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Secuestrados: un largo y sinuoso camino a casa

Actualizado: 2 dic 2023

En los últimos cuatro días, 70 de los 240 rehenes en manos de Hamás en la Franja de Gaza fueron devueltos a sus familias tras 50 días de cautiverio. A cambio, Israel entregó cerca de 150 prisioneros, entre los que hay mujeres y menores de edad. Rige un frágil alto el fuego. Entre las personas que regresaron a su hogar hay argentinos o con familiares en el país.


Por Gabriel Michi


La argentina Karina Engelbert y sus hijas Mika y Yuval fueron liberadas ahora, como también Sharon, Emma y Yuli Aloni Cunio . De esta misma familia -con parientes en el país-Hamás devolvió a Danielle Aloni y su hija Emilia.


Fueron casi dos meses de terror. Angustia. Incertidumbre. Dolor. Para ellos y para sus seres queridos. Desde aquel 7 de octubre en que el Hamás realizó un ataque sin precedentes sobre territorio israelí -con cerca de 1.200 muertos -, y en el que 240 personas fueron secuestradas y llevadas a la fuerza a la Franja de Gaza. Después de una durísima negociación -donde intervinieron Egipto, Qatar y EE.UU.- 70 de esos rehenes fueron devueltos a sus familias -sobre todos niños y mujeres-, en medio de un cese al fuego que originalmente se pactó en 4 días (algo fundamental en medio de los bombardeos israelíes que ya han dejado más de 14.000 muertos), y en virtud también de la entrega de más 150 prisioneros (en general mujeres y menores de edad) que estaban detenidos en Israel. En total fueron liberados más de 220 personas: Hamás entregó a 51 ciudadanos israelíes, 17 tailandeses, un filipino y un israelí-ruso; en tanto, Israel liberó a más de 150 palestinos. A razón de 3 presos palestinos por cada israelì secuestrado aquel 7 de octubre en que ocurrieron los ataques de los terroristas.


Los terroristas se llevaron en moto a Adina Moshe.

Entre los primeros liberados -el viernes 24 de noviembre- figuraban personas con vínculos familiares con Argentina. Una de ellas fue Adina Moshe, una abuela de 72 años que fue secuestrada por Hamás del kibutz de Nir Oz -de donde se llevaron a la mitad de los ciudadanos de esta nacionalidad-, donde asesinaron a su marido y a ella se la llevaron en una moto. Adina tiene familia en Argentina. Lo mismo que Danielle Aloni (44) y su hija Emilia (6) quienes también fueron raptadas por los terroristas en Nir Oz. Y, en las últimas horas, en la cuarta entrega fue liberada la hermana de Danielle, Sharon Aloni-Cunio junto a sus hijas gemelas de 3 años Emma y Yuli. Del marido de Sharon, el israelí-argentino David Cunio, no se sabe nada aún y permanece en la nómina de los secuestrados por Hamás.


Por su parte, la argentina Karina Engelbert también fue liberada el lunes 27 de noviembre, junto a sus hijas Mika (18) y Yuval (11). Su marido Ronen permanece como rehén de Hamás en la Franja de Gaza. El periodista que escribe estas líneas entrevistó a Romina Shvalb, la hermana de Karina, quien contó -en un testimonio desgarrador- que la mujer padece cáncer y que estaba en tratamiento cuando fue secuestrada por los terroristas. "Mi hermana peleó para empezar a salir de la enfermedad con las operaciones que tuvo. Peleó como una leona para salir de eso y ahora está peleando por su vida y la vida de sus hijos. Es muy duro", narraba en ese momento mientras confesaba que se le estaban agotando las esperanzas de que vuelvan con vida. Pero ahora parte de esa pesadilla terminó. Y puede abrazar a Karina y sus sobrinas, aunque no a su cuñado.


Este fue el primer grupo de rehenes israelíes y tailandeses liberados por Hamás tras 49 días de cautiverio.

