avances médicos: La Inteligencia Artificial ha predicho las estructuras de más de 200 millones de proteínas y ha acelerado el descubrimiento de medicamentos, el desarrollo de vacunas y la investigación sobre la resistencia a los antibióticos.
Mejor atención sanitaria: Los médicos utilizan inteligencia artificial para detectar antes enfermedades como el cáncer de mama, mientras que trabajadores de la salud en países en desarrollo emplean herramientas de inteligencia artificial en idiomas locales para mejorar la atención a los pacientes.
Seguridad alimentaria: Los sistemas de alerta temprana impulsados por inteligencia artificial ayudan a identificar la inseguridad alimentaria antes de que se convierta en una crisis.
Mejorar la vida de las personas: La Inteligencia Artificial apoya la investigación científica, hace que la tecnología sea más accesible para las personas con discapacidad y amplía las posibilidades de educación personalizada y apoyo en materia de salud mental.
Por su parte, en cuuanto los riesgos y peligros, señalan:
Abusos en Internet: Está impulsando la difusión de material de abuso sexual y de montajes sexuales explícitos generados digitalmente, con mujeres y niños entre los grupos más expuestos.
Desinformación: Puede generar información falsa tan convincente como la verdadera, socavando la confianza en el debate público y la democracia.
Delincuencia: Los criminales utilizan inteligencia artificial para llevar a cabo ciberataques, fraudes y estafas basadas en técnicas de manipulación psicológica.
Salud mental: Algunos sistemas pueden reforzar creencias o comportamientos perjudiciales y contribuir a crisis de salud mental, incluido el suicidio.
Pérdida de control: A medida que esta tecnología se vuelve más autónoma, los expertos advierten que podría ser más difícil supervisarla y regularla sin salvaguardias más sólidas.
Impacto ambiental: Los centros de datos que consumen grandes cantidades de energía para alimentar la inteligencia artificial contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el calentamiento global.
Más allá de esos peligros, la IA también plantea otras problemáticas como, por ejemplo, se cree que pude profundizar las desigualdades: Según la ONU, la revolución de la Inteligencia Artificial está lejos de ser equitativa. Aunque se utiliza en todo planeta, el acceso sigue estando fuertemente concentrado en los países desarrollados. Para graficarlo: El informe señala que Estados Unidos posee alrededor de tres cuartas partes de la capacidad informática que respalda a las principales supercomputadoras de inteligencia artificial del mundo, mientras que China representa alrededor del 15%, lo que da a ambos países cerca del 90% de esa capacidad combinada. Es más, la mayoría de los modelos de inteligencia artificial más avanzados también son desarrollados por empresas radicadas en esos dos países.
Como contrapartida, muchos países en desarrollo carecen de la infraestructura informática, los conocimientos técnicos, los datos, la inversión y los recursos en lenguas locales necesarios para beneficiarse plenamente de la IA. Por eso, dependen de tecnologías que no pueden desarrollar, inspeccionar, auditar ni adaptar a sus propias sociedades. Frente a eso es que los propios expertos de la ONU sostienen que, si estas brechas no se abordan, la Inteligencia Artificial podría reforzar las desigualdades mundiales existentes en lugar de reducirlas.
Y, partiendo del hecho de la evolución acelerada de sus capacidades y de la inequidad a la hora de alcanzarla y desarrollarla, la IA necesita regulación urgente, aunque viene muy retrasada. Según el panel de la ONU, los sistemas actuales de gobernanza no fueron diseñados para una tecnología que evoluciona a esta velocidad. Aunque ya existen más de 40 marcos de gobernanza y directrices éticas sobre IA en distintas partes del mundo, siguen siendo fragmentados, inconsistentes y rara vez se ponen a prueba para comprobar si realmente funcionan. Encima, muchas evaluaciones de seguridad también son realizadas por las propias empresas que desarrollan la tecnología.
El informe concluye que "se necesitan evaluaciones independientes más sólidas, cooperación internacional y normas comunes para garantizar que los sistemas de Inteligencia Artificial sean seguros, transparentes y estén sujetos a rendición de cuentas.
Al mismo tiempo, los países necesitan invertir en infraestructura digital, educación, conocimientos técnicos e instituciones para poder regular y desplegar estas tecnologías en sus propios términos".
Frente a eso la ONU creó el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, integrado por 40 expertos de todas las regiones del mundo que actúan a título personal, con una función científica, no regulatoria. Su trabajo se refleja en el Diálogo Mundial de la ONU sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, que comenzó a funcionar en Ginebra el 6 de julio de 2026, donde los Estados Miembros debatirán enfoques internacionales para gestionar esta tecnología y ver cómo se pueden aggiornar las normativas para poder controlarlo. Porque la Inteligencia Artificial no es buena ni mala per se. "Dependerá de las decisiones que tomen los gobiernos, las empresas y las sociedades. La tecnología ya está transformando la ciencia, la atención sanitaria, la educación y las economías de todo el mundo. Que termine reduciendo o ampliando las desigualdades, y que fortalezca o debilite la democracia y los derechos humanos, dependerá en gran medida de la rapidez con que el mundo pueda construir una gobernanza capaz de seguir el ritmo de la innovación", concluye la ONU.






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