Un planeta al rojo vivo
- MundoNews

- 29 may
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La Organización Meteorológica Mundial lanzó un informe donde plantea cómo se aceleró el calentamiento global mucho más de lo previsto. Cuáles son los lugares en más peligro.
Por Gabriel Michi

Un planeta al rojo vivo. Un verdadero infierno en la Tierra. Un medioambiente en llamas. Eso es lo que resulta del alarmante informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En su última actualización describió el panorama más alarmante que de haya conocido hasta el presente en materia del calentamiento global por el cambio climático. En el documento "Predicciones Climáticas Anuales a Decenales 2026-2035" señala que la Tierra está entrando en una década de calor extremo, con récords de temperatura casi asegurados y riesgos climáticos en aumento. El informe -bajado en el trabajo de repopilación de datos de 13 centros científicos internacionales y 250 simulaciones climáticas- despierta todas las alarmas. Y llega a las siguientes conclusiones:
La temperatura media global entre 2026 y 2030 se situará entre 1,3°C y 1,9°C por encima de los niveles de 1850-1900
Hay un 86% de probabilidades de que se bata un récord anual de temperatura, superando el máximo histórico registrado en 2024 (1,55°C).
Aunque es "muy probable" superar temporalmente 1,5°C, sigue siendo "excepcionalmente improbable" (<1%) que la media de cinco años alcance los 2°C
Con esto queda en evidencia que todos los esfuerzos realizados hasta el momento para frenar el cambio climático no alcanzaron. El documento plantea: "Estas proyecciones no significan que hayamos fracasado en el Acuerdo de París. El umbral de 1,5°C se refiere a promedios de 20 años, no a años individuales. Pero cada fracción de grado cuenta: los impactos se intensifican con cada incremento."
Si bien el panorama general debería alertar a todo el Mundo, el calentamiento no será uniforme. Por ejemplo: el Ártico seguirá calentándose a más de 3,5 veces la velocidad global, con inviernos hasta 2,8°C más cálidos que el promedio reciente, lo que acelerará la pérdida de hielo marino en el mar de Barents y el mar de Bering, con consecuencias para ecosistemas y comunidades de pueblos originarios de la región.
Lo mismo ocurrirá con las lluvias, donde la extremización de los fenómenos (por abundancia o escasez) también registrará patrones desiguales. Para sintetizarlo:
Más húmedo: Sahel, norte de Europa, Alaska y Siberia durante mayo-septiembre.
Más seco: La Amazonía enfrentará condiciones más áridas, aumentando el riesgo de incendios y estrés hídrico
Cambio estacional: El sureste de Europa podría recuperar inviernos más lluviosos tras años de sequía
En ese panorama, "es más probable que se desarrollen las condiciones que favorecen la aparición del fenómeno de 'El Niño' durante este período, con mayor intensidad hacia 2027-2028. Los modelos indican que hay un 64% de probabilidades de que las temperaturas en la zona clave del Pacífico se mantengan por encima del promedio. Lo que podría desencadenar olas de calor, sequías e inundaciones en regiones tropicales".
Este informe presentado por la Organización Meteorológica Mundial se basa en la temperatura de los océanos, hielo marino, y distintas variables que muestran el cuadro de situación actual. Y, en base a eso, se utilizan modelos avanzados para anticipar los próximos años con mayor precisión. "Se trata así de una fotografía más precisa de lo que podría ocurrir en un futuro cercano".
Según la ONU, "esto permite a gobiernos y sectores clave (agricultura, gestión del agua, salud pública) anticiparse y adaptarse". Y lo ejemplifica así:
Los servicios hidrológicos pueden preparar reservas ante sequías previstas en la Amazonía.
Las ciudades del norte de Europa pueden reforzar infraestructuras ante lluvias intensas
Los sistemas de alerta temprana pueden activarse con mayor anticipación ante eventos extremos
Por eso es importante que este informe sea tomado como referencia por la s autoridades competentes ya que la tendencia hacia esos efectos climáticos es alarmante. Sin embargo, los autores de este diagnóstico creen que hay margen para influir positivamente en el clima futuro: "Cada tonelada de CO₂ evitada cuenta. Cada política de adaptación implementada salva vidas. Estas predicciones no son una sentencia. Son una brújula. Nos muestran hacia dónde vamos si mantenemos el rumbo actual, pero también nos recuerdan que todavía podemos cambiar de dirección", señalan desde la OMM. Pero los riesgos están ahí, al acecho. Y, en agunos casos, ya se están haciendo presentes, con consecuencias catastróficas. En un planeta al rojo vivo.






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