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México se suma a los países que no penalizan el aborto

Actualizado: oct 23

Un fallo de la Suprema Corte azteca descriminaliza la interrupción del embarazo en una de las naciones con más católicos del Mundo. Aunque no lo legaliza como en Argentina, primer Estado grande de Latinoamérica en hacerlo. El mapa de cómo está el tema en todo el Mundo.


Por Gabriel Michi



Es un hecho histórico, sobre todo por el país del que se trata. Que en México, el segundo país con más católicos en el Mundo (sólo superado por Brasil) la Suprema Corte de Justicia haya emitido un fallo en el que despenaliza el aborto es un dato que puede sorprender. También porque la presencia de la religiosidad (en sus múltiples expresiones) es algo que atraviesa la vida de los mexicanos a cada momento. El país azteca se suma así a una lista de pocos países de América Latina en descriminalizar la interrupción del embarazo, algo que es distinto en un puñado aún más reducido de naciones de la región que ya lo han legalizado: Uruguay, Argentina, Cuba, Puerto Rico (Estado asociado a EE.UU.), Guyana y Guayana Francesa. En el resto de América del Sur y Central el aborto es castigado judicialmente o existen algunas contadas excepciones donde se lo permite. Mientras que en la mayoría de los Estados más modernos ya es legal y eso trasciende ideologías: por ejemplo, en EE.UU. es legal (desde 1973 por un fallo de la Corte Suprema que hoy está en el centro de la polémica por la actitud tomada por el Estado de Texas) como también lo es en Rusia y China. Lo mismo ocurre en la mayoría de los Estados europeos (con algunas excepciones donde obviamente está presente el Vaticano).







Que México se haya alistado entre los países que no criminalizan el aborto es una novedad por donde se lo mire. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dictaminó penalizar el aborto es "inconstitucional". Y eso fue muy aplaudido por distintas organizaciones que lo consideran como un gran avance para la salud y los derechos de las mujeres. El fallo tiene una alcance dentro de la primera etapa del embarazo y reconoció su derecho a decidir si quieren ser madres o no. Un sacudón importante en un estado donde el 77,7% se declara católico (97,9 millones de personas sobre una población total de 128 millones) y en el que apenas el 8,1% de sus ciudadanos (unos 10,2 millones) se declaraba alejado de toda religión.





Para llegar a este fallo, los ministros de la Corte Suprema mexicana invalidaron el artículo 196 del Código Penal del Estado norteño de Coahuila, que imponía de uno a tres años de prisión "a la mujer que voluntariamente practique su aborto o a la persona que le hiciere abortar con el consentimiento". Aunque esta determinación se asienta en las normas de Coahuila, al tratarse de un recurso de "anticonstitucionalidad", su alcance sienta jurisprudencia para todo el país. Hasta la llegada de este dictamen sólo 4 Estados (Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz) habían avanzado en la despenalización del aborto de los 32 que lo componen. En el resto, con matices, se castiga a la mujer que interrumpa su embarazo.

Ahora, mujeres y organizaciones que defienden los derechos reproductivos, podrán recurrir a la vía judicial la criminalización del aborto en otros códigos penales que lo prohíben. Según el pleno de los ministros de la Corte mexicana ahora "las mujeres o personas gestantes que así lo decidan puedan interrumpir su embarazo en las instituciones de salud pública de forma accesible, gratuita, confidencial, segura, expedita y no discriminatoria". Norma Piña, ministra de la SCJN, señaló que: "El Estado no solo debe abstenerse de forma absoluta de penalizar el aborto, en donde se restrinja el derecho de las mujeres o gestantes a decidir sobre su propio cuerpo, sino que además debe garantizar condiciones mínimas para que ello sea posible".


El antecedente de este fallo histórico del máximo Tribunal de Justicia azteca fue un dictamen en el que se había pronunciado a favor de las mujeres que habían visto violados sus derechos. Sin embargo, según Rebeca Ramos, directora de la organización no gubernamental de derechos reproductivos GIRE, "este 7 de septiembre era la primera vez que los magistrados debatían el fondo de la cuestión: a saber, si abortar debe ser considerado un delito o no".

En 2007, Ciudad de México fue la primera en aplicar una "ley de plazos", que admite que hasta las 12 semanas de gestación sed podía interrumpir el embarazo sin tener que dar explicaciones. Luego se sumaron en la misma línea los Estados de Oaxaca, Hidalgo y Veracruz. Todos ellos despenalizaron el aborto en caso de violación y algunos añadieron el riesgo para la vida o la salud de la gestante, así como malformaciones fetales. Pero, en la práctica hubo muchas limitaciones para poder ejercer ese derecho. Y muchas mujeres terminaron en centros clandestinos de abortos, aumentando sus riesgos y, en muchos casos, perdiendo la vida. Dentro de ellas, las jóvenes y adolescentes con escaso acceso a métodos anticonceptivos, representaban una amplia proporción. Según datos de Save the Children, cada año en México se producen cerca de medio millón de embarazos adolescentes.


A finales de 2020, Argentina se convirtió en el mayor país de América Latina en legalizar el aborto. La nueva ley, aprobada inicialmente por la Cámara de Diputados el 11 de diciembre y confirmada por el Senado el día 30 de ese mismo mes, legalizó la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 14 semanas de gestación. Así siguió los pasos de su vecino Uruguay donde, desde que el aborto se legalizó en 2012, las muertes maternas por aborto se redujeron casi a cero. Hoy México comienza a transitar ese camino, aunque por ahora sólo se trate de las despenalización y no de la legalización. Pero con semejante peso de la religión en su cultura, sin dudas, es un hecho histórico.