Medio Oriente: El fracaso en las negociaciones y un nuevo bloqueo marítimo de los EE.UU.
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Tras las tensas conversaciones entre los estadounidenses y los iraníes, las delegaciones abandonaron Pakistán. Trump ahora amenaza con bloquear a los barcos que paguen el peaje exigido por Irán. Mientras Israel sigue atacando Líbano. ¿Qué puede pasar?
Por Gabriel Michi

Primero llegó el anuncio del fracaso de las negociaciones. Luego, una nueva amenaza de Donald Trump. Algo tan repetido como peligroso. Después de 21 horas de tensas conversaciones e idas y vueltas en Pakistán, la delegación estadounidense y la iraní abandonaron el país denunciando a su contraparte de haber hecho naufragar las negociaciones que pretendían dar fin a la Guerra de Medio Oriente. Esa guerra que ya lleva más de 44 días y 5.000 muertos, además de enormes pérdidas económicas por la destrucción generada por los bombardeos constantes y las que alcanzan al Mundo por el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz. El anuncio del fracaso en el diálogo vino seguido de la advertencia del presidente estadounidense de que ahora cada barco que cruce el Estrecho y haya pagado el peaje impuesto por Irán, será detenido por ellos. Paralizando aún más el tráfico naval en ese lugar por donde históricamente pasaba el 20% del petróleo y el 30% del Gas Natural Licuado que se consume en todo el Mundo y que hoy, merced a los ataques iraníes se redujo a su más mínima expresión: sólo podían atravesarlo algunas embarcaciones autorizadas por Irán -por destinarse a países aliados- o aquellas que hayan abonado ese permiso impuesto en los últimos días.
Trump dijo que la Armada de Estados Unidos comenzaría inmediatamente a bloquear el Estrecho de Ormuz, aumentando la tensión en la región después de que las maratónicas conversaciones con Irán no lograran llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra, poniendo en peligro un frágil alto el fuego de dos semanas. A través de Truth Social aseguró que va a interceptar a todos los buques en aguas internacionales que hubieran pagado un peaje a Irán, y comenzaría a destruir las minas que, según él, los iraníes habían colocado en el Estrecho: "Con efecto inmediato, la Armada de los Estados Unidos, la mejor del Mundo, comenzará el proceso de BLOQUEO de todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del Estrecho de Ormuz. También he dado instrucciones a nuestra Armada para que busque e intercepte a toda embarcación en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán. Nadie que pague un peaje ilegal tendrá paso seguro en alta mar. ¡Cualquier iraní que nos dispare, o que dispare contra embarcaciones pacíficas, será mandado al infierno!"
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Antes de partir de Pakistán -país que ofició de anfitrión y mediador- cada delegación acusó a la otra del fracaso de las conversaciones para poner fin a seis semanas de combates que dispararon los precios del petróleo. El vicepresidente de los EE.UU., JD Vance, que encabezó a la comitiva de su país -por lo que se suponía previamente que se iba a lograr un acuerdo porque él fue quién más se opuso al inicio del conflicto propiciado por Benjamin Netanyahu, el premier israelí-, señaló: "La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo, y creo que eso es mucho peor para Irán que para los Estados Unidos de América". Durante todo el sábado hubo febriles conversaciones que llegaron a un punto muerto por la intransigencia de ambas partes. "Hemos dejado muy claro cuáles son nuestros límites", añadió Vance.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, quien lideró la delegación de su país junto con el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, culpó a Estados Unidos por no haberse ganado la confianza de Teherán a pesar de que su equipo ofreció "iniciativas con visión de futuro". Qalibaf dijo en X: "Estados Unidos ha comprendido la lógica y los principios de Irán, y es hora de que decidan si pueden ganarse nuestra confianza o no",
Las conversaciones se dieron tras el alto el fuego alcanzado a principios de semana y despertaron una fenomenal expectativa porque fueron el primer encuentro directo entre Estados Unidos e Irán en más de una década y las discusiones de más alto nivel desde la Revolución Islámica de 1979. Todo eso hizo que las esperanzas de un acuerdo estuvieran tan fuertes. Sin embargo, duró menos de un día. Según Vance, Irán había optado por no aceptar las condiciones estadounidenses, entre ellas la de no fabricar armas nucleares. Frente a eso, el propio Trump redobló la ofensiva en las redes sociales: "Podría entrar en muchos detalles y hablar de todo lo que se ha conseguido, pero sólo hay una cosa que importa: ¡IRÁN NO ESTÁ DISPUESTO A RENUNCIAR A SUS AMBICIONES NUCLEARES!".
Del otro lado de la trinchera, la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim afirmó que las exigencias "excesivas" de Estados Unidos habían dificultado la consecución de un acuerdo. Otros medios iraníes indicaron que existía consenso en varios temas, pero que el Estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní eran los principales puntos de divergencia. Vale decir que Irán también exigía un resarcimiento por los costos de la destrucción causados por los bombardeos de EE.UU. e Israel, además del levantamiento de todas las sanciones económicos que se aplican sobre ese país desde hace años.
Tras el fracaso de las negociaciones, las autoridades de Pakistán -mediadoras en esta instancia- pidieron continuar con el "cese al fuego" y que se mantengan los canales diálogo abiertos. El ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, afirmó que era "imperativo" preservar el alto el fuego acordado el martes pasado, mientras las partes intentan poner fin a una guerra que comenzó el 28 de febrero con ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Por su parte, desde Israel -país que no formó parte de las conversaciones en Islamabad pero que tenía representados sus intereses a través de EE.UU.- el ministro de Seguridad, Zeev Elkin, declaró que seguir dialogando seguía siendo una opción, pero añadió: "Los iraníes están jugando con fuego". Sin embargo, fue Israel la que continuó bombardeando al Líbano, en particular a militantes de Hezbollah respaldados por Teherán, insistiendo en que ese conflicto no formaba parte del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos. El régimen iraní afirma que los combates en el Líbano deben cesar, ya que eso formaba parte del acuerdo de "cese al fuego", algo que fue confirmado por el mediador paquistaní.
Así las cosas, la tregua entre las partes en conflictos pareció durar un suspiro. Y la posibilidad de que esta encumbradísima negociación tuviera éxito se esfumó tan rápido como llegó. Con ello también desapareció la idea de una paz duradera. Una vez más, las mezquindades de unos y otros mostraron su peor cara. Y su poder de destruir hasta cualquier esbozo de esperanza.





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