La guerra en Medio Oriente revive las políticas del COVID
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- hace 7 días
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Distintos países están instrumentado y planificando políticas para ahorrar energía por la crisis desatada tras el cierre del Estrecho de Ormuz. La AIEA recomienda volver al teletrabajo.
Por Gabriel Michi

La guerra tiene múltiples caras. Y consecuencias. Más allá de la muerte y la destrucción en los países en litigio, otras naciones suelen ser afectadas de una u otra manera. Y el conflicto bélico desatado el 28 de febrero con los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán no sólo no es la excepción. Es la prueba más evidente de los efectos globales de una guerra ue comenzó en Medio Oriente pero por sus efectos económicos -por la crisis energética tras el cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a las infraestructuras petroleras- se proyectaron por todo el planeta. Al punto que muchas naciones van camino a repetir prácticas y costumbres de la época de la pandemia de COVID. Todo sea para ahorrar energía en un contexto donde su falta y su encarecimiento impacta de manera categórica.
Así, varios países de Asia -algunos de ellos que llegan a que 80% del petróleo que consumen pasa por Ormuz- están avanzando en instaurar políticas de trabajo desde el hogar que se van extendiendo en distintas geografías y que recuerdan las postales del 2020. Incluso se estudian. Si bien ningún Estado lo ha impuesto oficialmente el teletrabajo, hay muchos que lo están analizando. Y más después de las recomendaciones que han surgido de la Agencia Internacional de Energía de que la gente trabaje desde casa. La AIE, que acordó una liberación récord de alrededor de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas para hacer frente a la crisis, realizó una serie de propuestas para aliviar las presiones sobre los precios del petróleo, como trabajar desde casa y evitar los viajes en avión. El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, planteó: "Hubo pruebas reales, como después de la invasión rusa de Ucrania . Los países europeos adoptaron estas medidas, y los gobiernos europeos las anunciaron. Les ayudó mucho a superar esos momentos difíciles sin energía rusa... pero manteniendo el suministro eléctrico", dijo Birol.
Por su parte, Corea del Sur, potencia industrial, lanzó una campaña pública pidiendo a la gente que reduzca el tiempo de ducha, cargue los teléfonos durante el día y use la aspiradora los fines de semana. El ministro de Energía surcoreano, Kim Sung-whan, señaló: "Creo que es una buena idea" la recomendación de la AIEA. Y agregó: "Consultaremos con los ministerios pertinentes y estudiaremos activamente medidas para el teletrabajo".

En tanto, Filipinas, país que depende en gran medida del petróleo de Oriente Medio para satisfacer sus necesidades energéticas, redujo la jornada laboral en algunas oficinas gubernamentales a principios de este mes. El presidente Ferdinand Marcos declaró el "Estado de Emergencia Energética Nacional", denunciando que el conflicto representa un "peligro inminente" para el suministro energético del país.
Otro país que tomó medidas fue Pakistán cerrando las escuelas durante dos semanas y anunciando que los empleados de oficina trabajarían más desde casa. La nación insular Sri Lanka declaró que a partir de ahora todos los miércoles serían festivos para optimizar el uso de su combustible.
No son los único. Otro caso es de Singapur, base de un importante centro financiero asiático, que instó a las personas y a las empresas a cambiar a electrodomésticos de bajo consumo energético, utilizar vehículos eléctricos y subir la temperatura de sus aires acondicionados para consumir menos electricidad.
En Tailandia, el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, ordenó a los funcionarios que suspendieran los viajes al extranjero, que ajustaran la temperatura del aire acondicionado por encima de los 25 grados, que evitaran los trajes y las corbatas, que usaran las escaleras en lugar de los ascensores y que trabajaran desde casa.
En paralelo, varios países están echando mano a recursos de emergencia para afrontar las consecuencias de esta crisis, desde utilizar las reservas petrolíferas que siempre guardan para situaciones terminales hasta destinar fondos especiales frente a semejante panorama, algunas ya desplegadas en la pandemia de COVID. Así, el gobierno japonés anunció que planea usar 800 mil millones de yenes (5 mil millones de dólares) de sus fondos de reserva para financiar subsidios destinados a mantener el precio de la gasolina en un promedio de 170 yenes por litro. Esta medida costaría hasta 300 mil millones de yenes al mes (unos 1.870 millones de dólares).
En el mismo sentido, Nueva Zelanda proporcionará una ayuda financiera temporal de 50 dólares neozelandeses (29,30 dólares estadounidenses) semanales a partir de abril para familias de bajos ingresos. "Sabemos que estas familias se verán particularmente afectadas por la crisis mundial del precio del combustible. Les estamos brindando ayuda oportuna", explicó la ministra de Finanzas de Nueva Zelanda, Nicola Willis.
En la vecina Australia, cientos de gasolineras se están quedando sin combustible debido a las compras de pánico y la escasez, que están afectando gravemente a las zonas regionales remotas del vasto continente. Frente a ese cuadro, el gobierno de Anthony Albanese envió un proyecto de ley al Parlamento upara duplicar las sanciones por la especulación con los precios del combustible. Por su parte, varios países asiáticos también liberaron nafta y diésel de sus reservas nacionales y han flexibilizado temporalmente los estándares de calidad de la gasolina y el diésel para aumentar la oferta.






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