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“Bwa kale”: el letal grito de guerra con el que los haitianos se enfrentan a las pandillas

En medio de la violencia extrema y la ausencia del Estado, los propios ciudadanos se vengan de los criminales que jaquean al país utilizando la denominada "justicia por mano propia", decapitando y quemando vivos a los presuntos delincuentes. La consigna se traduce como "Erección" y alude a la supuesta hombría en la respuesta ante los vándalos. De esa manera ya ejecutaron a 134 presuntos pandilleros, aunque hay también cayeron víctimas inocentes.


Por Gabriel Michi




Hace años que Haití vive en una tragedia permanente. No sólo es el país más pobre de toda América sino que la naturaleza parece haberse ensañado con ellos con terribles terremotos que arrasaron con todo y dejaron cientos de miles de muertos. Pero a todo eso -y a la sensación de que lamentablemente es un país fallido- se suma la crisis de violencia que acecha a la nación en la que bandas criminales tomaron sus calles y sometieron a su ya castigada población a vejaciones de todo tipo. Más del 80% del territorio haitiano está bajo control de al menos 12 mega grupos delincuenciales que, a la vez concentran a 200 bandas, algunas de ellas comandadas por oscuros ex jefes policiales que se cruzaron al otro lado de la ley. Los apenas 9.000 policías con los que cuenta un país de 11 millones de habitantes no pueden hacer nada frente al accionar de esos grupos criminales que no sólo los superan en número sino también en armamentos. Frente a esa situación tan dramática hay un grito que se ha extendido entre la población: "bwa kale”. Traducido significa "Erección" y tiene que ver con una suerte de sinónimo popular de "hombría" para enfrentar a esos delincuentes que los tienen a mal traer.


Con esa consigna disparada desde sus gargantas civiles se arman y atacan a los pandilleros que los extorsionan, secuestran, violan o someten a las peores situaciones. Y eso se traduce en una suerte de "venganza" contra ellos que terminó hasta con decapitaciones en público o con hombres que murieron prendidos fuegos por parte de grupos de ciudadanos hartos de ser víctimas de esos delincuentes. Encima, hay denuncias de que también hubo "errores" que desembocaron en el asesinato de inocentes que nada tuvieron que ver con esos grupos armados. "Los vigilantes", como se los conoce, aseguran que tuvieron que responder con esta presunta "justicia por mano propia" por la falta de respuesta de las autoridades y la violencia de sus victimarios.


Hace tiempo la geografía de la isla aparece sitiada por estas peligrosas bandas que incluso controlan las rutas con retenes donde todo el que circula debe rendirles cuentas y pagar los "peajes" para poder circular. Y hay barricadas en los barrios de Puerto Príncipe (la destruida capital de Haití donde viven más de un millón de personas), con autos incendiados, llantas quemadas y alambres de púas que bloquean los ingresos a determinados lugares, barreras que fueron colocadas por los propios vecinos para detener a las bandas criminales que los viven robando, violando y asesinando a inocentes. La ausencia del Estado es notoria, por incapacidad o por corrupción. Son "los vigilantes" los que le brindan esa pretendida "seguridad" que las autoridades no le pueden garantizar y lo hacen controlando los ingresos a las barriadas.


Hubo un episodio que se convirtió en el mojón de inicio de este fenómeno de venganza popular. Ocurrió abril cuando la Policía detuvo a 13 presuntos pandilleros en una parada de tráfico y un grupo de ciudadanos apedreó a los arrestados y terminó arrebatándoselos a las fuerzas de seguridad y prendiéndoles fuego hasta su muerte. Allí comenzó este movimiento que se identifica con el grito de “bwa kale” y que según creen vecinos y sus propios integrantes es la única forma de protegerse frente a las bandas criminales. Así han asesinado a 164 personas desde que comenzó el movimiento. Según ellos todos eran criminales, pero hay denuncias concretas de que hubo varias víctimas inocentes,


En barrios como Turgeau, "los vigilantes" se colocan desafiantes en las barricadas de ingreso y advierten: “Si no eres de aquí, te vamos a matar”. En esos auto-controles hay carteles que señalan que los habitantes del lugar están "Cansados ​​​​de los secuestros" y otros que propugnan "Cuídense unos a otros". Las barreras improvisadas están permanentemente cuidadas por "los vigilantes" que disponen quienes pueden entrar o no a los barrios, más allá de que se trate de médicos, enfermeras, pastores, abogados, vendedores ambulantes e ingenieros. Les exigen sus documentos, les abren sus bolsos o mochilas y los obligan a mostrar si tienen algún tatuaje en su cuerpo que los relacione con alguna pandilla. Y si en ese intercambio estos guardias improvisados sienten alguna sospecha, no dejan pasar a la persona o pueden recurrir a mecanismos violentos de detención, algunos de los cuales derivaron en muertes. El que quiera ingresar de noche a alguna de esas barriadas debe aportar una contraseña que suele ser cambiada periódicamente por los propios "vigilantes" y los vecinos.


