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Efecto dominó: las peligrosas consecuencias impensadas de la guerra en Medio Oriente

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    MundoNews
  • hace 12 minutos
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El conflicto entre EE.UU e Israel con Irán, con el cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura clave, están llevando al Mundo a una crisis que no sólo se expresa en el petróleo sino también en los alimentos, los medicamentos y hasta la tecnología. ¿Por qué?


Por Gabriel Michi




La pandemia de la guerra en Medio Oriente va extendiendo sus peligrosos tentáculos cada vez a más países y geografías. Obviamente lo más grave son las miles de muertes que están dejando los enfrentamientos y la destrucción descomunal. Pero también este conflicto se traduce en una amenaza a muchísimas actividades, que ponen en jaque las economías no sólo de los Estados en litigio sino también del resto del planeta. Este escenario está poniendo en vilo al Mundo entero ya que puede derivar en una crisis sin precedentes no sólo en lo que respecta al precio del barril de petróleo (pasó de 67 dólares antes del conflicto a más de 100 en estos 14 días de guerra) sino a todos sus infinitos derivados, en un efecto dominó destructivo. Incluso los alimentos, los medicamentos y hasta la producción tecnológica se pueden ver afectadas, junto con el turismo y el medioambiente. ¿Por qué? Por múltiples razones. A saber:


  • El aumento del precio del petróleo y encarecimiento del combustible en el Mundo por destrucción de barcos petroleros, refinerías y cierre del Estrecho de Ormuz ya están provocando verdaderos terremotos en la economía doméstica de países de todo el planeta.


  • Se está dando una suba descomunal de los precios de los seguros en transporte (por la peligrosidad y los desvíos de rutas) que impacta en todos los productos exportables.


  • Riesgo en la producción de alimentos: los países del Golfo Pérsico –incluso Irán- son grandes productores de fertilizantes (por ejemplo, la urea) para los cultivos. En EE.UU., los fertilizantes ya aumentaron un 32%. Se estima que eso va a encarecer los costos de la agricultura y, con eso, impactar en el valor de los alimentos.


  • Restricción de la distribución global de medicamentos: Dubái - principal aeropuerto del mundo por donde cada año pasan 95 millones de personas- es un centro logístico clave en el sector farmacéutico. Por ejemplo, los que vienen de la India, que produce la mayoría de los medicamentos genéricos y el 60% de las vacunas del planeta. Si a eso se agrega que e el puerto de Jafza operan unas 400 empresas vinculadas al sector farmacéutico y de la salud procedentes de 60 países, cuyas actividades están paradas por los ataques, la crisis que se avecina en la distribución de remedios puede ser letal a nivel global. Las instalaciones del aeropuerto y del puerto de Dubái sirven al mismo tiempo como centros de almacenamiento y de reexportación de estos medicamentos porque cuentan con sistemas de refrigeración de una calidad técnica de vanguardia.


  • Hay una profunda afectación en la producción de metales, sustancias químicas y aparatos electrónicos ya que los países de la región son grandes exportadores de azufre -el 24% de este subproducto de la refinación de petróleo y gas parte del Golfo Pérsico- y de materias primas como el aluminio. El azufre se destina a fertilizantes, pero también tiene usos importantes para la extracción de minerales y metales como el cobre o el níquel, fundamentales para la producción de aparatos, vehículos y redes eléctricas, semiconductores, chips, baterías y materiales como el acero inoxidable, entre muchas otras aplicaciones. La industria de los celulares y computadoras está en peligro.


  • El turismo está siendo muy afectado por esta guerra. Así como hubo cientos de miles de personas de todo el Mundo que quedaron varadas por días en países alcanzados por el conflicto. Y países como Emiratos Árabes Unidos o Qatar que suelen recibir turismo VIP o incluso son escalas ineludibles en los viajes entre Occidente y Oriente, se ven muy afectados al punto que las reservas de hoteles cayeron a sus mínimos históricos y los precios se derrumbaron ante la falta de visitantes. A eso hay que agregar que el aumento de los precios del combustible ya se está traduciendo en el incremento del valor de los pasajes aéreos.


  • El daño ambiental que están produciendo los ataques, con derrame de petróleo en los mares -por el hundimiento de barcos petroleros- y la contaminación en el aire y la tierra por los gases y residuos emanados por los bombardeos contra plantas de producción y refinamiento del crudo y del GNL proyectan una hecatombe ecológica cuyas consecuencias pueden extenderse por años.


Frente a semejante cuadro, diferentes Estados están recurriendo a medidas de emergencia para enfrentar la crisis. Por ejemplo, los 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE) acordaron poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia para hacer frente a la interrupción de suministro más importante de la historia. Y, en forma individual, varias naciones decidieron echar mano a sus estratégicas reservas petrolíferas para garantizar el abastecimiento de combustible dentro de sus fronteras, aunque sin poder evitar el aumento de los precios internos. Pero también hubo gobiernos que recurrieron a medidas extremas para ahorrar energía e incluso apelaron a disposiciones que hicieron recordar la época de la pandemia de COVID 19. Estos son algunos ejemplos:


  • Países del sudeste asiático vuelven al teletrabajo para ahorrar energía.

  • En Myanmar, la junta militar impuso un sistema de placas pares e impares para restringir la circulación de vehículos.

  • Filipinas ordenó la semana laboral de cuatro días para el gobierno y limitó el uso de aire acondicionado a 24°C.

  • En la India ya están reemplazando las comidas calientes por otras frías por la falta de gas para cocinar, incluso en hoteles y restaurantes. En ciertas localidades suspendieron temporalmente las cremaciones a base de gas y piden a los clientes que utilicen madera o electricidad en su lugar. También se enfrentan a un aumento del precio en el agua envasada y las gaseosas por el encarecimiento de los envases de plásticos derivados del petróleo.

  • En Taiwán, el gobierno bajó impuestos sobre los productos básicos para aliviar el impacto de los aumentos de precios sobre los consumidores y la industria.

  • Tailandia congeló precios del diésel y bloqueó exportaciones de combustible.


Estos son sólo algunos de los ejemplos y grafican el impacto que está teniendo la crisis en todo el planeta pero, especialmente, en Asia. Allí la dependencia del petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz (hoy prácticamente cerrado en un 100% por los ataques) es abrumadora: Gigantes como China e India importan del Golfo Pérsico el 50% del petróleo que usan, para Corea del Norte representa el 65% y para Japón el 72%. En cambio, para EE.UU. la dependencia del crudo que pasa por Ormuz es sólo del 2%. Sin embargo, como el precio del barril es internacional, ya impactó en el galón que consumen los estadounidenses. Así que nadie está exento de la crisis global que se está desatando. Con un peligroso efecto dominó que amenaza al Mundo. En medio de la pandemia de la guerra.




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