En esa primera tanda, además de Adina, Danielle y Emilia, fueron liberados otros 10 israelíes -además de una decena de ciudadanos tailandeses y un filipino-: Hannah Katzir (77); Margalit Moisés (78); Yaffa Adar (85); Channah Peri (79); Ruthi (78), Keren (55) y Ohad Munder (9); y Aviv (2), Raz (4) y Doron Katz-Asher (34). O sea, el grupo estuvo integrado por abuelas, madres y niños. Y sus historias llenaron las páginas de los medios de todo el mundo. Consiguieron regresar a Israel después de 49 días de cautiverio, en la noche del viernes 24 de noviembre.

Los emotivos reencuentros de los rehenes liberados con sus familias tras 50 días de cautiverio.


Las imágenes de los reencuentros, de un lado y el otro de las fronteras, llenaron de emoción a las familias (y al Mundo) y recorrieron las redes sociales, no sin polémicas de por medio. Para los de uno y otro lado las situaciones no son comparables. Desde Israel señalan que las personas que fueron secuestradas por Hamás de sus kibutz, en las calles o en la fiesta electrónica, eran civiles inocentes, que nada tienen que ver con el accionar militar y que encima fueron arrastrados salvajemente -muchos de ellos después de ver cómo masacraban a sus seres queridos delante de sus ojos- a la Franja de Gaza. Y diferencian ese cuadro con la situación de los prisioneros palestinos que están siendo liberados como contrapartida a los que le asignan responsabilidades en ataques terroristas o vínculos con las milicias. Del lado palestino, en cambio, aseguran que los detenidos que está devolviendo Israel son madres y adolescentes menores de edad a lo que ese país mantenía presos ilegalmente ya que ni siquiera les habían señalado el porqué de ese presidio y que en muchos casos usaban coartadas administrativas para no dejarlos volver a sus hogares.



La otra cara. Como parte del acuerdo, Israel entregó a más de un centenar de presos: mujeres y menores de edad.

Más allá de lo que son esas acusaciones cruzadas, lo cierto es que las postales de esos reencuentros conmovieron a todos. En el caso de los ciudadanos liberados por Hamás se conoció cada una de sus historias también a través del reclamo de sus familiares que han conformado una organización muy potente que viene exigiendo al gobierno de Benjamin Netanyahu que negocie para lograr la libertad de sus seres queridos. Sin duda, ese constante requerimiento que tuvo un eco internacional ensordecedor y se hizo escuchar con enorme potencia en todos los puntos del Mundo. A tal punto que poderosos referentes de todo el planeta, desde el presidente de los EE.UU., Joe Biden, el titular de la ONU, Antonio Guterres, y hasta el propio Papa Francisco- señalaron que la prioridad para el gobierno de Israel debería ser priorizar la vida de los rehenes. Y eso pareciera haber frenado una embestida aún más fuerte de que ya está haciendo ese país y que hasta el momento -según las autoridades de la Franja de Gaza- ocasionó más de 14.000 muertos, 10.000 de los cuales serían mujeres y niños.




Después de aquella primera tanda de ciudadanos israelíes y tailandeses liberados por Hamás, llegó el momento del segundo grupo, quienes consiguieron volver a sus hogares tras 50 dìas de cautiverio. Fue el sábado 25 de noviembre cuando 17 personas consiguieron esa beneficio: 13 de la primera nacionalidad y 4 de la segunda. Los israelíes fueron: Emily Hand (9), Hila Rotem (13), Maya Regev (21), Noam (17) y Alma Or (13), Shiri Weiss (53), Noga Weiss (18), Sharon (52) y Noam Avigdori (12), Shoshan Haran (67), Adi (38) Yahel (3) y Naveh Shoham (8). Los 4 tailandeses: Natthaphon Onkaew, Khomkrit Chombua, Anucha Angkaew y Manee Jirachat..


