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Paraguay: El "paraíso" de los antivacunas alemanes

El caso de dos niñas que fueron llevadas por dos de sus padres al territorio guaraní para evitar ser inoculadas contra el COVID 19 -y que hoy son buscadas por sus otros dos progenitores- desnudó un fenómeno que preocupa: la creciente oleada de inmigrantes antisistema que están llegando desde Europa a ese país y que crean comunidades cerradas, a veces custodiadas por guardias armados, donde dictan y se rigen por sus propias normas.


Por Gabriel Michi



Dos niñas, medias hermanas entre sí. Un padre y una madre. Otro padre y otra madre. Y un conflicto que puso al desnudo una realidad que hace tiempo viene sorprendiendo a Paraguay: la llegada incesante de europeos, en especial alemanes, pero también suizos y austríacos. Y que tienen un patrón común: una "militancia" antivacunas y un negacionismo impactante frente al COVID 19. Hoy, el caso de dos niñas alemanas de 11 y 10 años que se encuentran desaparecidas trajo sobre el tapete esta polémica tendencia. Clara Magdalena Egler (10) y Lara Valentina Blank (11) ingresaron a Paraguay el 27 de noviembre del año pasado. Lo hicieron llevadas, cada una de ellas, por uno de sus progenitores que hoy están en pareja. Y sin la autorización de los otros dos padres. Aparentemente las pequeñas habrían sido llevadas a una comunidad antivacunas alemana de esas que se instalaron en los últimos tiempos en tierra paraguaya.


La Policía paraguaya está buscando el paradero de Clara y Lara, pero nada se sabe de ellas.

El responsable del Área de Vigilancia de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA), Dante Leguizamón, quien investiga este caso, señaló: "Esta situación generó que en Alemania se tramiten los procesos de guarda y patria potestad y se hagan denuncias penales en contra de estas dos personas", refiriéndose a los padres que las llevaron hasta Paraguay, Andreas Rainer Egler (padre de Clara) y Anna Maria Egler (madre de Lara). La denuncia apunta a que las sacaron de forma "irregular" de su país. Ambos adultos, de 46 y 35 años, respectivamente, son pareja y no informaron del viaje a los otros padres.


Anne Maja Reiniger-Egler muestra la foto de su hija Clara, llevada por su ex marido a Paraguay para no vacunarla.

Ahora existe una orden de captura con notificación roja internacional sobre los adultos. Además de una notificación amarilla (personas desaparecidas) para rastrear a las pequeñas. Además de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia, intervienen una fiscal de la Unidad de Trata del Ministerio Público y del departamento antisecuestro de la Policía Nacional, y hasta el Ministerio de la Defensa Pública.


Cuando los dos adultos emprendieron el viaje con sus pequeñas hijas, dejaron cartas a los otros progenitores donde se declararon en contra de que las niñas se vacunen contra el COVID 19. Y la elección de Paraguay como destino no parece casual. Desde hace meses se nota ese arribo masivo de ciudadanos europeos, en especial alemanes, que se "refugian" en territorio guaraní en pequeñas comunidades o colonias bastante cerradas, con reglas de convivencia muy particulares y extraídas del pasado.


Hubo distintas señales de alerta de las autoridades paraguayas cuando el 21 de marzo pasado, 17 personas de una misma familia alemana -10 menores de edad- intentaron ingresar al país sin estar ninguna de ellas vacunada. Fueron retenidos en el aeropuerto y 12 horas después expulsados del país. La explicación: violaban la imposición sanitaria que exigía que debían tener el esquema de dosis completo para ingresar a Paraguay. El problema fue que nadie les impidió volar desde Frankfurt a Madrid y de ahí tomar un avión de Air Europa hasta Asunción. Algo parecido a lo que ahora ocurrió con los dos padres que trajeron a las niñas y están siendo buscados desesperadamente.


Según se supo, el caso de esta familia alemana seguía el camino de muchas otras que, desde que comenzó la Pandemia de COVID 19 y las cuarentenas en todo el Mundo, así como las exigencias de vacunación por doquier, empezaron a radicarse en este país sudamericano. Compran campos o viviendas muy baratos, aprovechando que por las diferencias económicas con Europa, les resulta muy ventajoso. Y las extensas tierras aisladas les sirven para generar esas comunidades propias.


