Lamento boliviano: La crisis multidimensional que jaquea al gobierno de Rodrigo Paz
- MundoNews

- 19 may
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Una serie de medidas impopulares del presidente que asumió hace seis meses desató la ira de los trabajadores. Hay decenas de bloqueos y un desabastecimiento sin igual. Mientras se denuncia represión y se pide la renuncia del mandatario, la ayuda de Milei quedó en la mira.
Por Gabriel Michi

Es el verdadero "lamento boliviano". Una bomba de tiempo que ya está explotando. Una especie de tormenta perfecta. Un terremoto político, económico y social que se ha desatado todo junto a lo largo y ancho de un país. Bolivia está atravesando una crisis multidimensional que está poniendo en jaque al gobierno del recientemente asumido Rodrigo Paz, el presidente que desconoce esa palabra desde que llegó al Palacio del Quemado A solo seis meses de haber alcanzado la Presidencia de Bolivia, Paz enfrenta una de las crisis políticas y sociales más complejas de los últimos años, marcada por cortes de rutas, reclamos salariales, falta de combustible y crecientes cuestionamientos a su gestión. Su política de ajuste y recortes, sumado a la quita de subsidios al combustible, desató una hecatombe política que incluso se agravó por la pelea que mantiene con su vicepresidente Edmand Lara, ya proclamado como opositor desde casi el día cero del actual gobierno. Y las protestas y bloqueos están provocando una crisis de desabastecimiento sin igual. Frente a eso el gobierno argentino de Javier Milei anunció el envío de aviones Hércules con ayuda alimentaria (toneladas de pollo), algo que quedó en el foco de la tormenta porque referentes de la oposición venezolana y argentina denunciaron que en realidad llevaban material bélico para reprimir las demandas sociales e incluso para transportar militares bolivianos, cosa que fue desmentida por el oficialismo libertario.
Desde hace más de dos semanas, distintos sectores sindicales y sociales mantienen bloqueos en decenas de puntos del país, situación que derivó en problemas de abastecimiento de bienes sustanciales (incluso alimentos básicos y hasta oxígeno para los hospitales), una paralización económica extrema y tensiones políticas que jaquean a Paz. Y una represión que ya ha causado hasta el momento 4 muertos, 50 heridos y más de 100 detenidos. No son pocos los que están exigiendo la dimisión de este presidente de derecha que vino a cortar con casi dos décadas de gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS) que llevó al poder a Evo Morales y luego a Luis Arce, con la sola interrupción de dos años de Jeanine Áñez tras el Golpe de Estado de 2019 que destituyó al líder cocalero. Las peleas internas y feroces en el MAS (particularmente la lucha intestina entre Morales y Arce) y los derivados de la crisis por el agotamiento de las reservas de gas, propiciaron el regreso de la derecha al poder en Bolivia. Algo que se vehiculizó con el arribo de Rodrigo Paz que lanzó un plan de ajuste feroz, que hizo que muchísimos sectores salgan a las calles a protestar.
El sábado 16 de mayo, el Gobierno desplegó policías y militares para intentar liberar las rutas y garantizar el ingreso de alimentos, combustible y oxígeno medicinal a La Paz. Eso generó muchísimas tensiones y episodios de represión. Las movilizaciones son lideradas principalmente por la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos campesinos y sectores mineros. Los reclamos comenzaron con pedidos de mejoras salariales y soluciones frente a la escasez de combustible, aunque luego se sumaron otras demandas vinculadas con la economía y el acceso a recursos productivos. Por ejemplo, los mineros exigen nuevas áreas de explotación, mientras que los maestros públicos reclaman aumentos salariales y mejores condiciones laborales.
Con el correr de los días, las protestas se radicalizaron y hubo episodios de violencia por doquier. Fue allí donde crecieron los reclamos -a partir de la represión- para que el primer mandatario renuncie, algo que él se niega a hacer mientras dice que busca abrir canales de diálogos para lograr pacificar un clima que se está calentando minuto a minuto. Y, encima, como los bloqueos de las rutas (en especial las que llegan desde El Alto a La Paz (la capital), están impactando de lleno sobre la economía y la vida cotidiana en la capital boliviana, lo que enerva aún más ánimos colectivos.
El parate económico se ve en distintas áreas: por ejemplo, la Cámara Departamental de Industrias alertó que la región pierde hasta u$s15 millones por día debido a la interrupción del transporte y la actividad productiva; varias plantas industriales frenaron operaciones por falta de insumos y comenzaron a registrarse aumentos en los precios de alimentos y productos básicos; la situación también afecta en forma directa al sistema sanitario, a tal punto que las autoridades denunciaron que tres pacientes fallecieron por la falta de oxígeno en las hospitales ya que los camiones que lo transportaban quedaron varados en las rutas .
