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Irán se viste de sangre en una crisis que jaquea al gobierno

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    MundoNews
  • hace 2 horas
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Miles de personas salieron a las calles a protestar tras una mega devaluación y ya hay más de 500 muertos, la mayoría por la represión policial. Las autoridades acusan a EE.UU. e Israel.


Por Gabriel Michi




Esta vez no fueron los misiles llegados desde el Exterior. No llegaron ni de EE.UU. ni de Israel. Esta vez fueron explosiones internas, en el corazón de la ciudadanía iraní. Una sociedad que detonó por la enorme crisis económica desatada en el país persa tras la mega devaluación de su moneda. Una crisis que generó que miles de personas salgan a las calles a protestar y allí sobrevino una feroz represión. La violencia se tradujo hasta el momento -habiendo pasado menos de 15 días desde que todo comenzó- en cerca de 500 muertos, la mayoría manifestantes y algunos miembros de las fuerzas de seguridad. Mientras el gobierno de Irán amenaza la los que marchan pero también a Israel y EE.UU. si osan meterse en sus "asuntos internos". Es más. en la últimas horas, tras la sugerencia de Donald Trump de que podría realizar un ataque contra ese país "si siguen matando gente", las autoridades iraníes respondieron que bombardearían bases militares estadounidenses en la región, en caso de que eso ocurra.


Las calles de Teherán y de distintas ciudades en 25 de las 341 provincias del país vienen sacudidas por esta convulsión desde el pasado 28 de diciembre. Son las mayores manifestaciones en la República Islámica desde 2022, cuando en Irán estalló la bronca por le muerte de Mahsa Amini, la joven que había sido detenida por llevar mal puesto el velo obligatorio y que murió en una dependencia policial. Tras eso huno masivas protestas que terminaron con 551 manifestantes asesinados por las fuerzas de seguridad, entre ellos al menos 49 mujeres y 68 niños; y una serie de ejecuciones con procesos judiciales muy polémicos en su contra. Hoy estas manifestaciones son por cuestiones bien diferentes, pero la rigurosidad y ferocidad de la represión es la misma. Y, al paso que ya lleva, es muy probable que se supere la cantidad de víctimas de hace tres años. El grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, dijo que había verificado la muerte de 490 manifestantes y 48 agentes de seguridad, con más de 10.600 personas arrestadas en dos semanas de disturbios. Por su parte, las autoridades iraníes no proporcionaron una cifra oficial y, en medio del bloque informativo y la caída generalizada de Internet, todo se vuelve más difícil


Las próximas horas pueden ser decisivas. No sólo por lo que ocurra en las calles iraníes sino porque también está previsto que Trump se reunirá con su gabinete de seguridad para definir qué hacer y, dentro de un enorme abanico de posibilidades, se analiza colocar más sanciones contra el país y sus líderes. Pero tampoco se descarta la opción de un ataque militar. En palabras de Trump: "El ejército lo está analizando y estamos considerando algunas opciones muy sólidas". Frente a eso, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió a Washington contra "un error de cálculo" y agregó: "Seamos claros: en caso de un ataque contra Irán, los territorios ocupados (Israel), así como todas las bases y barcos estadounidenses, serán nuestro objetivo legítimo". No es la palabra de un recién llegado: Qalibaf fue comandante de la élite de la poderosa Guardia Revolucionaria de Irán.


Mientras eso ocurre en la esfera internacional, hacia adentro de Irán se vive una feroz cacería contra las protestas que se desataron por el descomunal aumento de los precios, producto de una mega devaluación. Es quizás la peor crisis política interna contra los gobernantes clericales que están en el poder desde la Revolución Islámica de 1979. Durante todo el fin de semana miles de personas marcharon por Teherán y otras ciudades, con consignas muy fuertes contra el gobierno. En algunas de esas protestas se vieron vehículos y otros elementos incendiados, en medio de la ira de la gente. Se escuchaban múltiples detonaciones,. se vería manifestantes enmascarados arrojando todo tipo de elementes y calles y autopistas repletas de escombros, mientras la represión policial también volvía todo más violento. La televisión estatal mostró docenas de bolsas con cadáveres en el suelo en la oficina del forense de Teherán, diciendo que los muertos eran víctimas de eventos causados ​​por "terroristas armados", pero sin aportar pruebas al respecto. En la morgue, las familias caían abatidas por el dolor de ver de esa manera a sus seres queridos. En Centro Médico Forense Kahrizak en Teherán se veía a familiares buscando identificar los cuerpos.