El caso de Emily Hand tuvo ribetes dramáticos. La pequeña había ido a dormir a la casa de una amiga cuando se produjo el ataque de Hamás en el kibutz. En un primer momento a su papá Thomas le informaron que Emily estaba muerta y, en una entrevista con la CNN, él dijo -entre llantos- que sentía cierto alivio con esta trágica noticia: "Me acaban de decir que encontraron a Emily y que estaba está muerta, y yo dije ¡sí!, ¡sí!, y sonreí... porque esa es la mejor noticia entre las posibilidades que había. Esa era la mejor posibilidad que esperaba”. Y continuó: "Simplemente dijeron: encontramos a Emily. Ella estaba muerta o en Gaza. Y si sabes algo sobre lo que le hacen a la gente en Gaza, eso es peor que la muerte”, dijo Hand, originario de Irlanda. Tres semanas después le informaron que había habido un error en la identificación y que tenían datos de que la pequeña estaba en la Franja, secuestrada por Hamás. Y al Thomas, pese a lo que había dicho anteriormente, le volvió el alma al cuerpo. Ahora Emily volvió a sus brazos y este hombre, que enviudó hace unos años -su mujer murió de cáncer- no puede más de felicidad.



Segundo grupo de rehenes israelíes liberados por Hamás el sábado 25 de noviembre.

Por su parte, el domingo 26 de noviembre -51 días después de ser raptados- fueron liberados 14 israelíes y tres ciudadanos tailandeses. Además del israelí-ruso Ron Kariboi (25). En esa tercera tanda se supo que una de las secuestradas, Alma Avraham, de 84 años, debió ser hospitalizada en terapia intensiva el Hospital Soroka y que su vida corre peligro. Los 13 israelíes fueron trasladados desde el centro de la Franja de Gaza en la zona del kibutz Be'eri -que fue arrasado Hamás aquel 7 de octubre-, mientras que los otros cuatro (Kariboi y tres ciudadanos tailandeses), fueron trasladados a Israel a través del cruce de Rafah en Egipto. Los tres ciudadanos tailandeses son Wichian Temthong, Surin Kesungneon y Phonsawan Pinakalo.


Los otros liberados fueron Avigail Idan (4 años, también tiene nacionalidad estadounidense, por el que se había preocupado el propio Joe Biden ya que sus padres fueron asesinados el 7 de octubre por Hamás); Ela (8) y Dafna Elyakim (15), llevadas desde el kibutz de Nahal Oz (su padre fue asesinado junto a su pareja y un hijo); Hagar Brodetz Ama (40), junto a sus tres hijos Ofri (10), Yuval (8) y Oriya Brodetz (4); Chen Goldstein-Almog (48), liberada junto a sus tres hijos Agam (17), Gal (11) y Tal Goldstein-Almog (8) y que queda con su familia también diezmada ya que su esposo Nadav y su hija Yam (20) fueron asesinados en el ataque. Y Aviva Adrienne Siegel (62), nacida en Sudáfrica y cuyo marido, el estadounidense Keith Siegel, seguiría secuestrado en Gaza.


Tercer grupo de ciudadanos israelíes liberados por Hamás el domingo 26 de noviembre.

En tanto, el lunes 27 de noviembre -día en que se vencían el cese al fuego pautado- se liberó a otros 11 israelíes que habían sido secuestrados del kibutz de Nir Oz. Y se decidió extender la tregua momentánea al menos por dos dìas más, a la espera de la liberación e intercambio de más prisioneros: se habla de que Hamás entregaría otros 20 rehenes e Israel unos 60 prisioneros en estas dos jornadas. Aún habría alrededor de 180 ciudadanos que fueron secuestrados aquel siniestro 7 de octubre por Hamás que estarían bajo su control o de otras organizaciones en la Franja de Gaza. Es más, en las últimas horas trascendió que por lo menos 50 rehenes estarían en poder de la Yihad Islámica y otros grupos con los que que no habría ningún avance en las potenciales negociaciones. Y hay casos que tocan a la Argentina: el bebé de 10 meses Kfir Bibas (el más pequeño de todos los rehenes), su hermano Ariel de 4 años y su madre habrían sido transferidos por Hamás a los terroristas del PLFP en Khan Younis (sur de Gaza). Los chicos tienen doble nacionalidad argentina e israelí.


