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El bullying, una epidemia global que pone en peligro a la infancia

El trágico caso de las dos gemelas argentinas en España que se arrojaron al vacío por el hostigamiento que sufrieron en su escuela, trajo sobre el tapete el tema del acoso escolar. Uno de cada tres niños y niñas es víctima de ese tipo de crueles ataques en todo el Mundo.


Por Gabriel Michi


Es un fenómeno que siempre existió. Pero que en los últimos tiempos, pese a que se avanzó en determinados valores antidiscriminatorios y de integración social en todos los ámbitos. El "bullying" es una epidemia global y su versión tecnológica, el "cyberbuylling", es parte de ese problema. Una de las caras más crueles de las consecuencias de ese tipo de acosos, en particular en las escuelas, se vio reflejado en un doloroso caso: el de dos gemelas argentinas de 12 años que se arrojaron al vacío desde un tercer piso en una localidad de Barcelona (España). Una de ellas murió y la otra se encuentra en grave estado. Ambas dejaron cartas para explicar su drástica decisión. La niña que falleció señaló en la misiva que no aguantaba más el "bullying" que le hacían en su colegio por su intención de cambiar de género y también por su acento argentino; su hermana, quien permanece internada en grave estado, no sólo ratificó esos acosos sino que también dijo que lo hacía en solidaridad con la primera. Este hecho, que conmovió a España y Argentina, es la demostración más dramática y extrema de hasta donde puede llevar el "bullying". Algo que merece más atención, sobre todo porque no son casos aislados, sino una verdadera epidemia a nivel global.


Según un informe elaborado por la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, casi uno de cada tres estudiantes (32%) en todo el mundo fue víctima de acoso por parte de sus compañeros de escuela. Y no es algo que por ahí pasó ocasionalmente alguna vez en la vida sino que los que respondieron eso aseguraron que ese acoso ocurrió al menos una vez en el mes anterior a realizarse las encuestas.


Según el estudio, "la apariencia física es la razón más frecuente de acoso que informan los estudiantes, mientras que la raza, la nacionalidad o el color de la piel es el segundo motivo más habitual". Es decir, se combinan dos conductas abominables: la discriminación y el acoso. De hecho, como en el caso de las gemelas argentinas, quienes son migrantes tienen muchas más posibilidades de ser víctimas de "bullying". Mientras que el 26,2% de los nativos son destinatarios de estos acosos, en el caso de los inmigrantes trepa al 33%.


Además de la discriminación que sufren los migrantes, existe también ataques entre estudiantes por cuestiones de "identidad de género", tal como quedó demostrado en el trágico caso de las gemelas argentinas en España. Según el informe citado, aquellos estudiantes a quienes se les percibe como "no conformes con las normas de género" están expuestos a un mayor riesgo de ser objeto de hostigamientos, violencia y acoso en las instituciones educativas. "Esto incluye tanto a estudiantes que son (o se perciben como) LGBT como a quienes no se ajustan a los estereotipos de masculinidad y feminidad", detalla el documento de UNESCO.


Y las consecuencias de semejante situaciones de persecuciones y hostigamientos no sólo se ven reflejadas en el daño psicológico que eso ocasiona en las víctimas, sino que muchas veces se traduce en el peor rendimiento en los estudios y hasta en el abandono de las aulas. Pero lo que es aún mucho peor es que ese sentimiento de soledad, injusticia, frustración y miedo puede llevar al consumo de drogas, alcohol, tabaco o psicofármacos e incluso a pensamientos suicidas, tal como ocurrió en el trágico caso de las gemelas argentinas.


Por eso, según los especialistas, es clave que todo el entorno adulto de esos chicos y chicas esté atento a distintas señales que podrían evidenciar cambios de conducta de los niños y niñas acosados y mantener una comunicación muy fluida con ellos. Y acompañarlos. Además de que es fundamental que tengan profesionales para asistirlos psicológicamente. Y, obviamente, que las instituciones educativas estén alertas frente a estas situaciones y sepan cómo actuar responsablemente frente a estos acosos. Sino, las consecuencias pueden ser desastrosas. Porque el "bullying" es hoy una epidemia mundial.




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