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La sombra de Pablo Escobar aún se proyecta en Colombia

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    MundoNews
  • hace 3 horas
  • 6 Min. de lectura

Un equipo de C5N recorrió los lugares emblemáticos que fueron claves en la historia del narco más famoso del Mundo. A 33 años de su muerte, su imagen sigue estando presente.


Por Gabriel Michi




El fantasma de Pablo Escobar está presente en muchos rincones de Colombia. El narco más famoso de la historia tiene barrios que lo recuerdan, imágenes por doquier y una iconografía y merchandising que sorprende si uno tiene en cuenta lo que representó: una saga de terror con miles de muertos, coches bombas y destrucción por doquier. Pero "El Patrón del mal" sigue despertando el morbo y la curiosidad en muchas personas, en particular turistas de todo el Mundo, que se acercan a Medellín a conocer de primera mano lo que representó el líder del cartel que llevó a esa ciudad a un conocimiento mundial ni siquiera alcanzado con la muerte de Carlos Gardel en un accidente aéreo en 1935 en ese lugar.


Un equipo de C5N integrado por este periodista, el camarógrafo Ezequiel Pizzuto y el asistente Pablo Javier Herrera -y la guía del fixer local Álvaro Guerrero- recorrió los lugares más emblemáticos de la vida y el terror del jefe narco y pudo descubrir cómo se mantiene vigente esa incomprensible seducción en torno a la figura de Escobar, pese a todo lo que se sabe de sus abominables crímenes, los intentos oficiales por borrar cualquier atisbo de apología del mafioso y el dolor de las víctimas que no pueden creer que se lo rememore como si se tratara de una celebridad. 


Así, recorrimos la Hacienda Nápoles (donde se refugiaba el líder del Cartel de Medellín, y dónde armó un zoo de animales exóticos que llevó a un descontrol por los hipopótamos que se reprodujeron incesantemente-, el lugar donde estuvo su residencia en el hoy demolido Edificio Mónaco, el barrio que mandó a construir para los vulnerables que vivían en un basural y que hoy llaman por su nombre, la famosa Comuna 13 -escenario de múltiples matanzas y cantera de sicarios del capo narco-, el domicilio donde fue abatido en un barrio residencial de Medellín y hasta los museos que hoy regentean miembros de su familia, usufructuando la atracción que aún despierta el violento criminal que atento contra la vida de políticos, jueces, periodistas, miembros de las fuerzas de seguridad rivales y muchísimas personas que no tenían nada que lo relacionen con él. .


En la Hacienda Nápoles está la icónica imagen de la avioneta narco sobre la arcada de entrada y los animales que Pablo Escobar hizo traer para su zoológico.
En la Hacienda Nápoles está la icónica imagen de la avioneta narco sobre la arcada de entrada y los animales que Pablo Escobar hizo traer para su zoológico.


La Hacienda Nápoles fue incautada por el gobierno nacional y luego entregada a la administración municipal de Puerto Triunfo que, ante la imposibilidad de atenderlo, lo dio en concesión a una empresa privada que armó allí el parque de diversiones más visitado de toda Colombia: cada año recibe a más de un millón de turistas. Entre montañas rusas, parques acústicos y entretenimientos de todo tipo, también hay un zoológico donde conservan algunas de las especies traídas por Escobar para satisfacer su capricho. pero también hay una enorme laguna donde se ubican decenas de hipopótamos que descendieron de los primero cuatros (tres machos y una hembra, Eva) que el narco importó de los Estados Unidos. Esa área específica no depende de la empresa privada que regentea el predio sino de la autoridad de fauna y medio ambiente nacional que está estudiando -con mucha polémica- sacrificar a decenas de ejemplares: se calcula que ya hay cerca de 220 hipopótamos siendo la población más numerosa fuera de África, su hábitat natural. La falta de control, la multiplicación de animales por falta de depredadores y el impacto en el ecosistema, además de los riesgos para las personas, son sólo algunas de las razones por las que las autoridades se inclinan por esa drástica determinación.


En la Hacienda Nápoles han tratado de que queden pocos vestigios de la herencia Escobar. Sin embargo, en las 1.800 hectáreas (de las 3.000 que tenía originalmente) aparecen algunas señales de aquellos años: la pista de aterrizaje para los aviones con la que "Don Pablo" viajaba, traía a su familia o a sus socios y movilizaba recursos económicos -y quizás, drogas- está allí, convertida apenas en un camino que lleva a una de las atracciones del parque de diversiones. Y también hay un museo para homenajear a las víctimas y recordar la saga de terror y muerte que encabezó el líder narco más peligroso de la historia. En la entrada de ese espacio está la arcada de Hacienda Nápoles -coronada con una emblemática avioneta- que fue por años la referencia para ingresar al narco-campo. Las 1.200 hectáreas de Nápoles que no usa el parque de atracciones fueron destinadas a otra funciones: una cárcel para delincuentes comunes -que dicen que tiene condiciones inhumanas- y distintos tipos de plantíos. Para llegar hasta allí hay que tomar una peligrosa ruta que significa un trayecto de cerca de mas de cuatro horas desde Medellín y de cinco horas desde Bogotá.


