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La pelota siempre al "Diez"

Se cumplen 36 años de los dos goles de Diego Maradona con los que la Selección argentina derrotó a la de Inglaterra en el Mundial de México '86. La "mano de Dios" y el "mejor gol de todos los tiempos" sintetizaron los sentimientos de muchos de sus compatriotas. Y sirvieron para fortalecer la imagen de ícono del jugador que marcó la historia del deporte más popular.


Por Gabriel Michi



Pasaron 36 años. Y ocho Mundiales. Y todos, absolutamente todos los fanáticos del deporte más popular del Planeta lo recuerdan aún hoy. Incluso aquellos que no lo son. Y los que, por cuestiones de edad, no lo vivieron. Después de aquel 1986 en que la Selección argentina obtuvo su última Copa del Mundo, comenzó una sequía interminable para los hinchas locales. Más allá de aquella consagración en territorio azteca (en la final ante Alemania) todas las imágenes remiten a un partido en especial: El 2 a 1 con el que Argentina venció a Inglaterra. Y, aquel 22 de junio de 1986, hubo dos conquistas que quedaron grabadas en la historia del fútbol internacional: los dos goles de Diego Armando Maradona, que sellaron el triunfo celeste y blanco y le permitieron el pase a las semifinales del torneo.


"La Mano de Dios", tal como lo bautizó el propio Maradona, y "el mejor gol de todos los tiempos", como lo definió la prensa de todo el Mundo, representaron para la Argentina el clímax de un momento único, irrepetible, que entronaron al crack futbolístico en un sitial de ídolo que nunca más abandonó, pese a todas las polémicas en las que estuvo sumergida su vida. Es más, a poco más de un año y medio de su muerte, la idolatría de Diego sigue al tope del simbolismo colectivo, con esos dos goles como parte central de esa idolatría.



A los seis minutos del Segundo Tiempo, Maradona quedó habilitado por el rebote en un jugador rival, y extendió su brazo izquierdo cerca de su cabeza con el que impulsó la pelota unos 20 centímetros por encima del arquero Peter Shilton. El "10" argentino corrió hacia una de las esquinas de la cancha para gritarlo mientas miraba de reojo la protesta del portero inglés que le señalaba con desesperación al arbitro tunecino Ali Bennaceur su brazo, pero el juez lo dio cómo válido. Recién en 2005, es decir 19 años después, Maradona reconoció públicamente -en su programa "La Noche del Diez", que el tanto había sido con la mano.


Pero Diego no se podía quedar con eso nomás. Cuatro minutos después, a los 10 minutos (55 del partido) de ese segundo tiempo Maradona encararía una obra maestra dejando a 7 jugadores ingleses, incluyendo al arquero, para convertir "el mejor gol de todos los tiempos". O "el gol del Siglo". O "el mejor gol del Mundo". O como quieran nombrarlo. Después de recorrer 52 metros, con 44 pasos y 12 toques al balón con la zurda en 10,87 segundos irrepetibles, mágicos. Así ponía el 2 a 0 ante Inglaterra que luego descontaría con un tanto de Gary Lineker, a 9 minutos del final, para sellar el 2 a 1 definitivo. Aquella joya deportiva de Diego dejó maravillados a los más de 116.000 asistentes al Estadio Azteca. Como al resto del Planeta Tierra. Porque Maradona pareció un extraterrestre. Y dejó en claro, para todos los jugadores del Mundo, cómo deberían jugar si compartían una cancha con el crack: "la pelota siempre al Diez".










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