Desde organismos de Derechos Humanos sostienen que han habido errores que terminaron con el asesinato de personas inocentes que nada tenían que ver con el accionar de estas bandas criminales que asolan Haití desde hace tiempo. Algo que también denuncian familiares de esas víctimas. Por ejemplo, la agencia AP recogió el testimonio de Weslander Al Cégaire, un cocinero de la ciudad sureña de Les Cayes, quien relató cómo su primo fue asesinado recientemente por participantes de "bwa kale" mientras viajaba con un conductor de motocicleta que era el objetivo de ese ataque. "Es un buen movimiento, pero al mismo tiempo, los inocentes pagan por los culpables”, dijo Cégaire, quien abandonó Puerto Príncipe por la violencia de las pandillas, ahora agravado también por el "bwa kale".



Una de las pandillas más peligrosos de Haití es conocida como "5 Seconds", porque supuestamente ese es el tiempo que tardan en matar a alguien. Así de brutal. Ese grupo criminal hace tiempo que asedia el barrio de Turgeau. Allí en las últimas semanas el movimiento "bwa kale" hizo pie con fuerza, sobre todo después de que esa banda criminal entró en el lugar y mató a una docena de personas. En el camino quemaron vehículos, saquearon casas, violaron mujeres y prendieron fuego a vecinos. Fue entonces que el hartazgo explotó y el "bwa kale" comenzó con su venganza en el lugar, algo que ellos definen como "justicia por mano propia". Algo que los oriundos del lugar aplauden a pesar de que también actúen de manera muy violenta.


Todo ese cuadro de descomposición social, ausencia del Estado y de guerra de todos contra todos se da en un Haití en el que más de 1.630 personas fueron asesinadas, heridas o secuestradas sólo en los tres primeros meses del año. Eso representa un aumento de casi el 30% en comparación con el trimestre anterior. Un nivel del violencia que se aceleró en los últimos días a tal nivel que sólo en abril hubo 600 personas asesinadas mientras que entre enero y marzo había habido 846 homicidios.


La situación es tan grave y amenazante que el primer ministro Ariel Henry pidió la intervención de una fuerza militar internacional para sofocar la violencia de las pandillas. Sin embrago, ni el Consejo de Seguridad de la ONU ni Estados Unidos han accionado al respecto. Vale recordar que en Haití fue asesinado el antecesor de Henry, Jovenel Moïse, quien fue ultimado el 7 de julio de 2021 por parte de una megabanda de sicarios -la mayoría colombianos- contratados por empresas de seguridad con sede en EE.UU. Una realidad trágica que MundoNews describió en su nota "Haití: el país de la tragedia permanente".


Henry está dando muestra de que Haití no tiene la posibilidad de responder el poder de fuego y el accionar delictivo de estas bandas. Si bien desde enero lanzó un megaoperativo llamado "Tornado" en el que la policía arrestó a más de 2700 presuntos delincuentes y confiscó docenas de armas de las pandillas que están agrupadas en unas siete grandes coaliciones integradas, a su vez, por unas 200 grupos afiliados. En ese contexto de incompetencia del Estado -por imposibilidad o complicidad en algunos casos- es que surgieron estos grupos de civiles del movimiento "bwa kale" que en algunos casos en el pasado formaron parte de milicias privadas como la de Tonton Macoute, quienes desembarcaron en Haití durante las dictaduras de Francois “Papa Doc” Duvalier y su hijo, Jean-Claude.


Algunos de estos individuos incluso llevaron la cabeza de algún presunto pandillero en sus manos mientras circulaban en moto por las calles de Turgeau, mientras la gente clamaba “¡bwa kale!". Esas imágenes y otras que se difundieron por las redes sociales fueron utilizadas como una advertencia a las pandillas de lo que les podía llegar a ocurrir. Ahora lo que se teme es que las bandas de gangsters tomen represalias en cualquier momento contra sus vengadores. Una contraofensiva que podría llevar a más muertes. En una guerra de todos contra todos que nadie sabe dónde terminará. Donde a la violencia se responde con más violencia. Allí donde el grito letal de "bwa kale” estalló como parte de la furia de los haitianos contra las pandillas. Un grito que se vistió de venganza.






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