Frente al agravamiento del conflicto, la administración de Rodrigo Paz puso en marcha este sábado un operativo denominado “Corredor Humanitario”. ¿De qué se trata? Más de 3.500 efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas avanzaron sobre distintos puntos de bloqueo para despejar rutas y permitir el ingreso de suministros esenciales, lo que obviamente generó más tensiones entre quienes cortaban las rutas. Así fue que camiones cisterna y vehículos con alimentos avanzando entre piedras, escombros y barricadas levantadas por manifestantes. En algunos sectores hubo enfrentamientos y grupos de protesta arrojaron piedras y explosivos caseros contra las fuerzas de seguridad. Las autoridades denunciaron que incluso los mineros tiraron dinamita en medio de la respuesta a esos desalojos.
Desde el oficialismo responsabilizaron a sectores vinculados al expresidente Evo Morales por el crecimiento de las protestas, quien está protegido en la región de Chapare (su bastión político) evitando ser detenido por una causa judicial que se le sigue y en la que se lo acusa de "trata de persona", referida a un presunto vínculo con una joven menor de edad con la que habría tenido un hijo. Morales señala que todo eso es una campaña de persecución política en su contra y, al no haberse presentado en el juicio que se le sigue por este hecho fue declarado en "rebeldía". Frente a eso sus militantes se movilizaron y tomaron el aeropuerto de Chimoré, para evitar la detención del ex presidente.
“Las demandas reivindicativas han sido atendidas en gran medida conforme a la realidad, pero hay fuerzas oscuras que buscan desestabilizar la democracia”, afirmó el vocero presidencial, José Luis Gálvez. Y, en el mismo sentido se expresó el presidente Rodrigo Paz quien endureció el discurso y advirtió que quienes intenten “destrozar la democracia” terminarán presos. El presidente sostiene además que heredó un “Estado quebrado” y una situación económica extremadamente delicada, como lo había hecho en una entrevista exclusiva con la revista Newsweek cuando aún era candidato.
Sin embargo, sus adversarios cuestionan no sólo el rumbo de ajuste que ha encarado el gobierno de Paz, sin o también la lentitud de las respuestas oficiales frente a la crisis. En ese sentido también remarcan que el mandatario no cuenta con mayoría parlamentaria ni con una estructura política sólida que le garantice respaldo, algo que incluso se profundizó con la pelea letal que mantiene con su vicepresidente Lara.
Por su parte, Evo Morales rechazó las acusaciones del Gobierno y defendió las protestas sociales. Acusó a Paz de “tergiversar la voluntad popular” y de criminalizar la protesta: “Que el pueblo ejerza su derecho a la libertad de expresión y protesta no es un ataque a la democracia”, escribió Morales en X. Y agregó: “Rodrigo Paz afirma que quienes destruyen la democracia irán a la cárcel. Entonces, ¿irán también a la cárcel quienes impusieron un gobernador a La Paz con menos votos que los votos nulos?”.
Mientras las diputas políticas crecen, el aumento de precios, la escasez de combustible y los problemas de abastecimiento profundizan el malestar social en distintos sectores del país. El Ejecutivo intenta recuperar el control de las rutas y garantizar el suministro básico en las principales ciudades, pero las protestas se multiplican y cada vez se suman más sectores que mantienen en tensión a Bolivia y abren interrogantes sobre la estabilidad política de la administración de Rodrigo Paz, a sólo seis meses de haber asumido.
Hay demandas sectoriales y económicas, que van desde el reclamo por mejoras salariales, hasta la anulación de leyes impulsadas por el gobierno y que afectarían, por ejemplo a sectores campesinos y de los pueblos originarios en su ancestral disputas de tierras que, en muchos casos, les fueron arrebatas ilegalmente. Además de esos grupos, también protestan maestros, mineros y transportistas. La Central Obrera Boliviana (COB), uno de los principales sindicatos del país, declaró una huelga general indefinida desde el 4 de mayo, pero la medida no ha tenido un seguimiento masivo.
En tanto, frente a la denuncia de diputados opositores bolivianos sobre que el gobierno de Javier Milei en realidad no había enviado ayuda humanitaria (alimentos) sino armamentos represivos e incluso los aviones Hércules habrían servido para llevar tropas locales a La Paz desde distintos puntos de ese país, el legislador argentino Juan Marino (Unión Por la Patria) anunció: "Presentamos un pedido de informes al gobierno de Milei por el envío de dos aviones militares Hércules C-130 a Bolivia, en pleno proceso de represión a la rebelión popular masiva contra el gobierno de Paz. El diputado opositor boliviano Rolando Pacheco (Alianza Popular) denunció ayer públicamente que los aviones Hércules argentinos no estarían transportando ayuda humanitaria sino material para reprimir las movilizaciones". Y recordó el escandaloso antecedente de noviembre de 2019, cuando "el gobierno de Mauricio Macri envió a Bolivia un Hércules C-130 con el Grupo Alacrán de Gendarmería y, sin manifestación en los registros de embarque, 70.000 cartuchos antitumulto, granadas de gas y otros materiales represivos. Esa carga se entregó a las fuerzas del gobierno golpista de Áñez días antes de las masacres de Sacaba (15/11/2019) y Senkata (19/11/2019). La resolución que autorizó el envío fue firmada por la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich, hoy senadora nacional y jefa del bloque oficialista en el Senado. Por eso, la sola palabra del gobierno argentino no alcanza. Hace falta documentación, manifiestos de carga verificados, lista de personal embarcado, marco jurídico del operativo. Eso es lo que pedimos", agregó Marino.
