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Cuando la memoria se convierte en Patrimonio de la Humanidad

La UNESCO distinguió al Museo de la Ex ESMA dándole esa categoría internacional. La decisión no sólo dimensiona lo que allí ocurrió sino que le brinda protección de por vida.


Por Gabriel Michi





Es un hecho histórico pocas veces visto. Un reconocimiento a la lucha por la memoria, la verdad y la Justicia. Algo que Argentina ha sabido escribir como pocos países del Mundo. Y que ahora tendrá un estatus universal que lo protegerá de por vida. La UNESCO designó al Museo Sitio de Memoria ex ESMA como "Patrimonio Mundial de la Humanidad". Ese lugar, que se levanta en el predio donde funcionó el mayor centro clandestino de detención del país durante la dictadura militar, es el escenario más simbólico y dramático que recuerda las atrocidades cometidas en aquellos años de plomo. Y ahora, con este reconocimiento, se vuelve inviolable.


El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios de la UNESCO señaló en sus considerandos que la ex Escuela de Mecánica de la Armada “es el símbolo más prominente del terrorismo estatal. El Consejo, reunido desde el sábado en Riad, Arabia Saudí, también argumentó que la ex ESMA cumple el criterio seis de selección, que implica “estar directa o materialmente asociado a acontecimientos” de “alcance universal excepcional”.


Tras el anuncio, la delegación argentina transmitió un mensaje del presidente Alberto Fernández, que está en Nueva York participando de la Asamblea General de la ONU: “La memoria hay que mantenerla viva para que las malas experiencias no se repitan. En la ESMA se expresó lo peor del terrorismo de Estado. Argentina en esos años sufrió la persecución de todos los que se oponían a la dictadura militar. Algunos fueron perseguidos, algunos fueron detenidos, casi todos fueron sometidos a torturas; otros terminaron exiliados, muchos fueron asesinados y muchos desaparecieron de la faz de la Tierra”, señaló el presidente.


La ESMA fue el centro clandestino de detención más importante de los 700 que la dictadura puso en funcionamiento en todo el país. Por allí pasaron al menos 5.000 de los 30.000 desaparecidos que dejó ese gobierno criminal. Por eso, el Comité considero que ese espacio integrado en la lista del Patrimonio Mundial fue “el centro clandestino más emblemático de Sudamérica". Así lo detalló la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación cuando comenzó con las gestiones para presentar la candidatura ante la ONU en 2015: “Por la dimensión edilicia, la ubicación geográfica en la ciudad de Buenos Aires, la convivencia de los perpetradores con las víctimas y por las peculiaridades concentracionarias de reclusión y exterminio”. En ese escrito, las autoridades argentinas citaban los ciertos antecedentes mundiales como el campo de extermino de Auschwitz, en Polonia, o el Memorial de la Paz de Hiroshima, Japón.


Los edificios de la antigua ESMA se levantan en un predio de 17 hectáreas que fue cedido a principios del siglo pasado al Ejército en el corazón del barrio de Nuñez, en el norte de la Ciudad de Buenos Aires. Aún conserva en su portal las letras negras que la identifican como "Escuela de Mecánica de la Armada". Si bien con el retorno de la democracia en 1983 siguió funcionando una escuela para suboficiales, hubo mucho debate sobre qué hacer con esos edificios. Incluso el gobierno de Carlos Menem planteó su demolición, algo que pudo ser frenado gracias al amparo judicial presentado por Graciela Lois (de Familiares de desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas) y Laura Bonaparte (Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora).


En 2005, el gobierno de Néstor Kirchner decidió la creación del "Espacio para la Memoria y Defensa de los Derechos Humanos". El Museo Sitio de Memoria ESMA fue inaugurado más en 2019, en el edificio del antiguo Casino de Oficiales, el núcleo de la actividad represiva y de las torturas más siniestras. Como el edificio es considerado prueba judicial en los procesos contra los represores y las investigaciones permanecen abiertas, la propuesta museográfica no alteró la estructura ni el estado de conservación al momento de su recuperación.


Mientras muchos de los represores suguen siendo juzgados (más de 1.100 fueron condenados), el trabajo por la memoria, la verdad y la Justicia sigue siendo permanente en ese espacio. Más cuando sectores de ultraderecha -que tienen chances de ser electos- plantean una revisión de aquellos años y del juzgamiento de los genocidas. Por eso es tan importante este reconocimiento de la UNESCO.


Cuando se materializó la conquista, la delegación argentina en Riad se emocionó hasta las lágrimas con el anuncio. “Este reconocimiento a nivel internacional constituye una contundente respuesta frente a los discursos que niegan o buscan relativizar el terrorismo de Estado y los crímenes de la última dictadura cívico-militar”, destacó el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla. El Museo Sitio representa todos los espacios de Memoria del país, pero también de la región”, concluyó.


Así ese predio que está abierto a todos los ciudadanos y que es dirigido por un ente público integrado por representantes del Estado nacional, la ciudad de Buenos Aires y organismos de Derechos Humanos, tendrá una protección especial, internacional y de por vida. Además del Museo, allí funcionan la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, las sedes de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, entre otros organismos. Su declaración como "Patrimonio Mundial de la Humanidad" no sólo es un acto de justicia. Es un imprescindible e inclaudicable ejercicio de la memoria.



la delegación argentina se emocionó en la cumbre de la UNESCO en Riad.


