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Luces y sombras del teletrabajo en Pandemia

La llegada de las cuarentenas por el COVID 19 obligó a reorganizar las actividades económicas y no se estaba lo suficientemente preparados. Los desafíos y oportunidades que se presentan con el "home office". Y cuáles son los aprendizajes que hay que rescatar.


Por Diego Quindimil (*)

@contenidohumano


Esto no es teletrabajo. O no exactamente un pasaje elegido de la oficina al home office.

Estamos en una crisis y en medio de la Pandemia nosotros tratamos de desarrollar nuestros trabajos lo mejor que podemos, en un contexto donde también hay angustia e incertidumbre.

En general nuestras tareas no estaban pensadas para ser desarrolladas en soledad y en el hogar. Nuestras casas tampoco fueron preparadas como escenarios del home office: rápidamente tuvimos que generar espacios a fuerza de creatividad, con conexiones que a veces fallan y generan culpa, exhibiendo nuestra intimidad y, en algunos casos, además, siendo casi maestros de nuestros hijos en casa.

En mi tarea de consultor también he vivido este proceso y es claro que tanto para las empresas como para los empleadores esta situación traumática está generando oportunidades de cambio.

En una de las empresas a las que asesoro,un empleado administrativo me reveló que siente que con home office tiene que trabajar más. Al conocer en profundidad el caso pude descubrir que se sentía más obligado a demostrar que trabajaba. “Ahora mi jefe no me ve” dijo en un momento. Lo veía en los Zooms, si, pero él sentía que no lo veía, no lo veía trabajando, entonces se obligaba a trabajar más para que su aporte se hiciera más notorio.

Es cierto que muchas personas al tener que quedarse en su casa han pasado, rápidamente, a tener que trabajar en forma remota. En ese sentido, sí, claro, estamos atravesando un camino acelerado hacia el home office. Lo que quiero destacar es que no es lo mismo llegar a un acuerdo con tu jefe para trabajar desde tu casa, hacerlo al comienzo algunos días por semana, planificarlo, que la situación de encierro forzado que tuvimos que atravesar y que derivó en el actual traspaso al trabajo remoto.

Ya hay algunos indicadores sobre estos cambios. Según una investigación sobre 21.000 empresas a nivel mundial realizada por profesionales de la Escuela de Negocios de Harvard, la jornada de trabajo en la Pandemia es 48 minutos mayor, se realizan más reuniones que antes pero estas son más breves ( https://www.nber.org/papers/w27612.pdf ). La buena novedad es que quizás sea el comienzo del fin de la “reunionitis”. Las reuniones por Zoom y otros dispositivos no son tan extensas. Pero es para tener especial cuidado por el riesgo del exceso de trabajo y el stress laboral que conlleva.

Un gerente al que asesoro está viviendo esta situación con mucha tensión y desgaste; le sugerí fijar límites horarios más precisos para las diferente tareas y poder ser más efectivo con su tiempo. Cuando le pregunté si tenía muchas tareas pendientes. Me respondió: “Ahora mi trabajo es infinito”.

En este contexto, es necesario revisar las expectativas y generar acuerdos posibles, porque lo imposible genera más angustia y desmotivación.

El próximo paso es planificar desde la actual situación de cambio el futuro del empleo en empresas y organizaciones teniendo en cuenta las nuevas condiciones. Preparar escenarios dinámicos para la post-pandemia.

El futuro encontrará a líderes ante el desafío de guiar a sus equipos a la distancia, combinando trabajo remoto y reuniones presenciales. Por su parte, las empresas que ya están aplicando nuevos protocolos quizás tengan que establecer nuevas normas y estilos para conducir sus organizaciones.

Estas organizaciones, entonces, deberán desarrollar protocolos que no sólo tendrán que ver con el COVID y la salud física, sino con la posibilidad de favorecer la salud mental. Nuevas maneras para el funcionamiento cotidiano de los empleados y, especialmente, para los líderes.

En el management de las organizaciones ya se está trabajando un liderazgo renovado, para gestionar equipos con jornadas a veces remotas y a veces presenciales, para internalizar los aprendizajes actuales y desarrollar el nuevo estilo de conducción de la post-pandemia.

Estamos en una tormenta inesperada, hay quienes la están atravesando en un trasatlántico y otros en una balsa. Es vital poder reparar los daños y preparar los equipos para continuar de la mejor manera y si es posible, emerger fortalecidos como empresas, equipos y personas.

Es momento de poner foco ahora en desarrollar los nuevos protocolos de liderazgo.

(*) Diego Quindimil. Psicoanalista - Profesor Universidad de Buenos Aires (UBA) y Universidad Torcuato Di Tella. Director del Posgrado “Gestión Humana de las Organizaciones” (UBA) Director de la consultora Contenido Humano @contenidohumano.


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