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Perú: el país de las Presidencias imposibles e inconclusas

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    MundoNews
  • hace 8 minutos
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El Congreso destituyó a José Jerí, quien asumió hace apenas cuatro meses, tras la expulsión de Boluarte. Designaron a José María Balcázar. Ya hubo 8 mandatarios en apenas 10 años.


Por Gabriel Michi




Perú, el país de los presidentes descartables. O de las Presidencias imposibles. Inconclusas. Una vez más el Congreso peruano destituyó a un primer mandatario. Y van... Se trata del presidente interino José Jerí, quien había asumido su cargo hace apenas 4 meses, luego de sustituir a Dina Boluarte -también desplazada por los legisladores- quien a su vez había reemplazado a su compañero de fórmula, Pedro Castillo, hoy preso como otros mandatarios. Otra vez la inestabilidad política se hace presente en Perú, con un Congreso que vuelve a mostrar que es quien en realidad detenta la suma del poder político en ese país. Y esta destitución de Jerí encima ocurrió apenas unas semanas antes de una elección presidencial prevista para el 12 de abril próximo, fecha en el que los peruanos deben optar por quien asuma ese frágil rol a partir del 28 de julio. Finalmente, José María Balcázar fue elegido presidente del Congreso y asumirá la Presidencia de la República, luego de que la vacancia dejada por la censura de Jerí, tras una votación en la que obtuvo 64 votos, superando a María del Carmen Alva, quien alcanzó 46 sufragios de los legisladores.


El flamante presidente peruano (el octavo en una década) es un legislador que representa a la región Lambayeque, y fue elegido congresista en las elecciones generales de 2021 por Perú Libre, obteniendo 6.641 votos válidos. Actualmente, integra la bancada Perú Bicentenario y, con 81 años de edad, era debutante en el Congreso. Es abogado, con estudios de posgrado y una carrera académica de más de cuatro décadas en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Además, trabajó en el Poder Judicial entre 1982 y 2021, hasta lanzarse a la política. En su primer mensaje como presidente garantizó la organización de elecciones libres, y prometió mantener la política económica y la lucha contra la inseguridad ciudadana. “Primero, garantizar al pueblo del Perú que va a haber una transición democrática y electoral pacífica, transparente, que no haya ningún tipo de duda en las elecciones”, expresó Balcázar.


Jerí fue el séptimo presidente de Perú en menos de una década, y ahora será reemplazado por un miembro del Congreso, que tomará la posta hasta la asunción del nuevo presidente electo. El depuesto mandatario fue el presidente más joven designado en Perú -39 años- y había llegado al Congreso en 2021 como parte de la agrupación Somos Perú, un pequeño partido conservador. Fue designado presidente del Parlamento en octubre pasado, cuando los legisladores votaron a favor de destituir a la entonces presidenta Dina Boluarte, ante el aumento de la violencia en el país. El mandato de Jerí -con muy poco respaldo legislativo- se vio truncado al surgir acusaciones de corrupción en su contra y de tráfico de influencias en medio de una denuncia que es investigada por la  Fiscalía General de la Nación. Los cargos se derivan de una serie de reuniones no reveladas con dos empresarios chinos en diciembre. Uno de ellos tiene contratos gubernamentales vigentes, mientras que el otro está siendo investigado por su presunta participación en una operación de tala ilegal. Vale aclarar que Jerí niega haber actuado mal y que su participación en las reuniones con los ejecutivos asiáticos tuvieron que ver con la organización de una festividad peruano-china. Sin embargo, sus opositores no le creen y lo acusan de corrupción.


Aunque Jerí aún no ha sido declarado culpable de corrupción por la Justicia, sus ex colegas en el Congreso citaron las acusaciones como una de las razones para destituirlo, argumentando que Jerí se había vuelto incapaz de ejercer sus funciones presidenciales y mostrando, una vez más, que el poder del Parlamento es avasallante y pasa por encima de lo que pueda disponer el Poder Judicial y ni hablar del Poder Ejecutivo. Y es que una cláusula de la Constitución peruana permite a los legisladores destituir a los presidentes que ellos consideren “moralmente incapaces” de ejercer sus funciones, algo que han utilizado en repetidas ocasiones. Y, así, echaron una y otra vez a los primeros mandatarios previamente elegidos o por los ciudadanos o por ellos mismos. Encima los que llegan designados por el Congreso lo hacen muy condicionados por las frágiles alianzas que lo llevaron a ese lugar y en las que se suelen unir sectores opuestos entre sí. Construir esas circunstanciales -e interesadas- mayorías es directamente proporcional a la vulnerabilidad de los presidentes designados.


