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La prohibición de los celulares en las aulas crece en Europa

Actualizado: 2 dic 2023

Distintos países del Viejo Continente ya tienen disposiciones que restringen el uso de los teléfonos móviles en las escuelas. Ya es así en Portugal, Italia y Francia. Y en poco tiempo se va a implementar en otras naciones. Aseguran que distraen y afectan el aprendizaje.


Por Tomás Michi



El continente europeo se encuentra en una encrucijada acorde al siglo XXI. Mientras la tecnología avanza exponencialmente y se mete cada vez más en los hogares y la vida cotidiana, las autoridades de varios países ponen en tela de juicio la conveniencia de la utilización de los teléfonos móviles en las escuelas. Eso es algo que genera polémicas entre sus propulsores y aquello que postulan que eso representarìa una pérdida de las oportunidades que brindan las tecnologías en el ámbito educativo. Pese a los reclamos, varios establecimientos en diferentes países de Europa están decidiendo tomar medidas firmes contra su uso en las aulas. Los casos más resonantes ocurren en naciones como Alemania, España, Francia, Italia y Países Bajos.


Todo comenzó a partir de las advertencias de la UNESCO, la agencia para la educación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su mensaje fue claro: el simple hecho de estar cerca de un teléfono inteligente ya genera la distracción de los alumnos en el aula, y, en consecuencia, un peor rendimiento de los mismos. "La revolución digital encierra un potencial inconmensurable, pero, al igual que se ha advertido sobre cómo debe regularse en la sociedad, debe prestarse una atención similar a la forma en que se utiliza en la educación", afirmaron en un informe reciente.





A partir de esos constantes intentos de concientización de organizaciones como UNESCO, varios países europeos comenzaron a actuar. Quizás el caso más fuerte sea el de Países Bajos, que tomó la determinación de prohibir definitivamente los móviles, tablets y smartwatches en clase a partir del próximo 1 de enero de 2024. Esta medida se acordó luego de largas reuniones entre el Ministerio de Educación y las distintas organizaciones educativas, incluso las propias escuelas. La restricción será total, excepto en casos de una necesidad urgente por motivos médicos. "Aunque forman parte de nuestras vidas, las clases no son su lugar", contó el ministro Robbert Dijkgraaf.


Italia, por su parte, es el pionero de la región en impulsar este tipo de medidas. En el año 2007 decidió promulgar una ley para establecer la prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas. Sin embargo, pese a la existencia de esa norma, comenzó a verse en algunos establecimientos educativos que no se cumplía al ciento por ciento, por lo que el año pasado, el entonces ministro de Educación, Giuseppe Valditara, tuvo que pronunciarse públicamente recordando la vigencia de esa legislación. Hay un factor clave que traza una delgada línea entre el uso de los celulares o no: está supeditado a "la autorización del docente".



Por su parte, el debate en Francia tuvo posturas contrapuestas sobre la medida. Y pese a que hubo varias voces en contra de la restricción, en el año 2018 se prohibió también de forma total, como sucederá a partir del año entrante en Países Bajos. En Portugal se discutió hace más de 10 años y terminó con una regulación (en 2012), en la que se prohibió el uso de esos equipos durante las clases. Con algunas excepciones: por ejemplo, casos donde los docentes requieren el uso como una forma de ayuda para la enseñanza.


El tema también está en discusión en el Reino Unido. Ahora, se dio a conocer que el Ministerio de Educación se posicionará junto a los colegios en la prohibición del uso del teléfono móvil durante toda la jornada escolar, incluido el recreo para así prevenir las conductas disruptivas y el acoso en línea, así como impulsar un mejor desempeño de los alumnos en clase.


La polémica se extiende a España y Alemania, países donde la regulación educativa depende de cada región: la determina cada comunidad autónoma y las normas deben ser implementadas por separado, lo que produce que no haya un consenso general. Por ejemplo, en el caso español, Galicia, Castilla La Mancha y la Comunidad de Madrid son las regiones donde tienen prohibido su uso, con el fin de "mejorar los resultados académicos y de combatir el ciberacoso y el bullying en los centros escolares". En el resto de las comunidades, son las escuelas las que deciden qué hacer sobre esta medida: algunas son determinantes e impiden su utilización, pero otras son más flexibles. A lo largo de este año, distintos establecimientos educativos españoles fijaron normas más estrictas. Es así que los funcionarios de educación de Cataluña afirmaron que el 53% de las escuelas de la región se están moviendo para introducir normas cada vez más restrictivas.


En todos los casos, los reglamentos aprobados no siempre son respetados por los estudiantes. Diariamente ocurren en las escuelas situaciones en las que los jóvenes desafían esas restricciones y la desobediencia de los alumnos lleva a que utilicen teléfonos inteligentes, incluso, durante exámenes, algo contra lo que luchan de manera constante las autoridades de los colegios.


Un informe reciente de la UNESCO, había analizado este fenómeno en base a lograr una mayor igualdad entre todos los estudiantes. Su reclamo es claro: que los recursos destinados a tecnología tomen otro destino. Aulas, profesores y libros de texto para todos los niños de clase baja y media-baja, que por cuestiones económicas no pueden acceder a los mismos por sus propios medios. Consideran que los beneficios que otorga la tecnología no se extienden de manera equitativa a todos los alumnos, entonces, se debe aprovechar aquel recurso económico para fortalecer las bases educativas y garantizar una mejor educación para todos los alumnos.




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