Rebelión en el Imperio: la guerra política por la secesión en el Reino Unido

Escocia, Gales e Irlanda del Norte piden por primera vez en conjunto la independencia de Inglaterra. Quieren sumarse a la UE y alejarse del Brexit. Difícil que los ingleses lo acepten.
Por Gabriel Michi

Un rebelión impensada en el Imperio Británico. Una nueva "guerra" de secesión acaba de estallar. Y pone en peligro la unidad territorial de una de las mayores potencias del Mundo. Y es que los ministros principales de Gales, Escocia e Irlanda del Norte acaban de firmar -por primera vez de manera conjunta- un documento para reclamar su derecho a la independencia de Reino Unido. Los tres líderes nacionalistas -que se reunieron en Cardiff- no sólo quieren abandonar a los ingleses sino que plantean que ningún gobierno de Westminster (la sede política del gobierno británico en Londres) tiene derecho a "bloquear la democracia". Además de criticar que el Bréxit les generó enorme pérdidas a esas naciones, por lo que desean volver a formar parte de la Unión Europea (UE).
Por el lado de Escocia firmó John Swinney, por Irlanda del Norte lo hizo Michelle O'Neill y por Gales lo concretó Rhun ap Iorwerth. Los dos primeros pidieron la posibilidad de hacer referendos en poco tiempo, pero el galés aún no dio precisiones al respecto. Es la primera vez desde que comenzó la descentralización que Gales, Escocia e Irlanda del Norte tienen ministros principales que desean abandonar Reino Unido, lo cual es un terremoto político sin precedentes. Lo hicieron como titulares de sus partidos pero no con el cargo institucional el frente de sus respectivos países.
¿Qué decía el comunicado? "Para quienes nos observan desde estas islas, para quienes nos observan desde todo el mundo, no podría haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin.. Ningún gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia ni a socavar el principio de que nuestro pueblo decidirá su propio futuro. Reconocemos que nuestros partidos tienen posiciones constitucionales diferentes y que cada nación determinará su propio futuro a su manera y a su debido tiempo".
El líder escocés, John Swinney, describió este contexto como parte de un "momento significativo y crucial para Reino Unido". Y fue más allá: señaló que las cosas cambiaron "para siempre". "Los ciudadanos de Escocia, Gales e Irlanda tienen derecho a la autodeterminación. Tienen derecho a decidir su propio futuro. Fundamentalmente, nuestras conversaciones de este lunes giran en torno a reconocer la importancia del momento que estamos viviendo", anunció.
Por su parte, la ministra principal de Irlanda del Norte y vicepresidenta del Sinn Féin irlandés, Michelle O'Neill sostuvo que los intereses de la gente de toda la isla de Irlanda "nunca han sido atendidos por quienes están en Westminster". Y subrayó: "Debemos estar preparados para la reforma constitucional cuando llegue. La elección de tres primeros ministros nacionalistas por primera vez es una clara indicación de que la gente se da cuenta de que Westminster no está trabajando para la gente del Norte, Escocia o Gales". En el mismo sentido se expresó Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin, quien afirmó que el camino de Gales, Escocia e Irlanda hacia la autodeterminación constituyen hoy por hoy "tiempos históricos" y argumentó: "Obviamente, tenemos historias nacionales diferentes, pero tenemos algo muy importante en común, y es nuestra absoluta insistencia en que corresponde al pueblo de Irlanda decidir el futuro de Irlanda, al pueblo de Escocia decidir el futuro de Escocia y al pueblo de Gales decidir el futuro de Gales".
Hace unos días el tema de la independencia de Escocia reapareció en la Cámara de los Comunes. En ese contexto el primer ministro Andy Burnham pareció indicar que podría celebrarse un segundo referéndum en Escocia si existiera un claro apoyo público a la votación. Vale recordar que en septiembre de 2014, el país votó en un referéndum donde el 55% rechazó la independencia frente al 45% que la apoyó.
En Gales, el ministro principal Ap Iorwerth descartó impulsar un referéndum sobre la independencia de Gales durante el primer mandato de su partido en el gobierno y apuntaló que apostaba a un "diálogo nacional" sobre el tema. Por eso quiere crear una comisión nacional para "sentar las bases" de los futuros planes para la independencia de Gales. Buscarían que le transfieran competencias adicionales a Gales -incluyendo en materia de policía y justicia juvenil- , algo a lo que Burnham estaría "abierto" a discutir. El gobierno británico declaró: "El primer ministro está comprometido con impulsar el cambio en las cuatro naciones de Reino Unido y cree firmemente en la unión".
Es probable que las conversaciones aborden la forma en la que la administración central de Reino Unido financia a las naciones con autogobierno. En principio se sabe que será muy difícil que el Parlamento británico apruebe la realización de los referéndum exigidos por los independentistas. Pero parece que el mar de fondo se está agitando como no pasaba desde hace años. Y que una nueva "guerra" de la secesión está explotando. Poniendo en riesgo la unidad en una de las principales potencias del Mundo. En una verdadera rebelión en el Imperio.






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