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Vivir para contar, morir por informar

Actualizado: abr 28

Los periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile fueron asesinados por un grupo comando en Burkina Faso, donde filmaban un documental sobre la caza ilegal. En ese país operan distintos grupos terroristas. El trabajo profesional de los reporteros ultimados muestra su compromiso con la búsqueda de la verdad en los lugares más peligrosos del Mundo.


Por Gabriel Michi




Su misión era abrir los ojos ante las penumbras de la desinformación. Sumergirse en esos mundos donde el peligro es parte del ADN de la cotidianidad. Donde reinan los silencios o las miradas esquivas. Donde los riesgos son parte del día a día. Y están omnipresentes. David Beriain y Roberto Fraile, dos experimentados periodistas españoles transitaban ese terreno como pocos. Lo hacían con valentía y profesionalismo. Su misión era informar, aún a costa de su propia vida. Y eso fue lo que lamentablemente ocurrió. En Burkina Faso, un pequeño país africano, a 4.300 kilómetros de distancia de sus casas. En ese destino tan alejado fueron asesinados por un grupo comando, cuando ellos sólo pretendían informar -a través de un documental- acerca de la cacería ilegal en los Parques Nacionales de esa nación.


Hasta el momento es poco lo que se sabe sobre cómo ocurrió la tragedia que enluta al periodismo español y de todo el Planeta. El gobierno de España informó la mala nueva en boca de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Contó que se encontraron sus cuerpos, tras permanecer desaparecidos por varias horas. Junto a ellos también fue ultimado un ciudadano irlandés que sería miembro de una ONG a la que acompañaban los reporteros para poder evidenciar el grave problema de la caza furtiva en los reservas naturales de este país de 17 millones de habitantes.


Según el relato oficial, la misión que integraban David Beriain y Roberto Fraile junto a una patrulla anti-cazadores furtivos, fue interceptada por un grupo comando que, además de secuestrar a los extranjeros, robo todo el armamento de los oficiales, drones, vehículos y equipamientos. Todo eso cerca de la frontera de Burkina Faso con Benín, La sospecha es que se trató de algunas de las células terroristas que proliferan en esas zonas.




La ministra española sostuvo que: "Es un terreno peligroso, tierra de nadie. Ellos sabían dónde se metían, por eso iban con escolta, pero no ha sido suficiente". Y es que el grupo que integraban los periodistas era de al menos 40 personas, algunas de ellas fuertemente armados. Por lo que el ataque debió haber sido no sólo muy sorpresivo sino también muy violento y multitudinario del lado de los terroristas.


El Gobierno de Burkina Faso no dudó en responsabilizar del ataque a "terroristas". "Por ahora, la identidad de los secuestradores no ha sido claramente establecida", explicó el ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo, Ousséni Tamboura. El funcionario sostuvo que "el balance humano del incidente es tres heridos y cuatro desparecidos, incluidos los tres expatriados y un burkinés". El burkinés al que se refiere sería un guardia de seguridad contratado por el equipo periodístico para poder grabar el documental financiado por la empresa Movistar.