Pese a que las protestas y la convulsión social estallaron por esa hecatombe económica y la conflictividad fue creciendo de la mano de la brutal represión, las autoridades iraníes acusaron a Estados Unidos e Israel de fomentar disturbios y convocaron a una manifestación nacional para condenar las "acciones terroristas lideradas por Estados Unidos e Israel". Para intentar mantener el control de la información que circula, se ha desatado un apagón de Internet desde el jueves 8 de enero. Frente a ese cuadro, Trump anunció que hablaría con Elon Musk para la restauración del acceso a internet en Irán a través de su servicio satelital Starlink.


Los llamados a la paz y al fin de la represión llegaron de muchos lugares del Mundo. Así, el Secretario General de la ONU, António Guterres, se mostró conmocionado por los informes de violencia e instó a las autoridades de Irán a actuar con moderación. "Los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica deben ser plenamente respetados y protegidos", declaró en X. Sin embargo, el gobierno iraní eligió el camino de la victimización y declaró tres días de luto nacional "en honor a los mártires muertos en la resistencia contra Estados Unidos y el régimen sionista", olvidándose que cientos de muertos estaban protestando contra ellos.


La posibilidad de una escalada internacional está latente no sólo por el choque verbal contra EEUU sino también por lo que plantean las autoridades israelíes. De hecho, Israel estaba en alerta máxima ante la posibilidad de cualquier intervención estadounidense y las consecuencias de lo que eso pueda traer para la región. Vale recordar que Israel e Irán libraron una guerra de 12 días en junio de 2025, a la que Estados Unidos se unió brevemente atacando instalaciones nucleares iraníes. En aquel momento. Irán respondió disparando misiles contra Israel y una base aérea estadounidense en Qatar. Pero muchos interpretaron que ese ataque iraní -que se saldó sin víctimas- fue controlado y acordado porque debía cuidar también su frente interno.


Es decir, las autoridades iraníes atraviesan no sólo un difícil contexto externo que lo debilitó después de aquellas escaramuzas de mitad de 2025 y los golpes recibidos por aliados como el Hezbolá en el Líbano, sino que también se enfrenta a un importante descontento interno. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que Israel y Estados Unidos estaban planeando la desestabilización y que los enemigos de Irán habían traído "terroristas... que incendian mezquitas... atacan bancos y propiedades públicas". Y agregó: "Familias, les pido: no permitan que sus hijos pequeños se unan a los alborotadores y terroristas que decapitan a las personas y matan a otras". La televisión estatal dijo que 30 miembros de las fuerzas de seguridad serían enterrados en la ciudad central de Isfahán y que seis más fueron asesinados por "alborotadores" en Kermanshah, en el oeste.


Mientras el gobierno iraní da ese mensaje, un envalentonado Trump -tras el ataque a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro- publicó en sus redes sociales: "Irán busca la LIBERTAD, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!". En sintonía con eso, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantuvo una conversación telefónica con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para hablar de una posible intervención estadounidense en Irán. Por su parte, Reza Pahlavi , hijo exiliado del último sha de Irán y una voz prominente en la fragmentada oposición, afirmó que Trump había observado la "valentía indescriptible" de los iraníes. "No abandonen las calles", escribió Pahlavi, quien reside en Estados Unidos.


Lo cierto es que una posible intervención estadounidense -con apoyo de Israel- genera mucho ruido. Más teniendo en cuenta el rechazo que los EE.UU. y sus aliados israelíes despiertan en vastos sectores del mundo musulmán. Y no faltan quienes creen que eso abriría una "Caja de Pandora" mucho peor. En un Irán que hoy se ha cubierto de sangre. De represión. Y de muerte.





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