Venezuela: el día que la tierra tembló desde sus entrañas
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El país caribeño sufrió dos potentes terremotos que destruyeron edificios y mataron a decenas de personas. Aun se desconoce el saldo final de lo que fue el peor sismo del siglo.
Por Gabriel Michi

La tierra tembló desde las entrañas. Y Venezuela sufrió el peor terremoto en más de un siglo. A las 18:04 del 24 de junio un sismo de 7,2 grados sacudió al país caribeño. Y, sin dar respiro, apenas 39 segundo después otro de 7,5 desató más terror. Todo eso en una nación no acostumbrada a este tipo de movimientos telúricos: el último gran terremoto había ocurrido en 1967 y no es comparable con lo vivido en las últimas horas. Cientos de personas quedaron atrapadas bajo los escombros y muchas figuraban en una lista de desaparecidos que 24 horas después acumulaba más de 40.000 búsquedas. Es probable que los problemas de comunicación que se generaron con la destrucción de la infraestructura haya alimentado esa nómina, pero también muchos imaginan que bajo los edificios derrumbados puedan haber cientos (o quizás miles) de cadáveres. Muchos más de los 188 fallecidos que se informaron oficialmente cuando habían pasado poco más de 20 horas de los dos sismos. También se anunció de más de 1.520 personas resultaron heridas. Es de esperarse que esa cifras aumenten con el pasar de las horas. También se sostuvo desde el gobierno que habían sido encontrado 200 personas bajos los escombros y que hubo 2.200 familias afectadas por la destrucción de sus viviendas, fenómeno que alcanzó al menos 250 edificios. Y todos coinciden en que la peor parte de la llevó la zona costera de La Guaira, donde se encuentra el aeropuerto internacional de Maiquetía "Simón Bolívar", que fue dañado gravemente y quedó clausurado.
Lo que se sabe hasta el momento es que el primer terremoto de magnitud 7,2 sacudió la zona de la ciudad San Felipe (en el Estado de Yaracuy), situada a unos 160 km al oeste de Caracas. Y el segundo, de magnitud 7,5, tuvo su epicentro cerca del municipio de Yumare, un poco más al norte, y fue el más fuerte en más de un siglo. Hubo seis Estados donde se vivieron escenas de terror y destrucción: Caracas, La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón. Después de los dos grandes terremotos hubo un centenar de réplicas en menos de 24 horas.
Al dramático cuadro vivido por los sismos se suma que ya desde antes la crisis económica que asola al país desde hace años, algo que ha dejado gran parte de su infraestructura en una situación precaria, lo que complicó las labores de rescate y supuso una prueba crucial para el gobierno interino del país, que acogió con satisfacción las promesas de ayuda de toda la comunidad internacional. Así lo hizo saber la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien quedó a cargo del poder tras el secuestro y detención de Nicolás Maduro por parte del gobierno de EE.UU. encabezado por Donald Trump.
Como se mencionó la zona más afectada fue el estado de La Guaira, a unos 30 kilómetros de Caracas, que fue declarada "zona de desastre". Por eso el gobierno de Rodríguez solicitó el apoyo y la ayuda de empresas privadas para desplegar maquinaria pesada y acelerar las labores de rescate. El suministro eléctrico quedó interrumpido en muchas regiones y hubo escapes de gas que obligaron a cerrar el suministro de ese recurso en varios lugares ante los riesgos de explosiones.
Mientras se esperaba la llegada de la ayuda internacional (con equipos especializados llegados desde EE.UU., España, Francia, El Salvador y Argentina, entre otros países) los equipos de emergencia venezolanos siguieron trabajando contrarreloj para remover los escombros de los edificios derrumbados en busca de sobrevivientes. Sin embargo, hubo personas que denunciaron la falta de ayuda. Ese fue el caso, por ejemplo, de Yamileth Jiménez, residente de La Guaira, quien dijo que su hijo de 19 años quedó atrapado entre los escombros de su edificio de apartamentos de siete pisos. “Está bajo las losas y no hay maquinaria para sacarlo”, dijo Jiménez.
Lo que agravó el cuadro de situación fue que el 25 de junio era un día festivo y muchos venezolanos se encontraban en sus casas. Eso , sumado a la falta de experiencia frente a los terremotos y las características que tuvieron estos fenómenos en particular, llevó a que los efectos destructivos se potencien. Más allá de que edificios enteros se vinieron abajo muchos otros quedaron con daños estructurales que lo volverán inhabitables en el futuro. Lo que hace prever una crisis habitacional muy importante para un país ya acosado por todo tipo de urgencias económicas.
En medio de la incertidumbre por lo ocurrido y los alcances de la tragedia, el Servicio Geológico de Estados Unidos, utilizando modelos predictivos, estimó que el número de muertos probablemente ascendería a miles, con una probabilidad sustancial de superar los 10.000. Peor es muy difícil aun saber si esa cifra se acerca a la realidad. Donald Trump, hoy un elogiador serial del gobierno de Delcy Rodríguez y del vínculo que mantienen con la presidenta delegada publicó en la red social Truth Social: “Los dos grandes terremotos que acaban de golpear al gran pueblo de Venezuela son masivos en escala y han dejado un número devastador de muertes. ¡EEUU está listo, dispuesto y capaz de ayudar! He instruido a todas las agencias de nuestro gobierno a prepararse para moverse rápidamente. Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos. ¡Los primeros reportes no son buenos!”.
El terremoto de magnitud 7,5 fue el más fuerte que sufrió Venezuela por lo menos desde el año 1900. El país se encuentra en el límite entre las placas del Caribe y Sudamericana y ha sufrido terremotos devastadores, incluido uno que causó la muerte de unas 30.000 personas en 1812. Este terremoto fue mucho peor que el de 1967 que tuvo una intensidad de 6,3 grados y causó la muerte de 240 personas.
La crisis económica que arrastra Venezuela también se traduce en la falta de suministros médicos y en una crisis general en el sistema sanitario. Y esa situación se ve ahora en jaque frente a la gran cantidad de afectados por estos terremotos y porque incluso 8 hospitales resultaron dañados. Otro desafío para un país que viene sufriendo distintas vicisitudes. Algunas humanas y otras naturales. Como ésta. La que se vivió el día que la tierra tembló desde sus entrañas.






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