Durante la Pandemia, Alemania se convirtió en la nación europea con mayor cantidad de inmigrantes llegados a Paraguay. Y el dato es contundente: pese a los 10.000 kilómetros que los separa, los alemanes son la tercera comunidad de inmigrantes en el país, sólo por detrás de los brasileños y argentinos que vienen de países limítrofes. En 2021, 1.644 alemanes completaron su proceso de radicación en Paraguay en 2021, según la Dirección de Migraciones. Eso representó casi el triple que en 2020. Y, pareció acelerarse en este 2022: en los tres primeros meses del año (hasta el 30 de marzo), otros 575 se radicaron oficialmente en este país.


La oleada de inmigrantes alemanes a Paraguay loe convirtió en la tercera comunidad de extranjeros.


Si bien esta corriente se incrementó por el Coronavirus, lo cierto es que los militantes antivacunas alemanes empezaron a fluir e instalarse en Paraguay desde antes de la proliferación de este mal. Es decir, eran propaladores de las ideas contra la vacunación en general. Y encontraban en la posibilidad del aislamiento en pequeñas comunidades del territorio guaraní el escenario ideal para mantener sus costumbres. Así, por ejemplo, fueron llegando algunos religiosos y derechistas alemanes. Uno de ellos es Witali Fuchs, que desembarcó en 2016 y vive en Hohenau, una de las colonias alemanas más tradicionales en el sur paraguayo. Allí fundó su propia iglesia y supervisa un foro en Internet sobre la “ola de emigrantes" a Paraguay”: “Busqué Paraguay en el mapa y Dios habló y dijo: la hora llegará y ustedes estarán ahí. Tuve la revelación de que llegarían estos tiempos”, señaló Fuchs a la televisión alemana Deutsche Welle.


En total hay 7.731 alemanes radicados en Paraguay, según los registros oficiales. Aunque podrían ser muchos más, por las faltas de controles fronterizos. De hecho las autoridades consulares germanas calculan que serían entre 22.000 y 30.000. Y de los 7 millones de habitantes que tiene el país, se estima que podría haber cerca de 300.000 de origen o antepasados alemanes. En esta última oleada los recién llegados se han instalado en zonas como la propia Hohenau, como también en Villa Rica. Obligado, Bella Vista o Colonia Independencia. En esas geografías se habla mucho alemán, mezclado con español y guaraní. Pero eso ocurre desde hace tiempo, antes de esta avanzada de los últimos tiempos.


Estas "aventuras" de los antivacunas buscando su propio "paraíso" tan lejos de sus casas implican una movida muy importante. En algunos casos, empiezan todo de cero, comprando tierras o viviendas y armándolas por completo. En otras ocasiones realizan grandes mudanzas, trayendo muebles en barcos y dejando atrás sus propias historias y sus empleos. En general suelen viajar con gran parte de sus familias.


Hay quienes argumentan que semejante cambio de vida también busca un horizonte más seguro y menos violento, pese a que la tasa de homicidios en Paraguay es 24 veces mayor que en su lugar de origen. Y, como común denominador, se plantean recuperar una vida anclada en valores y realidades del pasado, algo muy difícil de que ocurra. Muchos de ellos acusan a los inmigrantes que llegan a Europa como los responsables de los males de los que ellos dicen escapar. Y, en ocasiones que no son pocas, ese discurso antiinmigrantes, lo profesan también aquellos que militan la fe antivacunas.


Esta claro que no todos encuadran en esos grupos. También hay quienes, cansados de las grandes urbes y sus vicisitudes quieren transitar una vida más cercana a la naturaleza y disfrutar de sus abultadas jubilaciones en euros que les aseguran un mejor pasar en la devaluada economía paraguaya. Y también hay otros profesionales que se sienten seducidos por lo exótico de ese territorio desconocido en el Primer Mundo. Sin embargo, estos ejemplos parecen excepcionales frente al perfil principal y los valores que caracterizan a esta nueva oleada migratoria europea en Paraguay.



Si bien oficialmente en Paraguay hay registrados 7.700 alemanes, sospechan que podrían llegar a 30.000.

De hecho, el cónsul alemán en Paraguay, Frank Gauls, lo graficó claramente en un artículo titulado "Alemanes en Paraguay: guía básica para entender el interés en nuestro país": "Muchos no están de acuerdo con la política de la pandemia en Alemania o Europa y piensan que en Paraguay es más fácil, sin tantas restricciones tal vez”. Si bien el gobierno guaraní aplicó en más de una ocasión la cuarentena obligatoria, no pudo avanzar demasiado con la inoculación: sólo un 46 % de la población cuenta con doble dosis frente a la media del resto de la región que supera el 80 %. Y, como una paradoja más de esta realidad, mientras que en ese país hay un faltante de vacunas contra el COVID 19 para alcanzar a toda la población, siguen llegando inmigrantes de países donde éstas sobran y ellos deciden no aplicarse. Y hasta huir de sus naciones con tal de que no los obliguen a hacerlo.


