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"No Kings": El fenómeno masivo que hace temblar al poder de Trump en EE.UU.

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    MundoNews
  • hace 2 días
  • 6 Min. de lectura

Más de 8 millones de personas se manifestaron en 3.200 ciudades y pueblos de los 50 Estados del país en repudio al presidente. El enojo crece mientras su imagen se desploma.


Por Gabriel Michi




Donald Trump perdió una batalla. Y puede perder una guerra. El presidente de los EE.UU. acaba de perder la calle. Se la ganó un fenómeno masivo que pone en jaque su poder omnipresente. Más de 8 millones de personas protagonizaron una mega manifestación contra las prácticas autocráticas y autoritarias de Trump bajo la consigna "No Kings", es decir, "No Reyes". Hubo marchas en 3.200 ciudades a lo largo y ancho de todo Estados Unidos. En los 50 Estados. Y semejante convocatoria pone amenaza el liderazgo de un presidente que está en el piso de su popularidad: apenas tiene un 38% de aprobación, el número más bajo de sus dos gestiones. Las motivaciones de los manifestantes eran múltiples: el rechazo a la guerra con Irán es central, pero también la bronca por los violentos operativos anti inmigrantes de la polémica ICE, el encarecimiento de los precios y del costo de vida, y las repetidas actitudes cuasi monárquicas del primer mandatario.


Esta fue la tercera convocatoria bajo la consigna "No Kings" y hubo concurrencias masivas en ciudades muy importantes como Nueva York, Chicago, Filadelfia, Dallas, Boston y Washigton DC, entre muchas otras. Pero dos tercios de los eventos de "No Kings" tuvieron lugar fuera de las grandes ciudades, lo que supone un aumento de casi el 40 % en las comunidades más pequeñas con respecto a la primera movilización del movimiento en junio pasado, en el contexto de otro enfrentamiento bélico con Irán, la que encaró junto a su socio israelí Benjamín Netanyahu (una vez más) en la denominada "Guerra de los 12 días".


Así como los principales referentes de la oposición demócrata apoyaron las protestas, los republicanos las rechazaron. El Comité Nacional Republicano del Congreso criticó a los políticos y candidatos demócratas por apoyar las manifestaciones. "En estas manifestaciones contra Estados Unidos, las fantasías más violentas y desquiciadas de la extrema izquierda encuentran un micrófono y los demócratas de la Cámara de Representantes reciben instrucciones", señaló el portavoz del comité, Mike Marinella, en un comunicado.





La mancha venenosa -en materia política y social- contra Trump se extendió de Norte a Sur y de Este a Oeste de los Estados Unidos. Por ejemplo, en Minnesota, un punto álgido de la represión trumpista de Trump contra la inmigración ilegal -con múltiples operativos del ICE que incluso terminaron en muertes escandalosas y detenciones de niños- se celebró una multitudinaria manifestación frente al Capitolio estatal en Saint Paul. Muchos portaban carteles con fotos de Renee Good y Alex Pretti, ciudadanos estadounidenses que fueron asesinados a tiros a manos de agentes federales de inmigración en Minneapolis este año. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, candidato demócrata a la vicepresidencia en 2024, dijo a la multitud que su resistencia a Trump y sus políticas los convierte en "el corazón y el alma" de todo lo bueno de Estados Unidos. Walz fue claro y contundente: "Nos llaman radicales. Y tienen toda la razón, nos hemos radicalizado: radicalizados por la compasión, radicalizados por la decencia, radicalizados por el debido proceso, radicalizados por la democracia y radicalizados para hacer todo lo posible por oponernos al autoritarismo".


Otro que estuvo presente en Minnesota fue el histórico senador estadounidense Bernie Sanders (de Vermont), un crítico acérrimo de Trump que buscó la nominación presidencial demócrata en 2016 y 2020. Sanders dijo: "No permitiremos que este país caiga en el autoritarismo ni en la oligarquía en Estados Unidos. Nosotros, el pueblo, gobernaremos". En el mismo lugar se presentó el músico Bruce Springsteen quien interpretó su canción "Streets of Minneapolis", una balada que critica la represión migratoria de Trump y lamenta las muertes de Good y Pretti.






En Nueva York, una multitud de más de diez manzanas en el centro de Manhattan fue encabezada por el actor Robert De Niro, uno de los organizadores, quien afirmó que ningún presidente anterior a Trump había representado "una amenaza existencial tan grave para nuestras libertades y seguridad".