El lunes, mientras se conocía la prórroga del cese al fuego se difundía también la nómina de los que serían liberados ese mismo día. Y en la lista figuraban la argentina Karina Engelbert y sus hijas Mika y Yuval, además de Sharon Aloni-Cunio junto a sus hijas gemelas de 3 años Emma y Yuli, quienes tienen familia en el país. Además en esta cuarta jornada fueron liberados Eitan Yahalomi (12), Sahar Calderón (16), Erz Calderón (12), Oz Yaakov (16) y Yagil Yaakov (13). Por su parte, Israel entregó a 33 prisioneros palestinos.



En cuanto a las condiciones en que estuvieron retenidos como rehenes del Hamás, hay pocos trascendidos hasta el momento. Se sabe que los conducían por los famosos túneles subterráneos que la organización tiene construidos en varias ciudades, en particular en Gaza. Y que esos movimientos se aceleraban cuando se conocía de la proximidad de una avanzada del Ejército israelí por determinadas zonas. Sin embargo, de a poco van trascendiendo más detalles de esas siete semanas de cautiverio, como que muchas veces los rehenes pasaban hambre o debían esperar horas para poder ir a un baño. Era frecuente que durmieran muy incómodos en sillas de plástico o que su alimentación se redujera a pan y arroz. Pero no han aparecido hasta el momento denuncias de golpes y/o torturas en ese cautiverio que fue igualmente un verdadero infierno.


Hoy la mayoría de los rehenes liberados permanecen hospitalizados, pero por una cuestión precautoria porque están en condiciones físicas estables. Aunque muchos han perdido peso: por ejemplo, ese fue el caso de Keren y Ruth Munder, que fueron entregadas con 7 kilogramos menos. Otro ejemplo es el de Yaffa Adar, una mujer de 85 años, que también apareció muy consumida. Su nieto contó que su abuela fue llevada cautiva convencida de que los miembros de su familia estaban muertos, pero descubrió al salir que habían sobrevivido. Aunque su casa había sido devastada por militantes. “Para una mujer de 85 años, normalmente tienes la casa donde criaste a tus hijos, tus recuerdos, tus álbumes de fotos, tu ropa”, dijo Adar.Ella no tiene nada y en su vejez necesita empezar de nuevo. Mencionó que es difícil para ella”.



La liberación de los rehenes de Taliandia fue gracias a una negociación de las autoridades de ese país con Hamás.

Como se mencionó, también fueron liberados 19 ciudadanos extranjeros, en su mayoría tailandeses, en lo que fue una negociación directa de ese gobierno asiático con Hamás. Y también un ciudadano israelí-ruso fue devuelto en un gesto de "agradecimiento" a Vladimir Putin por la posición que tomó su gobierno frente a la escalada de violencia.


Al finalizar estos cuatro días de cese al fuego con este intercambio de prisioneros, quedarán otros 180 rehenes en la Franja de Gaza. Las autoridades israelíes han dicho que están dispuestas a ampliar la tregua un día por cada 10 rehenes liberados por Hamás, algo en que en principio habría acuerdo. Y siempre con esta lógica de tres prisioneros palestinos entregados por cada uno de los rehenes que Hamás se llevó ese 7 de octubre desde Israel. Si todos los secuestrados estuviesen con vida, quedarían por delante unos 18 días, con la liberación de los 180 que hoy restarían y la entrega por parte de Israel de otros 540 prisioneros palestinos. Al terminar todo el proceso -que a ese ritmo tendría como último día el próximo 15 de diciembre- Hamás habría entregado a los 240 secuestrados e Israel a 720 prisioneros palestinos.


Claro que todo eso depende de un cese del fuego que pende de un hilo y que está amenazado frente cualquier acción -de alguna de las partes- que pueda llevar a su disolución. Mientras tanto, la vida de quienes están en cautiverio sigue siendo un infierno. Y lo único que esperan es volver a los brazos de sus familias. En un largo y sinuoso camino a casa.







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