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Tras un manto de neblinas

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  • hace 3 días
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas

Por Pablo Salinas (*)


Este gobierno se caracterizó por atacar las pocas causas comunes que nos quedan como Pueblo: educación y salud pública y gratuita. No es casual que el Congreso se haya expedido al respecto frenando vetos. Con la causa Malvinas desde ayer parece advertirse un golpe de timón: recoger un sentir popular y reclamo histórico de soberanía sin atacarlo, sino intentando capitalizarlo.


¿Por qué lo hace? Bueno, los números macro muestran debilidad, la micro en coma, la paciencia y espíritu sacrificial de sus votantes están demostrando un límite en pérdida de imagen e intención de voto.

Luego del clima patriótico que invadió a nuestra población, necesitada de una causa común y una alegría durante el mundial, fue el gobierno (luego de traspiés) quien actuó mejor en cosechar ese vacío que hasta ahora la oposición no supo, no quiso o no pudo recolectar. Tanto mirarse el ombligo que cuesta levantar la cabeza para ver las banderas argentinas en autos, casas y balcones, que siguen firmes hasta el día de hoy.


¿Qué hizo el gobierno hasta ayer por el tema? Algo muy distinto a lo anunciado en la cadena nacional:


  • Desfinancia sistemáticamente la defensa nacional. Por citar dos números: en 2020 el gasto era del 0,63% del PBI, en este momento (previo a los anuncios) el gasto se ubica en el 0,28% del PBI. Las compras de material añejo y de escasa proyección disuasiva no colaboran.

  • Los bajos salarios de las FFAA (que no solo son responsabilidad de este gobierno), tampoco. Hay récord de pedidos de baja y militares complementando su salario en economías de plataforma.

  • Se degradan bases militares y tenemos sistemas de armas al borde del colapso (Hércules) o inexistentes (submarinos).

  • Este mismo gobierno frenó el financiamiento de la base naval integrada en Ushuaia que ya estaba en marcha desde 2022.

  • En materia de organismos internacionales, se han cambiando posiciones históricas en votaciones que ponen en peligro el trabajo de décadas de Argentina para sostener el apoyo del Comité de Descolonización sobre la causa Malvinas.

  • En términos de soberanía se desfinancia sistemáticamente la educación, la ciencia y la tecnología, verdaderos puentes hacia obtenerla.

  • En el último 2 de abril Milei dijo: “anhelamos que los malvinenses algún día elijan votarnos”. Esto implica reconocer a una población implantada como pueblo originario.


¿Qué dijo Milei ayer? Cosas muy distintas, que desde ya se valoran en aras de nuestro legítimo reclamo:


  • “Los isleños constituyen una población implantada en un territorio ocupado”

  • “Los referéndums no pueden utilizarse para definir soberanía”.

  • También mencionó que hay que frenar la explotación de petróleo, gas y otros recursos.


¿Qué anunció?


  • Modificaciones presupuestarias para defensa y envío de un proyecto de ley que se apalanca sobre dos ya existentes. Falta conocer su letra, pero preocupa que se mezclen las materias de defensa, seguridad e inteligencia. Implicaría años de retrocesos para nuestro país.


¿Y entonces?


  • Toca que se corra el manto de neblinas que discurso + reacción atolondrada generaron, que la dirigencia esté a la altura para sostener nuestro reclamo soberano inclaudicable y que sepamos qué dice el proyecto de ley.

  • Toca recordar que la alianza de Gran Bretaña y Estados Unidos es viejísima y que nunca se ha roto.

  • Toca ver si el gobierno de veras cambia su postura en relación al Atlántico Sur o si este anuncio es uno más producto de la lectura de encuestas en búsqueda de migrar la agenda hacia temas menos áridos y de nula resolución como la economía.

  • Y toca que la política toda no se deje llevar por anuncios y discursos y se ocupe en todos los frentes posibles de establecer una mesa de negociaciones donde en serio discutamos la soberanía sobre nuestras islas y espacio marítimo circundante.


La geopolítica no conoce de cariños y la Antártida queda en la estación siguiente a las Malvinas. Este juego no es para apurados ni almas nobles.


(*) Pablo Salinas es politólogo - Consultor político Docente universitario UBA / UM / UCASAL




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