Mientras, en la capital de EE.UU. también hubo fuertes manifestaciones. En el National Mall de Washington, la multitud coreaba consignas a favor de la democracia y portaba pancartas anti-Trump. También Chevy Chase, Maryland, un grupo de ancianos se sumó y en sillas de ruedas sostuvo pancartas que animaban a los conductores que pasaban a "Resistir la tiranía", "Tocar la bocina si se quiere democracia" y "Fuera Trump".


En Dallas fueron miles las personas que asistieron a la convocatoria. Pero se produjeron enfrentamientos entre manifestantes del movimiento "No Kings" y grupos que protestaban en contra, incluido uno liderado por Enrique Tarrio, ex líder de la organización de extrema derecha Proud Boys. Existieron pequeños altercados cuando los contramanifestantes bloquearon las calles. La policía de Dallas finalmente realizó varios arrestos.


En Los Ángeles cerca de los manifestantes rodearon un edificio federal y hubo un choque con la policía local en el que dos agentes resultaron heridos por piedras, lo que determinó la detención de al menos dos personas. Luego, varios manifestantes fueron arrestados por negarse a dispersarse de una zona cercana a una prisión federal. Allí las autoridades federales lanzaron gases lacrimógenos contra la multitud después de que algunas personas arrojaran objetos por encima de una valla.





La mega manifestación del fin de semana abre un sinfín de interrogantes sobre el futuro político de Trump y su gobierno. Con el horizonte de de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, que determinarán la composición del Congreso de los Estados Unidos, los organizadores de manifestaciones afirman haber observado un aumento en el número de personas que organizan eventos contra el presidente y se registran incluso para participar en Estados profundamente republicanos como Idaho, Wyoming, Montana y Utah.


Según una encuesta de Reuters/Ipsos , el índice de aprobación de Trump ha caído al 36%, su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca y también el peor registro de sus dos mandatos. Según Leah Greenberg, cofundadora de Indivisible, el grupo que impulsó el movimiento "No Kings" el año pasado y que lideró la planificación de los eventos del sábado, las zonas suburbanas competitivas que han contribuido a decidir elecciones nacionales están experimentando un aumento considerable del interés. Citó ejemplos en los condados de Bucks y Delaware en Pensilvania, East Cobb y Forsyth en Georgia, y Scottsdale y Chandler en Arizona.




Lo que es claro es que el descontento de los estadounidenses no para de crecer. Y eso se ve relejado no sólo en las elecciones locales que se vienen dando -donde los republicanos pierden una y otra vez- sino en las calles . Por ejemplo, mientras que en el primer evento de "No Kings" , celebrado el 14 de junio del año pasado -día del cumpleaños de Trump- se congregaron entre 4 y 6 millones de personas en aproximadamente 2.100 lugares de todo el país, en la segunda movilización, en octubre, involucró a unos 7 millones de participantes en más de 2.700 ciudades, y ahora, cinco meses después, hubo más de 8 millones de asistentes de 3.200 lugares. Así de contundente fue el crecimiento de las manifestaciones anti-Trump. Y del enojo colectivo.


Aquel primer encuentro de junio de 2025 tuvo su razón de ser -además de las cuestiones socioeconómicas- en el rechazo a la "Guerra de los 12 días" y las prácticas abusivas de Trump, el evento de octubre fue impulsado en gran medida por la reacción en contra del cierre del gobierno, la represión agresiva de las autoridades federales de inmigración y el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en las principales ciudades. En esta ocasión, la motivación central fue gritar un basta contundente a la guerra y manifestarse en contra el bombardeo de Irán por parte de Estados Unidos e Israel, un conflicto que ya superó el mes desde el comienzo de los ataques de estos dos últimos países el 28 de febrero de 2026 y que ya se ha saldado con más de 3.000 muertos y decenas de miles de heridos (también en el Líbano por los ataques de Israel), además de una destrucción descomunal. La enorme mayoría de los estadounidenses -según muestran todas las encuestas- están en contra de esta guerra a la que ni siquiera consideran propia. Por eso el enojo crece, en medio de una situación socio económica que no acompaña y de múltiples prácticas autoritarias del trumpismo, como por ejemplo los abusos y crímenes cometidos contra los inmigrantes por parte de ICE. Frente a todo eso, un nuevo fenómeno masivo crece y rodea y jaquea al hombre más poderoso del Mundo. Ese que se percibe todopoderoso y que está convencido de que nadie lo puede parar. Hasta ahora. Porque en EE.UU. Donald Trump ya perdió la primera batalla, la de la calle. Y puede perder la guerra.








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