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El realismo mágico volvió a la tierra de las tragedias y los milagros

Colombia está conmovida por el rescate de cuatro pequeños hermanos en medio de la selva amazónica después de estar 40 días perdidos tras un accidente aéreo en el que murieron los tres adultos que los acompañaban, entre ellos su madre. ¿Cómo hicieron para sobrevivir?


Por Gabriel Michi



Es una historia digna de haber sido contada por la eximia pluma de aguien como Gabriel García Márquez. Una historia de "realismo mágico" capaz de volver inverosímil la imaginación más prodigiosa. Y ocurrió justamente en la Colombia de Gabo, esa tierra de tragedias y milagros. El rescate de cuatro pequeños hermanos indígenas -del pueblo Araracuara- perdidos por más de 40 días en lo más espeso de la selva amazónica no deja de sorprender y emocionar al país cafetero. Más sabiendo que sobrevivieron primero al accidente aéreo donde murieron los tres adultos que los acompañaban, entre ellos su madre, y después haber podido soportar todo este tiempo con vida en un ambiente hostil y muy peligroso.


La hsitoria que conmueve a los colombiano (y al mundo) se desarrolló en la región de Caquetá, cerca del río Apaporis Allí el 1 de mayo cayó la avioneta que trasladaba a los cuatro niños junto a su madre, Magdalena Mucutuy Valencia, el líder indígena yarupari Herman Mendoza Hernández y el piloto Hernando Murcia Morales. Los tres adultos murieron y sus cuerpo como la avioneta fueron hallados poco después. Pero, milagrosamente, Lesly Jacobombaire Mucutuy, de 13 años, Soleiny Jacobombaire Mucutuy, de 9, Tien Ranoque Mucutuy, de 4, y la bebé Cristin Ranoque Mucutuy (de 11 meses), lograron sobrevivir. Y mantenerse con vida durante los 40 días que duró esta búsqueda de más de decenas de rescatistas donde participaron miembros de las fuerzas de seguridad y referentes indígenas locales: hubo más de 100 soldados de las fuerzas especiales colombianas y más de 70 exploradores indígenas abocados a la misión.


Más allá de esta tragedia en la que falleció su mamá -que ahora se sabe agonizó cuatro días y les pidió a sus hijos que se vayan porque se acercaban animales peligrosos-, los pequeños huían de una situación que es una muestra más del clima de violencia que por décadas sacude a Colombia: grupos disidentes de la guerrilla de la FARC (aquellos sectores que rompieron cuando comenzaron las negociaciones por el "Proceso de Paz") tienen amenazado a su padre, Manuel Ranoque, un referente indígena de esa región. Los niños iban hacia Bogotá junto a su madre en busca de refugio por esta dramática situación. "Somos indígenas... Creo en la selva, que es nuestra madre, y por eso siempre he mantenido la fe y diría que tanto la selva como la naturaleza nunca me han traicionado", dijo Ranoque a los periodistas a las puertas del Hospital Militar Central de Bogotá adonde fueron trasladados los niños tras ser recatados a 5 kilómetros del lugar donde cayó la avioneta.


Ranoque aprovechó la ocasión para agradecer al Equipo de Conservación de la Amazonia (ACT) y a otras personas, cuyos nombres no se revelaron, todo el apoyo prestado a sus hijos y pasó a dirigirse directamente al presidente de Colombia para pedirle que "respete" sus principios como indígenas. Durante la conferencia de prensa, el padre de los cuatro niños rescatados afirmó ser víctima del conflicto colombiano y dijo que había recibido amenazas de muerte, pero se negó a dar más detalles.


Ahora, lo que todo el mundo se pregunta es cómo hicieron estos cuatro niños para sobrevivir durante 40 días en un lugar tan hostil y peligroso como la selva amazónica. Y la clave está en el hecho de que sean parte de una tribu local, cuya crianza se dio en ese ámbito y que le brindó la posibilidad de saber cómo alimentarse y protegerse. Y en eso fue clave el rol que cumplió Lesly, la mayor de los 4 hermanos, que con apenas 13 años se convirtió en una verdadera heroína en el cuidado del resto. Durante el tiempo que estuvieron perdidos, los pequeños se alimentaron en gran parte de harina de yuca. Según las autoridades, comieron tres kilogramos de fariña, una harina de yuca gruesa comúnmente utilizada por las tribus indígenas de la región amazónica. Esa carga era llevada en la avioneta, pero después de unos días se acabó y los pequeños decidieron buscar un lugar donde pudieran seguir con vida.


Los niños de estos pueblos originarios son educados para reconocer plantas comestibles, construir refugios y reconocer los peligros que los puedan rodear. Y Lesly conocía mucho de eso: "Siempre ella los cuidaba cuando la mamá trabajaba. Les daba fariñita, casabito (harina y pan de yuca), cualquier frutica en el monte", contó su abuela Fátima, madre de la mujer fallecida en el accidente. La niña de 13 años, como hija de aquel entorno, conoce los secretos de la selva. "Sabe guiarse por los rayos del sol que se filtran entre los árboles, reconocer los caminos transitables, las ramas quebradas, los hongos comestibles", según su tío. Una persona que viva en una ciudad difícilmente sobreviviría en ese paraje, pero la gente de las comunidades indígenas se orienta con facilidad.


Según el reporte de las autoridades, los niños "estaban desnutridos pero plenamente conscientes y lúcidos cuando los encontramos. Sus orígenes indígenas les permitieron adquirir una cierta inmunidad contra las enfermedades de la selva y el hecho de tener conocimientos de la propia selva -saber qué comer y qué no-, así como encontrar agua, les mantuvo con vida, lo que no habría sido posible (si) no estuvieran acostumbrados a ese tipo de entorno hostil".


En tanto, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, que visitó a los niños en el hospital el sábado, celebró su regreso y dijo que su supervivencia "sería recordada en la historia".

"Son hijos de la selva y ahora son hijos de Colombia", afirmó.


Tras el milagroso hallazgo, ahora los rescatistas continuaron con otra misión: la búsqueda de Wilson, un pastor belga que se convirtió también en héroe porque ya les había marcado a los rastreadores las huellas de los niños y, con eso, alimentado la esperanza en su búsqueda. El perro se perdió el 18 de mayo en medio de esas tareas y ahora lo buscan incesantemente. De hecho, los pequeños contaron que lo vieron y permaneció con ellos varios días. Muchos esperan que otro milagro suceda y que Wilson también pueda ser rescatado. Y todo puede ocurrir en esa tierra de tragedias y milagros donde aún el "realismo mágico" a veces se queda corto con su imaginación.



Ahora buscan a Wilson, el perro que encontró las huellas de los niños y que se perdió en la selva.



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