La designación del Museo de la Memoria Ex ESMA como "Patrimonio Mundial de la Humanidad" lo colocan, a su vez, en un sitial muy especial ya que existen muy pocos en todo el planeta que revisten ese carácter. Ellos son:


- La cúpula de Genbaku (Hiroshima, Japón): Fue inscripto en la lista del "Patrimonio Mundial" de la UNESCO en 1996. Se trata de un edificio de los pocos que quedó de pie tras la explosión de la bomba atómica lanzada por EE.UU. (el 6 de agosto de 1945) y que provocó más de 80 mil muertes inmediatas y otras 50 mil posteriores a causa de las secuelas de la radiación, además de la destrucción total de la ciudad de Hiroshima en 1945. El edificio Genbaku fue preservado exactamente como se encontraba después del bombardeo y hoy se ubica en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima. Se convirtió en un símbolo de los desastres causados por las armas nucleares.


- Isla de Gorée (Senegal): Es considerada "Patrimonio Mundial" de la UNESCO desde 1978. Se encuentra frente a la costa de Senegal, a tres kilómetros de la ciudad de Dakar, y durante más de tres siglos funcionó allí uno de los mercados de esclavos que eran enviados a los Estados Unidos, el Caribe y Brasil. Esas personas eran secuestradas desde diversos puntos de África Occidental. En un presidio en el lugar los retenían en condiciones infrahumanas, hasta ser vendidos a las colonias que los países europeos mantenían en continente americano. Había una treintena de "casas de esclavos" en la isla, la más grande de la isla fue construida por los holandeses en 1776. Cuando Francia y otros países comenzaron a abolir la esclavitud (a partir de 1848) comenzó la caída de ese lugar.


- Museo de Auschwitz-Birkenau (Polonia): La UNESCO decidió designar a ese espacio como "Patrimonio Mundial de la Humanidad" en 1979. En el lugar funcionó el peor centro de concentración del nazismo y busca, además de honrar a las víctimas de aquellas atrocidades, ser una evidencia de los crímenes cometidos por ese nefasto régimen durante la Segunda Guerra Mundial. El memorial se compone por tres sitios emblemáticos: Auschwitz I, el excampo original de concentración en Oświęcim; luego se sumó el campo de Auschwitz II-Birkenau, el mayor dentro del complejo de los campos donde se emplazaron las cámaras de gas y los hornos crematorios; y por último, el campo de Auschwitz III-Monowitz. Fue el mayor centro de exterminio masivo de judíos: se calcula que 1.300.000 personas fueron llevadas allí durante el nazismo. De ellos 1.100.000 -la mayoría judíos- fueron asesinados en las cámaras de gas.


- Isla Robben (Sudáfrica): En 1999, fue incorporado a la lista de "Patrimonios de la Humanidad" de la UNESCO.Se encuentra a 12 kilómetros de la costa de Ciudad del Cabo y albergó la prisión de máxima seguridad donde mantenían detenidos a referentes políticos y sociales que luchaban contra el régimen segregacionista del apartheid. Allí estuvo recluido 18 años (de los 27 que estuvo encarcelado en total) Nelson Mandela, quien luego se convertiría, en 1994, en el primer presidente negro de Sudáfrica. La UNESCO explicó que la designación como Patrimonio de la Humanidad servía para potenciar "el poder simbólico para inspirar una reinvención política y social no solo en Sudáfrica sino también en todo el mundo"”.


- Barrio del puente viejo (Bosnia y Herzegovina): Fue incorporado al "Patrimonio Mundial" en 2005. Si bien el centro histórico de la ciudad de Mostar como el propio puente fronterizo fueron destruidos en el conflicto de la década de 1990, fue reconstruido recientemente y su elección radica es que es un "símbolo de la coexistencia de distintas comunidades culturales, étnicas y religiosas". Durante esa reconstrucción, apoyada por la UNESCO, se señaló que el barrio del Puente Viejo es "un ejemplo notable de asentamiento urbano multicultural, como lo prueban sus variadas edificaciones preotomanas, otomano-orientales, mediterráneas y occidentales".


- Muelle de Valongo (Río de Janeiro, Brasil): Fue nombrado como "Patrimonio Mundial de la Humanidad" en 2017. Situado en la antigua zona portuaria carioca fue designado como tal para rememorar a las personas esclavizadas que fueron trasladadas desde el continente africano hacia ese país. Em ese lugar hay varias capas arqueológicas superpuestas y la más antigua era la calzada empedrada por donde debían pasar los esclavos al arribar a Rio de Janeiro durante el siglo XIX.


Patrimonios de la Humanidad con memoria: La cúpula de Genbaku (Hiroshima), la Isla de Gorée (Senegal), Museo de Auschwitz (Polonia), Isla Robben (Sudáfrica), Barrio del puente viejo (Bosnia y Herzegovina) y Muelle de Valongo (Río de Janeiro, Brasil).


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