El canciller argentino Pablo Quirno respondió: "Nos pidieron ayuda logística para llevar alimentos bolivianos desde Santa Cruz a La Paz" y afirmó que se envió aviones a Bolivia para "abastecerles la paz que está siendo afectada por los cortes de los opositores". Quirno explicó : “Los Hércules fueron pedidos la semana pasada por el gobierno boliviano a la Argentina justamente para brindarles la oportunidad de abastecer a La Paz, que está siendo afectada por los cortes de estos opositores que están tratando de debilitar al gobierno del presidente (Rodrigo) Paz en Bolivia”. l canciller también negó que los aviones argentinos hayan sido utilizados para trasladar fuerzas de seguridad: “Es absolutamente falso que los aviones se hayan utilizado para transportar agentes para reprimir. En el avión argentino va solamente tripulación argentina”, afirmó. Y remarcó que eso se da en el marco de acuerdos de cooperación entre ambos países, como lo hacen otras naciones frente a la crisis interna.
¿Cuales son las claves y sectores en conflicto que se movilizaron?
Indígenas de la Amazonía: Exigir la anulación de la Ley 1720 (llamada "de Tierras") sobre la reclasificación de las pequeñas propiedades a medianas para ser objeto de créditos bancarios. Temen perder sus propiedades, mientras que empresarios de Santa Cruz, la región más poblada y motor económico de Bolivia, sí la respaldan. Tras las presiones, Paz aceptó su abrogación, una decisión que está en trámite en el Parlamento.
Campesinos aimaras: La Federación Única de Trabajadores Campesinos de La Paz ‘Tupac Katari’, que agrupa a los sindicatos de agricultores aimaras de esta región, se sumaron al reclamo de los campesinos de la Amazonía, pero el fin de semana radicalizaron su posición exigiendo la renuncia del presidente Paz. "Queremos que se vaya. Ya no queremos diálogo", afirmó el dirigente Jaime Condori. Frente a eso, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, denunció un "proceso conspirativo" y descartó la renuncia de Paz exigiendo respeto al voto popular que le llevó a la Presidencia el 8 de noviembre de 2025.
Central Obrera de Bolivia (COB): Presentó al Gobierno a finales de marzo un pliego de 211 demandas, entre las que destacan un aumento salarial del 20 %, el compromiso de no privatizar empresas estatales y que el Parlamento desista de considerar una ley contra los bloqueos. El Gobierno rechazó la posibilidad de atender la demanda salarial al considerarla inviable.
Maestros: Las confederaciones de docentes urbanos y rurales -174.000 afiliados- realizan movilizaciones callejeras desde la semana pasada en La Paz para exigir un aumento salarial del 20 %, entre otras demandas. El Gobierno rechaza atender ese reclamo debido a la crisis económica.
Seguidores de Evo Morales: Militantes del líder cocalero y ex presidente se oponen a las reformas anunciadas por Paz en sectores estratégicos, además de exigir su renuncia. Además rechazan la segunda orden de captura contra el exmandatario, después de que no se presentara esta semana a un juicio en el que está acusado de "trata agravada de personas" por su presunta relación con una menor de edad cuando era presidente, entre 2015 y 2016.
Transportistas: Denuncian el faltante y la adulteración de combustible, como también el encarecimiento de su precio. De hecho, los sindicatos de chóferes de La Paz, que en días pasados participaron en una huelga nacional por la mala calidad de la gasolina, algo que dañó a miles de vehículos, amenazaron con sumarse a las protestas pese a haber alcanzado un acuerdo con el Gobierno.
Mineros: Los trabajadores de ese sector -muy afines al MAS- que operan bajo el sistema de cooperativas se unieron unirse a los bloqueos y las protestas. Exigen la provisión permanente de combustible y material explosivo para su trabajo.
Así está esa bomba de tiempo llamada Bolivia Una bomba de tiempo que ya está explotando. En una especie de tormenta perfecta. Un terremoto político, económico y social que se ha desatado todo junto a lo largo y ancho de un país. La crisis multidimensional que pone en jaque al gobierno de Rodrigo Paz no para de crecer. Mientras los más vulnerables sufren por la crisis y la exclusión. El verdadero "lamento boliviano".





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