Para muestra de lo que ocurre sólo basta un botón. Una colonia de 250 extranjeros mayoritariamente alemanes se instaló en una pequeña localidad llamada -como no podía ser de otra manera- "Paraíso verde". Ese paraje rural está prácticamente cercado y custodiado por guardias armados. Es como si fuera un pequeño Estado dentro del Estado paraguayo. Sus orígenes se remiten a 2016, con el arribo de un matrimonio de austríacos que no escondían ser antivacunas e islamófobos. Bajo el paraguas de la empresa Reljuv S.A, transformaron ese espacio (una estancia ganadera y un humedal) en un enorme barrio cerrado de 16 kilómetros cuadrados. Tal como lo contó el diario El País (de España) en su página web lo describen como “el mayor proyecto de urbanización y asentamiento de Sudaméricao como “comunidad autónoma”, con todo lo que eso implica. Y a través de las redes sociales "invitan a antivacunas europeos y seguidores de muchas otras conspiraciones a venir a Paraguay. Les dicen que no hay normas contra la COVID (lo cual es falso), que no hay 5G (lo cual es cierto porque no se ha instalado todavía) y, de paso, les venden un terreno y una casa en el Paraíso Verde. El portón de metal y las vallas de madera vigiladas por los guardias están a unas cuatro horas de asfalto en automóvil desde Asunción, la capital de Paraguay, y a 14 kilómetros de camino de tierra roja y polvo de Caazapá, la ciudad más cercana".


En todo ese proyecto también aparecen la mística y el esoterismo. Los "mensajes divinos" los habían llevado a intentar comunidades similares primero en Suiza y después en California. Pero en ambos casos fracasaron. Erwin Richard Annau señala en un video: “Queríamos vivir una coexistencia de gente basada en la ley natural y la razón, y desarrollo espiritual. Pero no es posible si quieres medicina alternativa, energía alternativa, y agricultura alternativa porque tienes a las autoridades sobre tu cuello”. Annau fue miembro de la Iglesia de la Cienciología y fue condenado en EE.UU. por fraude.


Muchos de los alemanes antivacunas que se radicaron en Paraguay viven en comunidades cerradas.

Mientras la Justicia paraguaya ya ha comenzado a recibir distintas denuncias contra la empresa Reljuv y el "Paraíso Verde" (por estafa y lesión de confianza) y han multado a algunos de estos emprendimientos por el daño ambiental en que estarían incurriendo. Pero existe una preocupación adicional por esta nueva inmigración "antisistema" o, por lo menos, "anti status quo". Y sus prácticas que en muchos casos aparecen como sectarias. Y nadie se olvida que Paraguay en su historia ya ha afrontado distintas olas inmigratorias de europeos que no aceptan las regulaciones democráticas de sus países de orígenes. De hecho el suelo paraguayo se fundó el primer partido nazi fuera de Alemania (en 1928). Y algo que no suena muy casual, esa fundación ocurrió en una localidad que está pegada a "Paraíso Verde": la comunidad de origen alemán llamada Colonia Independencia. Y para sumar más datos: en Paraguay se escondió por décadas el criminal de guerra nazi Josef Menguele, el siniestro médico que realizaba terribles experimentos con seres humanos. Y, en los años del gobierno del dictador Alfredo Stroessner -hijo de un inmigrante alemán- mantuvo fluidos contactos con muchos otros nazis.


En ese complejo escenario hoy buscan intensamente a dos niñas, hermanastras entre sí, que fueron llevadas a Paraguay por dos de sus padres para evitar que las pequeñas sean vacunadas como pretendían sus otros dos padres. Este "rapto" familiar no hizo más que exponer ante los ojos de todos qué está pasando con esta nueva inmigración europea que huye de las normas y del cuidado de sus Estados. Que escapa de la convivencia poniendo en riesgo no sólo su propia salud sino la de toda la comunidad. Una inmigración antisistema que pretende construir su propio Estado o, al menos, que no haya Estado que los controle. Esa oleada de antivacunas europeos que encontró en Paraguay su propio "paraíso".


Muchos de los alemanes que se radicaron en Paraguay defienden la idea de una vida "como era en el pasado".

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