Otros de los lugares emblemáticos de Pablo Escobar fue el Edificio Mónaco, un impenetrable complejo de 8 pisos en uno de los barrios más coquetos de Medellín, que en 1988 fue atacado por el Cartel de Calí, comenzando una guerra despiadado entre ambos clanes. En 2019 la Alcaldía local decidió derribar el edificio y erigir allí un conmovedor memorial que recuerda a las miles de víctimas de Pablo Escobar (se calcula que entre finales de los 70 y 1993, el capo narco mató entre 4.000 y 6.000 personas). En Mónaco, Escobar tenía parte de su inconmensurable colección de obras de arte, autos antiguos y bóvedas secretas llenas de dinero y oro. Y contaba con todo tipo de recovecos para poder escapar del lugar sin dejar rastros.


Donde estaba el Edificio Mónaco -residencia de Pablo Escobar- hoy hay un mausoleo en recuerdo de las víctimas.
Donde estaba el Edificio Mónaco -residencia de Pablo Escobar- hoy hay un mausoleo en recuerdo de las víctimas.


Otra locación que suele ser muy concurrida por la curiosidad turística es la casa donde Pablo Escobar se escondió los últimos días de su vida en un barrio residencial de Medellín llamado Los Olivos. Allí permaneció junto a un único custodio (alias "Limón") hasta el momento de ser localizado después de una conversación telefónica que Pablo mantuvo con su familia y que se extendió más de lo debido, lo que le permitió al Bloque de Búsqueda localizarlo. Cuando estuvo rodeado, Escobar quiso escapar por el tejado de la casa que daba detrás de la que arrendaba y allí fue abatido el 2 de diciembre de 1993. Hoy en el domicilio que murió funciona un comercio que vende parrillas y asadores.


La última morada de Pablo Escobar antes de ser baleado en el tejado de una residencia vecina en 1993.
La última morada de Pablo Escobar antes de ser baleado en el tejado de una residencia vecina en 1993.

En tanto, en el barrio Copello, al que todos conocen como "Pablo Escobar" -porque el líder narco lo mandó a construir para la gente que vivía en los basurales- todos los habitantes que permanecen desde esa época lo recuerdan con afecto y agradecimiento. "Sabemos que muchas personas que perdieron familiares no lo quieren a Pablo, pero a nosotros nos dio nuestra casa", dice.... En el humilde barrio la iconografía con imágenes de Escobar florece por doquier: hay una barbería que se llama "El Patrón" inundada de fotos y productos de merchandising del capo narco, comercios de todo tipo con su sello e imagen y murales en las casas que -como símbolo de resistencia- resistieron la embestida del gobierno municipal para dejar atrás todo rastro del criminal, pintando otros dibujos sobre los paredones que rememoraban al narco.


Las imágenes de Pablo Escobar se reproducen en el barrio que él construyó para los que vivían en un basural.
Las imágenes de Pablo Escobar se reproducen en el barrio que él construyó para los que vivían en un basural.

Por otro lado, la Comuna 13 -una especie de favela gigante donde viven más de 170.000 personas- hoy dejó atrás aquellas postales de violencia en la que vivió sumergida por décadas y se reconfiguró como un colorido y multicultural centro turístico adónde concurren miles de visitantes de todo el Mundo. En el pasado esa población estuvo atravesada por el narcotráfico (Escobar iba allí a reclutar sicarios), las guerrillas de la FARC y el ELN, los facciones disidentes de esas formaciones y los grupos paramilitares y militares que cometieron todo tipo de violaciones a los Derechos Humanos. Todos recuerdan lo ocurrido en 2002 cuando -bajo el mandato del presidente Álvaro Uribe- se desató el Operativo Orión que terminó con más de 3.500 muertos y de 500 desaparecidos. Hoy las llamadas "madres buscadoras" o "mujeres buscadoras" siguen buscando a sus seres queridos enterrados ilegalmente en fosas comunes como "La Escombrera", un paraje en la ladera de la montaña en la que se hacen excavaciones en busca de minerales pero que se transformó en un cementerio clandestino para esas víctimas. Así nos lo contó Margarita Restrepo, una madre que desde 2002 busca a su hija Carol Vanesa, secuestrada y desaparecida en 2002 en Comuna 13, cuando sólo tenía 17 años. Desde ese día, no supo nada más. 




Así, Colombia vivió sumergida en la violencia por años. Una violencia que se tradujo en múltiples hechos y en infinidad de actores. Pero que tuvo en Pablo Escobar, el líder del peligroso Cartel de Medellín, al principal narco de la historia. Y, también, a uno de los máximos detractores de la vida que, a 33 años de su muerte, sigue proyectando su fantasma entre los ciudadanos de Colombia. 


En Medellín hay un museo de Pablo Escobar, propiedad de su sobrino Nicolás, que lo recuerda objetos diversos.
En Medellín hay un museo de Pablo Escobar, propiedad de su sobrino Nicolás, que lo recuerda objetos diversos.

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