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El fracaso de los negacionistas

Actualizado: 8 de jul de 2020

Con la confirmación de que Jair Bolsonaro tiene Coronavirus su discurso en busca de minimizar los alcances de la Pandemia se hizo añicos. Ya había ocurrido con Boris Johnson en Gran Bretaña que también contrajo COVID 19. Ambos países atraviesan una crisis de salud sin precedentes. Como también el del tercero de la triada: El EEUU de Trump está en jaque.


Por Gabriel Michi


El poder implica responsabilidad. Y, cuando se ejerce en forma inadecuada se vuelve como un búmeran contra quienes lo detentan mal. En eso, el Coronavirus no perdona. Y sus víctimas así lo demuestran. Tres jefes de Estado de verdaderas potencias mundiales se negaron a tomar seriamente los alcances de la Pandemia. Fueron Boris Johnson en Gran Bretaña, Jair Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en los Estados Unidos. Fueron "el club de los negacionistas". Y hoy sufren en su propio territorio no sólo esa postura de ninguneo de un problema mundial, con millones de infectados y miles de muertos. Y, dos de ellos, vieron como sus propios cuerpos se rendían ante el avance de ese enemigo invisible: Johnson y Bolsonaro. Trump no se ha enfermado, pero mucha gente de su entorno sí, y ni hablar del resto de sus conciudadanos. EE.UU. encabeza la nómina de países con más contagios y más fallecidos por el Coronavirus, que lejos de ceder con el paso del tiempo, hoy se corporiza en más de 50.000 nuevos casos diarios.


La novedad de que Bolsonaro dio positivo de COVID 19 (el 7 de julio) echó por tierra todas sus argumentaciones sobre la gravedad de esta Pandemia. Incluso lo dejó en offside frente a las permanentes prácticas irresponsables de abrazarse a sus seguidores y de, en muchas ocasiones, no usar barbijo ni respetar el distanciamiento social. Ni hablar de su prédica permanente anticuarentena donde presionó hasta el hartazgo a gobernadores y alcaldes que se resistían a aflojar las medidas para evitar más contagios. Hoy Bolsonaro tiene Coronavirus. Como más de 1,6 millones de personas en Brasil, un país que ya tuvo que lamentar más de 65.000 muertos en forma oficial. Ambas terroríficas cifras pueden ser aún más altas, según muchos especialistas. Hay quienes señalan que la cantidad de contagios habría que multiplicarla por 10, es decir, superando los 15 millones de personas.


Al confirmar que estaba infectado, Bolsonaro se quitó el barbijo ante los periodistas. Lo hizo para "demostrar" desde su rostro que se encontraba bien. Pero a nadie se le escapa que es un paciente de riesgo no sólo por tener 65 años sino por las secuelas que le quedaron en su cuerpo tras el atentado que sufrió en Minas Gerais, en medio de su campaña presidencial. El Coronavirus ya no es una "gripezinha", como había señalado el presidente brasileño y ahora se ha ensañado en su propio bienestar. "Me siento perfectamente bien", dijo para minimizar su preocupación. Y aseguró que se está tratando con Hidroxicloroquina, una droga que está en discusión porque no está demostrado que sirva para sanar el Coronavirus. Algo similar a lo que en su momento había declarado su admirado Donald Trump.



El momento del anuncio de Bolsonaro a la prensa en el que confirma que le dio positivo el test de Coronavirus.

Por haber recomendado públicamente ese medicamento, Bolsonaro se quedó sin su segundo ministro de Salud, Nelson Teich, apenas 28 días después de haber asumido en reemplazo de Luiz Henrique Mandetta, quien había dado un portazo cansado de la política negacionista de su presidente y la falta de políticas activas para frenar al Coronavirus. Desde ese entonces (mayo) Brasil sólo tiene un ministro de Salud interino, el general del Ejército Eduardo Pazuello, quien no cuenta con ninguna experiencia sanitaria y que, alineado con Bolsonaro, ha tenido una actitud errática y poco efectiva. De hecho durante su gestión se superó la trágica cifra de más de mil muertos diarios por COVID 19. O sea, en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, Brasil no cuenta con un encargado en la cartera fundamental para afrontar semejante desafío.