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Estrecho de Ormuz: marineros varados, el factor humano del que nadie habla

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    MundoNews
  • hace 12 minutos
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Hay 20.000 marinos trabados que no pueden cruzar el peligroso lugar. Están a bordo de 2.000 barcos que no son sólo petroleros. Hay hasta cruceros turísticos. Ya hubo 7 muertos, 8 heridos y 5 desaparecidos. Además de 19 embarcaciones alcanzadas por los ataques.


Por Gabriel Michi




Todos hablan de la crisis económica mundial que está generando la Guerra de Medio Oriente. Y en particular el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y el 30% del Gas Natural Licuado que se utiliza en el planeta. También está en el centro de la discusión internacional cómo eso está provocando un efecto dominó sobre otros aspectos de la economía global. Pero hay un factor humano del que nadie habla. Porque más allá de las víctimas que hay en el conflicto en sí (tras los ataques de EE.UU. e Israel, a los que respondió no sólo con misiles y drones sobre territorio israelí como también en aquellos países vecinos donde había bases estadounidenses) están los más de 20.000 marineros que quedaron varados en sus barcos a un lado y otro del Estrecho ante la amenaza real de ser hundidos por Irán. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU) esta es una situación "sin precedentes" en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y las condiciones de vida de esos 20.000 marinos que trabajan en unos 2.000 buques son motivo de preocupación humanitaria. Y, obviamente, mantienen en vilo a sus familias.


Entre esos barcos no hay sólo petroleros de crudo y gas, sino también graneleros, buques mercantes cargados de containers con bienes y hasta seis cruceros turísticos. Los barcos están atrapados en el Golfo Pérsico y no pueden pasar por el Estrecho debido a la guerra. Irán bordea el estrecho por su lado norte y ha declarado que solo permitirá el paso a buques "no hostiles", es decir, que no estén vinculados de ninguna manera a EE.UU. o Israel. Antes del conflicto, unos 150 buques transitaban cada día por la vía marítima; ahora solo lo hacen cuatro o cinco. Y estos lo hacen con la autorización de Irán porque son destinados a algunos países que son socios comerciales históricos de la nación persa, como pueden ser China e India.




Desde el inicio del conflicto hace un mes, se produjeron 19 ataques contra buques en el estrecho, según la Organización Marítima Internacional (OMI). Siete marinos han muerto, ocho resultaron heridos y cinco fueron reportados como desaparecidos desde que comenzaron los bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán, que desencadenaron ataques iraníes en todo el Golfo.


El último martes 31 de marzo, un petrolero totalmente cargado fue alcanzado frente a la costa de Dubái, probablemente por un dron armado. No está claro por qué esos 19 buques fueron atacados específicamente pero en algunos casos Irán aclaró que había sido así porque desoyeron sus advertencias de no pasar. En la última semana, los ataques parecen haber disminuido en medio de los crecientes movimientos diplomáticos para resolver la crisis.


La OMI, agencia especializada de las Naciones Unidas responsable de las medidas para mejorar la seguridad de la navegación internacional, está buscando cómo garantizar la evacuación y seguridad de los 20.000 marinos. Según, Damien Chevallier, director de la División de Seguridad Marítima de la organización, "no hay precedentes del varamiento de tantos marinos en la era moderna. La OMI ha hecho un llamamiento a todas las partes en conflicto para distender los ataques y los marinos puedan ser evacuados a un lugar seguro". Y agregó: "Han estado trabajando en una zona de guerra activa durante un mes. Es una situación muy aterradora y uno solo puede imaginar el estrés psicológico al que están sometidos".


Por su parte, la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte, socio de la OMI que representa a los marinos, declaró que ha recibido más de 1.000 correos electrónicos de tripulaciones varadas en buques expresando su preocupación por las condiciones a bordo y solicitando ser repatriados a sus países de origen.



Frente a eso Chevalier sostiene: "Podría ser posible relevar a esos marinos reemplazándolos por otros, ya que un buque necesita tripulación para seguir operando, pero las compañías que gestionan esos buques tendrían que encontrar voluntarios. La mejor solución es que esos buques puedan pasar a un lugar seguro a través del Estrecho de Ormuz, pero eso requeriría un cese de las hostilidades".


Mientras se espera una solución de fondo, los 2.000 buques en el Golfo Pérsico están siendo reabastecidos con alimentos, agua y combustible por empresas que operan desde Arabia Saudita y Omán. Las autoridades saudíes vienen trabajando con la OMI para proporcionar información al sector sobre cómo contactar con esas empresas de suministro. Y, a la espera de una garantía para cruzar o que el panorama se normalice, esos buques no necesariamente están amarrados en puertos: muchos se mueven por el Golfo en busca de lugares seguros donde esperar a que termine el conflicto, siguiendo los protocolos de las compañías navieras.




En ese contexto, la OMI sigue dialogando con diversos interlocutores para la evacuación de los marinos, Chevallier afirmó que la organización ha preguntado a Irán "para que aclare qué constituye un buque 'hostil' y, por tanto, cuál podría estar bajo amenaza de ataque" si pasara por el Estrecho de Ormuz. La OMI busca que se acuerde algún tipo de protocolo que garantice un sector seguro para el tráfico marítimo, tal como el que fue adoptado en 1968 con el acuerdo de los países de la región. Este esquema traza la ruta más segura a través del angosto corredor marítimo que pasa cerca de Omán, en el sur.


Y la preocupación no alcanza solamente al presente. Se proyecta también hacia el futuro. Si bien la OMI sostiene que el objetivo es garantizar la seguridad de toda la tripulación actualmente atrapada en el Golfo Pérsico, existen muchos temores a mediano y largo plazo sobre el futuro de la profesión marítima. En ese aspecto, Chevallier describe: "Si los marinos no se sienten seguros debido a conflictos como el que está teniendo lugar ahora, será difícil atraer a la próxima generación para satisfacer unas necesidades crecientes". Y sentenció con una advertencia que debería poner en aleta a la dirigencia política del planeta: "Sin marinos, no puede haber comercio global, del que dependen las economías del Mundo".


En el mientras tanto, esos 20.000 marinos varados y atrapados por los bombardeos cercanos, están sometidos a un estrés psicológico extremo tras un mes de ataques y confinamiento en sus buques. Por eso tripulantes esperan una pronta y segura evacuación, en caso de no poder pasar por el Estrecho de Ormuz. Un lugar sobre el que hoy se deposita la atención del Mundo. Pero que tiene ese factor humano latente (y sufriente) del que nadie habla.



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