Perú sumó ya siete presidentes en la última década: Pedro Pablo Kuczynski (julio 2016-marzo 2018); Martín Vizcarra (marzo 2018-noviembre 2020); Manuel Merino (10 a 15 de noviembre de 2020); Francisco Sagasti (noviembre de 2020-julio de 2021); Pedro Castillo (julio de 2021-diciembre de 2022); Dina Boluarte (diciembre de 2022-octubre de 2025) y José Jurí (octubre de 2025-febrero de 2026). De todos ellos, sólo dos de ellos fueron elegidos por voto popular: Kuczynski y Castillo. Los demás han sido vicepresidentes que sustituyeron a presidentes destituidos y/o congresistas elegidos por sus pares.


Lo llamativo es que, a pesar de lo que muchos denominan como "la puerta giratoria" de la Presidencia y la enorme inestabilidad política que eso representa, la macro economía peruana se ha mantenido estable durante la última década, con gobiernos apegados a políticas económicas ortodoxas que incluyen un gasto fiscal modesto. Pero la desigualdad social y la informalidad de la economía son la otra cara de un país que tiene muchísimos problemas, incluidos los de la violencia y la inseguridad creciente. La nación sudamericana tenía una relación deuda pública/producto interno bruto del 32% en 2024, una de las más bajas de América Latina, lo que ayudó a que lleguen ciertas inversiones extranjeras, incluyendo el mayor puerto comercial del continente, desarrollado por capitales de China. Pero el 80% de sus trabajadores sufren una enorme precarización laboral. En ese contexto, el Congreso, con un poder cada vez más omnívoro, no sólo avanzó una y otra vez contra el Poder Ejecutivo; también aprobó leyes en los últimos años que amenazan la independencia del Poder Judicial de Perú.


Hasta la definición a favor de José María Balcázar, había otros tres nombres en danza para completar el mandato del destituido Jerí; la mencionada legisladora Maricarmen Alva y sus pares Héctor Acuña, y Edgar Reymundo, Pero Balcázar se quedó finalmente con la Presidencia del Congreso y, por ende, de la República.


En tanto, para las elecciones de abril hay dos favoritos: Rafael López Aliaga, un empresario conservador y ex alcalde de Lima y la ex legisladora Keiko Fujimori, tres veces candidata presidencial cuyo padre (Alberto) fue presidente en la década de 1990 en una de las gestiones más polémicas, corruptas y violentas de la historia reciente de Perú. Alberto Fujimori murió en 2024, pocos días después de salir de prisión. Casi todos los presidentes peruanos terminaron con problemas con la Justicia y muchos de ellos fueron encarcelados. Hay que ver qué pasa con el destino de Jerí. Vale recordar que incluso en Perú existe la única cárcel del Mundo en la que conviven hoy en día varios ex presidente: como informó MundoNews, en el penal de Barbadillo, hoy están presos tres ex mandatarios: Alejandro Toledo (2001-2006), Ollanta Humala (2006-2011), Martín Vizcarra (2018-2020) y Pedro Castillo (2021-2022). Pero el primer preso de esa envergadura que pasó por allí fue el propio Alberto Fujimori.



Sin embargo, lo que nadie duda es que el verdadero poder estará bastante lejos de lo que surja de esa voluntad popular. Porque, en definitiva, eso es lo que demostró la historia reciente de Perú. La historia de un Parlamento todopoderoso que hace y deshace de acuerdo a su conveniencia y sus intereses. A espaldas de la gente. Por eso es el país de los presidentes descartables. De las Presidencias imposibles. E inconclusas.




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